Esther Llull's

La obsesión por la inflación, nos vamos a parecer todos ahora a la Merkel, la amenaza fantasma, el peligro para nuestras pensiones; hasta ahora el mismo economista observador había defendido la necesidad de un poco de inflación, se sabe que una tasa moderada de inflación es buena para la economía, más ahora que la economía tiende más a la deflación con la caída de precios, ¿qué lío es éste entonces? Tal vez esto es una estanflación, bajan los salarios al mismo tiempo que sube el petróleo y suben los impuestos, cuando si no suben las tasas de interés; o cuando si no la inflación ya sólo empieza a existir en nuestra imaginación, pero ya se había hecho bastante daño a la economía, y ahora se nos ocurre decir que estamos en inflación, parecemos otra vez a la Merkel. Y con esto de las pensiones. Lo que bloquea esta recuperación es solamente la falta de lucidez intelectual y de voluntad política. Y es tarea de todo aquel con capacidad de influencia —desde los economistas profesionales a los políticos o los ciudadanos inquietos— hacer cuanto esté en su mano para remediar esta carencia. Lo que no vale es ponernos otra vez a sacar más amenazas fantasmas. El poder de las ideas, que ya dijera Keynes, para bien o para mal. Hay muchas formas de luchar contra la inflación, peor lo tenemos con la deflación, ¿cómo luchamos ante una trampa de liquidez? Porque claro, las pensiones se han congelado, el problema es cómo congelamos al resto, sobre todo a las deudas que se exponen a crecer, o si se deprecia o se devalúa interiormente nuestra moneda; estamos todos los días expuestos a la deflación, entonces por qué se pone el acento ahora en la inflación, ¿de verdad es tan desajustada? se sabe que un 4 % de inflación es bueno en general para la economía, porque ello ayuda a que las deudas se vayan pagando con más comodidad, y lo cierto es que los salarios se han congelado, ese es el problema. Esto es estanflación, qué lío, no sé si me explico. Los alemanes sienten un odio verdaderamente profundo hacia la inflación, debido al recuerdo de la gran inflación de los primeros años veinte. Curiosamente, recuerdan mucho menos las políticas deflacionistas de los primeros años treinta, que en realidad fueron las que abonaron el terreno para la ascensión al poder de ya-se-sabe-quién.

Publicado por: Esther Llull’s | 01/12/12 en 19:10

 

POR ALBERTO ALESINA

Los políticos abogan por el gasto de estímulo mayor, en oposición a los recortes de gastos, con el argumento de que sería acelerar la recuperación económica. Este argumento podría tener exactamente al revés. De hecho, la historia muestra que la reducción del gasto con el fin de reducir el déficit puede ser la clave para la promoción de la recuperación económica.

En la Europa actual, el riesgo de una nueva recesión no proviene de los recortes de gastos que algunos gobiernos han promulgado, sino de un exceso de deuda soberana y múltiples fracasos bancarios. Pruebas de estrés de julio no fueron tranquilizadores porque no probar la exposición de los bancos europeos a la deuda soberana, si lo hubieran hecho, muchos …

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