Esther Llull's

Lo que hace Paul Krugman en su libro es analizar la trampa de la liquidez, el hecho de que es necesario imprimir lo que él llama más cupones, cita a Keynes aquello de que a largo plazo todos muertos, pero cómo esto también es un revés para la demanda, ya que los deudores no gastan pero los acreedores tampoco por el bajo interés del dinero. Pero busca y da un giro de nuevo y dice que con la Gran Depresión ya estábamos en 1939 y aunque se había terminado continuaba la depresión, la tasa de desempleo estaba entonces en un 11 %, entonces ¿qué pasó? Pasó que EEUU se metió en la guerra. Y por fin, alguien empezó a “gastar”
y ese alguien fue el Gobierno. No creo que necesitemos más guerras, lo que sí necesitamos es darnos cuenta cómo funcionó lo que él llama el “magneto”, la máquina, no sólo hay que imprimir dinero, hay que empezar a gastarlo. Y para esto se empezó a gastar en industria de armamento y otras cosas. Pero no creo que ahora haya crisis de oferta, se puede empezar a gastar en lo que ya hay. Mas bien Krugman critica a una serie de personas influyentes, que están reteniendo el gasto. Políticos, plutócratas, nosotros sabemos quiénes son, y en Alemania están ahí todos muy cerca. Esto ayudó a que se recuperase el gasto de los consumidores. Por esto, creo que habría que rezar más que por otra cosa, porque definitivamente los gobiernos empiecen a gastar más en algo ejemplar.

Publicado por: Esther Llull’s | 22/11/12 en 14:43
Por desgracia, no estamos usando el conocimiento que
tenemos porque, por una serie diversa de razones, demasiadas
personas de entre las que más pesan —políticos, funcionarios
públicos de primer orden y la clase más general de autores y
comentaristas que definen el saber convencional— han elegido
olvidar las lecciones de la historia y las conclusiones de varias
olvidar las lecciones de la historia y las conclusiones de varias
generaciones de grandes analistas económicos; y en lugar de
este conocimiento, obtenido con tanto empeño, han optado por
prejuicios ideológica y políticamente convenientes. Sobre todo,
el saber convencional de aquellos que algunos de nosotros
hemos pasado a denominar, con sarcasmo, la «gente muy seria»,
ha hecho caso omiso por completo de la máxima esencial de
Keynes: «el auge, y no la depresión, es la hora de la austeridad».
Es hora de que el gobierno gaste más, y no menos, hasta que el
sector privado esté preparado de nuevo para impulsar la
economía. Sin embargo, lo habitual ha sido instaurar políticas de
austeridad y de destrucción de empleo.

Este libro, pues, intenta romper con el predominio de este
saber convencional tan destructivo y defiende la necesidad de
adoptar políticas expansivas y de creación de empleo. Para esta
defensa tendré que presentar pruebas, por lo que el libro
contiene algunos cuadros y figuras. Pero confío en que esto no lo
haga parecer un texto técnico (…)

Paul Krugman, Acabad ya con esta crisis.

Publicado por: Esther Llull’s | 22/11/12 en 11:34

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