virginiawoolf

Estamos en un momento de transvaloración de todos los valores, es decir, un siervo puede ser más señor que cualquier señor y un señor puede ser más siervo que cualquier siervo; porque sí es una cuestión de ideas, lo que pasa es que la plutocracia que es la ideología que ha vencido se ha confundido con la tecnocracia, de ahí que se ven claras las alianzas y es un momento conflictivo al respecto pues se ve que no se puede progresar de ninguna forma a no ser que seas miembro de algún clan o de una forma de élite; pero la plutocracia no se debe identificar con una clase social solamente o una cuestión de clases, puesto que más bien son los que han trabajado como siervos en otra época los que han hecho mayor fortuna en ésta y ahora ya son claro los intereses creados los que se reproducen a sí mismos. La cuestión es ésa, todo se ha transformado realmente en una servidumbre tal. Yo creo que es más libre hoy día el siervo que sabe que lo es, y no aspira a nada más. Hoy día las tecnologías han venido a mediar puesto que se han puesto al servicio del dinero también y muy claramente, entonces en eso gravita su fuerza moral. La transvaloración moral de todos los valores llega de que se ha interpuesto una nueva fuerza y en vez de servir a la política ha preferido servir a las fuerzas económicas y a los bancos en una perfecta alianza; esta alianza está suponiendo la separación de una parte de la sociedad de otra. Los tecnólogos se han aliado con el dinero, no cabe duda, no hace falta más que ver la vida de cualquier tecnólogo o el motivo que los conduce; muy pocos tienen motivos altruistas o motivos ideológicos más allá. La política ha experimentado una crisis total por esto, porque ella misma ha sido abducida para poder ser sostenida, el político está vendido. Ni Alemania sabe hacer política ya, no sabe ni puede, porque ella es la primera que está implicada en el negocio de la tecnología. A mi manera de ver habría lo primero que ver es el peso que en cada país tiene en el PIB la tecnología, esto es lo primero, para pesar la capacidad y la verdadera productividad de un país; el país que hoy día no sabe producir tecnología es un parásito y está condenado a depender eternamente; esto es lo primero que tenéis que analizar los economistas, pero nunca hacéis diferencias de actividades, producir coches, en eso nos distinguimos, eso no es nada, porque lo hacen hasta los coreanos y los senegaleses se los compran más baratos, dios mío, y todo esto pasa así, cuando alguien nos diga el peso que esto tiene en nuestro PIB entonces sabremos bien hacia dónde nos podemos dirigir sin estar vendidos totalmente. Hoy día las fronteras entre los países tampoco están claras y lo importante son las transnacionales, no tiene sentido hablar casi de España SA, quitémonos esta idea de la cabeza porque nos hace mucho daño; hay que empezar a plantearse la gravedad del problema por dónde empieza y por qué hemos llegado hasta aquí, hasta este sobreendeudamiento que nos condena, cuando no lo hemos provocado nosotros del todo, y por qué esta esquizofrenia. Sería mucho más útil volver a empezar desde el principio, no dar nada por válido, qué condiciones de validez tienen las normas, que se autocontradicen en minutos, por qué no es fiable el mercado, porque el mercado no es la causa, el mercado es el medio, la causa de todo esto ya venimos viendo que es el sistema tecnológico, hay culturas que lo llevan más incorporado que otras. La técnica jurídica es un arcaísmo hoy día al lado de estos medios, que se nos hable claramente. Yo creo que la alianza está clara entre la plutocracia y la tecnocracia y va a estar así mucho tiempo; hay quien dice que el capitalismo y el dólar es un sistema que ha caído, pero realmente eso está todo por ver, qué alternativas hay. En España no es ya la incultura financiera es la incultura tecnocrática que existe. En mi generación no era insoslayable, aunque hoy día está cambiando afortunadamente pero tenemos que hacer un esfuerzo adicional todavía. Bonificación del 5% el bono de la generalitat de Catalunya, eso es España, es decir, una parte de España, se toma la parte por el todo, por favor, admitámoslo, no nos lo creemos nadie lo que es España.

Publicado por: virginiawoolf | 20/04/12 en 0:18

Esto dice el economista observador:

:: Afrontemos la crítica al economista. En esta crisis los sospechosos habituales son (1) el economista banquero que dio malos préstamos hipotecarios, (2) el gestor de inversiones que especula con el dinero de otros, (3) el regulador economista que no supo ver la crisis, (4) el gestor de política económica – economista – que diseñó mecanismos de rescate basados en acumulación de deuda pública, y (5) el economista que divulga y cuenta acontecimientos a “toro pasado”. ¿Qué parte de la culpa tiene cada uno de ellos?

Los economistas somos corresponsables de la crisis y debemos asumir nuestra responsabilidad. Hacía 80 años que no experimentábamos una crisis de este tipo en países desarrollados, salvo Japón -que se tomó como la excepción que confirma la regla-, y hemos sacado de los manuales conceptos como la deflación o la depresión. El paradigma de los mercados libres de los economistas fue usado políticamente para desregular en exceso el sistema financiero y es la principal causa de la mayor burbuja de crédito global desde la Gran Depresión. Cómo dijo Keynes el peligro no son los intereses creados, son las ideas. Y nuestro paradigma de ideas ha contribuido a esta crisis. Estamos cambiando el paradigma y no hace falta cambiar todos los conceptos. El mercado es un sistema nefasto si eliminas el resto de sistemas conocidos. La clave es mejorar la regulación financiera y sobre todo la supervisión. Hay que acabar con la idea de que los mercados financieros son eficientes y se autorregulan. Ya sabemos que no es cierto y que generan graves externalidades, como el desempleo masivo, lo cual justifica la intervención pública.

La crisis de crédito fue privada y los bancos tienen responsabilidad, pero la sociedad también. Durante la burbuja de crédito se generó mayor renta y riqueza y aunque su distribución no fue homogénea la mayor parte de la sociedad mejoró su nivel de vida. Ahora el pinchazo de la burbuja de crédito ha provocado pérdidas y el conflicto es como repartirlas.

Recientemente, un conocido que se ha hecho rico gracias a grandes proyectos de infraestructuras se escandalizaba por la subida de impuestos y culpaba de todo a los políticos. Otro ejemplo: sin la financiación masiva de bancos y fondos de pensiones alemanes, la burbuja de crédito no habría sido posible, pero ahora culpan de todo a los españoles por echarse la siesta. Otro más: los que tenemos hipotecas hemos financiado nuestra deuda a 25 años al 2%, pero los bancos ahora no pueden emitir a más de 3 años y se ven obligados a restringir el crédito a empresas y nuevos demandantes de hipotecas provocando el despido de muchos hipotecados. La solución será cooperativa o no será y en esta crisis el que esté libre de pecado que tire la primera piedra, aunque algunos han cometido muchos más pecados que otros y deben pagar más.

:: Vivimos tiempos “austeros”. Subidas de impuestos, reducciones del gasto, y todo, según argumenta el Gobierno, para salir de la crisis. Sin embargo, sabemos que sin crecimiento ningún país sale de ninguna crisis. ¿Cómo se come esto? ¿Existe la contracción fiscal expansiva?

Sí, existe. España tuvo contracciones fiscales expansivas en 1993 o 2009 pero es necesario compensar la debilidad de la demanda interna con exportaciones. El problema actual de la Eurozona es que todos los países estamos haciendo austeridad a la vez y todos queremos crecer exportando. Entonces ¿quién consume? El ahorro es una virtud pero en su justa medida; si te pasas de ahorro, principalmente privado, vas a la depresión como Japón.

Durante la burbuja de crédito, los países del sur sacamos a Alemania de la depresión post unificación a costa de endeudarnos. Ahora, una tercera parte de la Eurozona tiene que desendeudarse y reducir sus déficit pero el conjunto del área está abocado a la recesión y es necesario que la política fiscal deje de ser contractiva y procíclica y pase a ser al menos neutral o, si es posible, expansiva. Para conseguirlo, el resto de países, principalmente Alemania, deben aprobar planes de estímulo fiscal urgentemente. España exporta el 90% de los coches que produce y ha demostrado desde 2009 que somos competitivos, pero si las ventas de coches en Europa caen un 10%, nuestro PIB y nuestro empleo caen y entramos en recesión. Nosotros hemos doblado nuestra parque de automóviles en los últimos 15 años; ahora otros deben tomar el relevo. Los emergentes y la Europa del este ayudan pero no es suficiente a corto plazo.

:: Uno de tus mensajes es “debemos seguir con la consolidación fiscal, pero graduando la intensidad”. Es un momento perfecto para explicar a la gente la diferencia entre déficit estructural y cíclico. Y sobre todo, ¿por qué crees que Europa nos persigue ahora con el déficit, mientras que el Fiscal Compact Europeo de Enero 2012 y nuestra reforma constitucional sí que apuntan al déficit estructural?

El principal problema de Europa es ideológico: los economistas europeos más prestigiosos están criticando la política fiscal. El problema es que Alemania ha conseguido hábilmente imponer la idea de que nuestro problema es la crisis fiscal y la medicina es la austeridad, cuando nuestro problema es el sobreendeudamiento, sobre todo privado. La austeridad pública combinada con la depresión del gasto privado nos lleva a la japonización.

El problema de Europa es que no hay suficientes contrapesos y controles al poder -lo que en EEUU llaman checks and balances-. El Presidente de la Comisión es irrelevante, el Comisario de asuntos económicos parece un portavoz del Gobierno alemán y el BCE se asemeja más a una agencia de reformas y parece más preocupado por la competitividad que por la estabilidad financiera. En EEUU o Reino Unido, las declaraciones de Draghi diciendo que los mercados estaban en lo cierto y que el problema era que España no hacía reformas, provocando mayor inestabilidad financiera, seguramente habría provocado una enorme presión social que le habría forzado a retractarse o incluso a dimitir. Este es el estado de la Unión.

EEUU nos ha enseñado el camino. La clave es poner a la economía a crecer y generar inflación. Neutralizado el riesgo de deflación y con la posterior moderación del gasto público y los salarios, el crecimiento y la inflación se encargan de resolver el déficit público estructural, la competitividad y retornan la deuda a una senda de estabilidad.

J. Carlos Díez

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