regla de austeridad o núcleos de vertebración social

virginiawoolf

 

Sin recursos físicos no funciona la economía, pero tampoco sin recursos humanos y sin recursos sociales, sin valores compartidos, sin hábitos que generen la confianza (como para firmar un contrato con ciertas garantías de cumplimiento). La austeridad parece un valor neutral pero no lo es del todo, como si fuera un mecanismo puramente sometido a leyes cuasi naturales. Se olvida de que hay otro recurso, que es el capital social, que puede tomarse así, como si fuera un capital físico y humano. Los que más han teorizado en filosofía social sobre ello han sido los alemanes. Nosotros no tenemos una tradición en ese sentido teórica, volvemos a nuestras batallitas ultraliberales o sociales. Pero esto es como la metáfora kantiana del pueblo de los demonios, que preferirían la cooperación al conflicto, con tal de que tuvieran entendimiento. Sin embargo, el capital social es lo único que puede generar una democracia auténtica, para sentar las bases de una economía en el pleno sentido. ¿Por qué en Alemania se ha podido redistribuir mejor las horas de trabajo de empleo y conceder una subvención para los trabajadores que reducían su jornada? Porque son fuertes en capital social, en asociaciones horizontales. Y esto se consigue también con austeridad fiscal y social, se consigue con recursos humanos, con la conciencia de que todos estamos afectados. La austeridad desde luego no se puede evitar pero sí se podría corregir con una especie de “arte asociativo”, extendiéndolo a regiones más individualistas, no tiene que ver con una filiación política, sino con el trabajo asalariado. Una sociedad injusta no es al cabo ni siquiera eficiente, ya que la justicia, valiosa por sí misma, es también una “herramienta” para optimizar recursos físicos y humanos, porque presta mayor cohesión a una sociedad que su contrario. Los que se llaman a sí mismos liberales conviene recordar que la más básica de las liberaciones es la “liberación de la necesidad”. Las asociaciones horizontales (llamadas así por Putnam) presentan una capacidad ilimitada de generar relaciones de reciprocidad, mutualidad y cooperación. Puesto que llegar a decisiones aceptables para todos es lo que ayuda a vencer los problemas colectivos, recurrir a organizaciones verticales no es lo que favorece la cooperación. La cuestión es ésta: qué podemos hacer con los recursos humanos, físicos y sociales, más que anteponer ante todo la regla de austeridad, porque esto lo que hace es jerarquizar, imponer unas asociaciones verticales más que otra cosa, frente a otros núcleos políticos y económicos. Se ganan muchos votos cuando esto se predica con más o menos sentido, sin embargo, qué se propone, qué núcleos asociativos tienen fuerza alrededor de esta regla, cuando lo que parece es que se están desarticulando, enervando, perdiendo fuerza vertebral social. De esto es de lo que se debería hablar y convencer.

 

Publicado por: virginiawoolf | 31/10/11 en 19:44

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