idiots savants

virginiawoolf

Todo esto está produciendo economistas “cultos pero idiotas”, los programas de estudios (en Economía) pueden dar lugar a una generación de demasiados “idiots savants”, hábiles en las técnicas pero ignorantes de las cuestiones económicas reales. Los estudiantes podían resolver un modelo de equilibrio general entre dos sectores con progreso técnico no incorporado en uno de ellos, pero luego no sabían por qué el salario de los barberos había ido aumentando con el tiempo. Desde el momento en que instrumentos de la economía, elementos como la capacidad e iniciativa empresarial, política gubernamental y la totalidad del sistema de escala y sinergias, resultaban imposibles de cuantificar y de reducir a números y símbolos, estábamos entonces perdidos. Y los economistas se lavan las manos y dicen que eso no es cuestión suya. Las únicas cosas cuantificables eran lo que Sombart consideraba simplemente factores auxiliares: capital, mercados y mano de obra. Yo creo que si no cambiamos esta visión de la economía vamos a ir para atrás, lamentablemente la lección recibida en España es un buen ejemplo de ello, de una mala política y una mala economía, la una sin la otra no pueden ir. La política práctica necesitó algún tiempo para ponerse al día con el desarrollo de la teoría, esperemos que no nos coja en el borde de ese precipicio. Porque se nos dice que somos fuertes en la contención del déficit, pero despues nuestro modelo de productividad se vuelve a dudar sobre él.

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Lo importante de estos modelos para mí es que aseguran la casuística, son técnicas cultas, a diferencia de las técnicas publicitarias que buscan captar la atención de todo el mundo, pero estas técnicas en su perfección lógica, a su vez, también cumplen la función de capturar el deseo de la gente; es decir, esto no es tontería. Cuando la matemática se ha convertido en algo tan importante, adonde no llegan todas las mentes, es porque se necesita un material de escuela, un material escolástico para mantener la creencia. La matemática, la lógica es un conjunto de verdades vacías, pero sin esas verdades seguramente no se podría sostener ninguna ciencia. Mientras que los principios de la ciencia son informativos y falibles, la matemática es vacía y no falible, igualdad, negación y principio de exclusión o indeterminación. Son axiomas que dan mucha seguridad. Pero también nos separan de la realidad en cuanto se logifican. Por eso supongo existen modelos. Pero aunque ya no se juega con el mecanismo culpable (recuérdese la institución siempre juega por una creencia y una culpa) sin embargo en esta perfección, también se juega con el deseo, y esto es lo importante. Hay una casuística, se capturan así a las clientelas.

No creo que se pueda hablar de economía, como se ha hecho, definiéndola como algo ajeno a la razón política. El error está en la economía basada en la Física y en las ciencias exactas, en vez de aquella economía que se basaba en la metáfora de la Biología, desde finales del siglo XV en que existían actividades económicas cualitativamente diferentes como portadoras del crecimiento económico. Al reducir a números y símbolos lo que son las principales fuerzas impulsoras del capitalismo (el genio, la voluntad, el conocimiento), simplemente se abandonaron. La menor resistencia a la matemática favorecía el avance de ciertas economías, y empobrecían sobre todo a los pobres y los débiles. Así es como la política se ha entendido entonces. En lugar de emplear el inglés o cualquier otra lengua, la comunicación se redujo cada vez más a la pura matemática, con lo que perdió elementos cualitativos clave: cuanto más “dura” era la ciencia, más “científica” se hacía. La economía se apartó de las ciencias sociales “blandas” como la sociología y ganó prestigio acercándose a ciencias más “duras” como la física. Sin embargo la misma Física ya desde 1930 había avanzado hacia modelos que le permitían corregir sobre modelos reales, es decir, la misma física avanzaba en contra de lo que decía la economía. Los economistas perdieron su capacidad de moverse entre los modelos teóricos y entre el mundo real y de corregir los modelos cuando contravenían el sentido común ordinario. Los países lejanos que carecían de poder político fueron las víctimas de esa evolución. Porque la política debería recuperar este sentido de lo común ordinario. Y en EEUU muchas veces los políticos no utilizaban la teoría económica cuando se trataba de sus intereses económicos, si no, por eso, abunda allí el pragmatismo; la teoría abstracta la usaban para los tratos con el extranjero.

Publicado por: virginiawoolf | 11/10/11 en 13:54

Esto es lo que dice el Economista Observador:

 

Thomas Sargent y Christopher Sims han recibido el premio Nobel por sus aportaciones en el desarrollo de técnicas para evaluar el impacto de las decisiones de política económica. Ambos se integran en la conocida revolución de las expectativas racionales que tuvo su origen en la Universidad de Minessota donde ambos desarrollaron buena parte de sus investigaciones que les han hecho merecedores de entrar en el escogido grupo de los premios nobeles.

La economía es una ciencia que comenzó con Jenofonte, discípulo de Sócrates, en el siglo VI a.c. y en esencia seguimos analizando el comportamiento humano ante problemas económicos pero hemos avanzado significativamente en las técnicas de análisis. Ahora hacemos hipótesis que simplifican la realidad ya que de lo contrario la realidad es tan compleja que no podríamos llegar a una conclusión. Posteriormente hay que contrastar el resultado del modelo con la realidad y comprobar si nos permite explicarla e intentar predecir el comportamiento futuro de las variables analizadas.

El primero en desarrollar la teoría de las expectativas racionales fue John Muth un economista matemático en 1961. Básicamente Muth argumentaba que los individuos tomamos nuestras decisiones mirando al futuro y no mirando al retrovisor o sólo con la información disponible en cada momento. Esto que parece una obviedad pero supone introducir la teoría de la probabilidad y variables aleatorias en los modelos y tiene una elevada complejidad técnica.

Posteriormente, Robert Lucas aplicó el modelo a la política económica. Su conclusión es que las decisiones de los gobiernos o los bancos centrales sólo son válidas si sorprenden a los agentes ya que de lo contrario reaccionarán neutralizando los efectos. Posteriormente Sargent formalizó las ideas de Lucas para poder contrastar sus hipótesis y desarrolló fundamentos microeconómicos para los modelos macroeconómicos. La macroeconomía intenta analizar las variables agregadas pero debe cumplir el criterio de racionalidad en las decisiones igual que la microeconomía.

Sims fue el más aplicado de todos y desarrolló las técnicas econométricas de contrastación. Cualquier estudiante de economía hoy estudia modelos VAR estructurales en sus estudios de postgrado gracias a sus investigaciones.

El modelo permite la contrastación de variables que dependen a su vez de otras variables pero también permite el análisis histórico de cada variable y de su historia lo cual mejora la predicción de su comportamiento futuro. Al juntar ambos análisis permite conocer la relación y elasticidad de cada variable del modelo y su comportamiento ante cambios en alguna variable exógena normalmente: tipos de interés, tipos de cambios, variaciones impositivas, de gasto público, de los precios del petróleo, de los diferenciales de tipos, etc.

En España varios economistas fueron tutelados por Sims en su tesis doctoral. Destaca Javier Vallés economistas jefe del Banco de España y hoy director de la Oficina Económica de Moncloa, Soledad Núñez Directora General del Tesoro y Alfonso Novales catedrático de la Universidad Complutense y autor de libros de estadística y econometría con los que nos hemos formado la siguiente generación.

Cómo siempre el Nobel se intenta politizar. La Academia no sigue criterios de actualidad y da el Nobel por una aportación concreta no por toda su vida o por sus ideas. A Krugman le dieron el Nobel por su aportación a la Teoría del Comercio Internacional y no por las cosas que escriben en su blog. A Sargent y Mums se lo han dado por sus técnicas y modelos y nos por ser contrarios a la intervención del Estado en la economía. Otra confusión habitual es que por haber recibido un Nobel ya son capaces de evitar las patologías y las crisis y que si nombramos a Sargent o Sims ministros de economía de nuestra querida España acabarían con el paro.

Tras las aportaciones de Sargent y Sims la economía es una ciencia más precisa. Ahora los gobiernos antes de tomar una decisión tienen simulaciones de cuales serán sus efectos lo cual mejora significativamente la toma de decisiones. Pero esta crisis ha puesto en cuestión nuestra capacidad para anticipar el futuro y debería llevar a la profesión a ser más modesta y más prudente en sus afirmaciones. Siempre se compara con la física cuando se quiere desprestigiar la economía como ciencia. La realidad es que los modelos físicos cuando se aplican a la meteorología se equivocan igual que los de los economistas. ¿Es culpa de los modelos? No, es culpa de la complejidad de la naturaleza. Los modelos de los meteorólogos se alimentan de sondas aerostáticas cuyos datos tienen una validad de horas. En cualquier momento puede cambiar las condiciones atmosféricas y el resultado de las previsiones puede ser diametralmente opuesto. Esta es la definición de caos. Por eso sigue habiendo desastres naturales que generan grandes pérdidas humanas y materiales que no pueden ser evitados.

En economía analizamos reacciones humanas que en condiciones normales suelen ser más o menos predecibles pero, por ejemplo, la quiebra de Lehman Brothers o la crisis griega cambian las condiciones de partida y el resultado de las previsiones. En esas situaciones los modelos pierden su utilidad ya que cómo decía el difunto profesor Ángel Rojo “cuando vienen curvas los modelos derrapan”. La profesión se vio deslumbrada por los modelos y nos volvimos mecanicistas. Nos olvidamos de los eventos altamente probables y pensamos que las grandes contracciones eran cosa del pasado y de países emergentes que gestionaban mal sus finanzas públicas y nos equivocamos. Hay una frase de Sargent que ilustra bien lo que le ha sucedido a la profesión “al principio nos emocionamos por qué la evidencia empírica apoyaba bien la teoría de las expectativas racionales pero con el tiempo nos obligó a despreciar modelos muy válidos”. Seguimos sabiendo muy poco del fenómeno financiero y nos cuesta introducir variables financieras en los modelos matemáticos.

La revolución de las expectativas racionales obligó a los gobiernos a mirar al futuro y a tener en cuenta la reacción de los ciudadanos en sus decisiones y eso fue un gran avance. Pero los economistas simplificamos la realidad cómo técnica necesaria y luego en muchas ocasiones se nos olvida descomprimir las conclusiones para adaptarlas de nuevo al mundo real por naturaleza complejo. En ese mundo, hacen falta sistemas políticos que interpretan las preferencias de los ciudadanos y este mundo introduce complejas restricciones difícil de modelizar matemáticamente.

La revolución de las expectativas racionales acabó en el absurdo. En el límite los ciclos económicos eran explicados sólo por cambios en la tecnología y el dinero y el ciclo de crédito no eran determinantes. Este economista observador ha coincidido con Lucas y Kyndland ambos nobel y ambos de la escuela y siempre les hizo la misma pregunta “¿tras esta crisis sigues pensando que el dinero, las burbujas y las variables monetarias  no tienen influencia en el ciclo?” me seguían respondiendo que sí pero no con las misma convicción con la que lo hacía antes de 2007 durante lo que se denominó la Gran Moderación.

GDP 1929

En el gráfico anterior se puede observar cómo desde que el estado aumentó su participación en la economía en los años sesenta y desde que usamos la política monetaria y la política fiscal para suavizar los ciclos, la volatilidad del PIB ha caído exponencialmente. Incluso la Gran Recesión parece una crisis insignificante si se compara con la Gran depresión. Esto ayuda a que los modelos den un resultado que se aproxima a la racionalidad de los agentes pero ¿cuál sería el resultado sin esa intervención? ¿seguirían los modelos que incorporan racionalidad siendo validados por la realidad? Viendo el gráfico parece que no.

Yo enseño modelos teóricos a mis alumnos pero siempre les exijo ser críticos con las conclusiones y no creerse ciegamente los resultados. Cómo nos enseñó Keynes ser economista exige una observación vigilante de la realidad y utilizar la herramienta más adecuada en cada momento. Por desgracia no disponemos de llaves inglesas y necesitamos un conjunto amplio de modelos. Estos dos nobeles han mejorado significativamente la calidad de nuestras herramientas pero ser economista es un arte y a veces las matemáticas son la hojarasca que no te dejan ver el bosque.

Sígueme en twitter @josecdiez

 

 

 

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