al borde de lo que es tecnológicamente posible

virginiawoolf

 

Lo que yo entiendo es que todo se ha llevado al borde del precipicio, que es como decir al borde de lo que es tecnológicamente posible. Pero una vez aceptemos que un factor importante del desarrollo económico es una gestión de recursos que exige rendimientos al borde de lo que es tecnológicamente posible, podremos invertir más dinero directamente en los sectores más necesarios, sanidad, educación, por ejemplo, y evitar totalmente la guerra de capitales o de extenuación de la banca.

Lo que llamamos desarrollo económico es una consecuencia “no pretendida” de ciertas actividades económicas cuando se dan además factores como los rendimientos crecientes, una minuciosa división del trabajo, una competencia dinámica imperfecta y oportunidades para la innovación. En cuanto se entiende el capitalismo como sistema de competencia imperfecta y consecuencias no pretendidas, y no como un sistema de mercados perfectos, se puede aprovechar esa caracterización. Debido a factores bien conocidos por los economistas anteriores a Smith -sinergias, rendimientos crecientes y decrecientes y diferencias cualitativas en la capacidad empresarial, liderazgo, conocimientos, así como entre distintas actividades económicas-, la economía de mercado, abandonada a sus propias fuerzas, tiende a menudo a incrementar las desigualdades económicas más que a armonizarlas. Por tanto, lo que llamamos desarrollo económico es una consecuencia “no pretendida” de ciertas actividades económicas y de sistemas de competencia imperfecta.

El mejor capitalismo sería por tanto, el que invirtiera, no necesariamente en la guerra o en un sistema de caza que fuese de rapiña sino el que aprovechase esas cualidades de innovación o de investigación en un sistema que crease innovación y nuevas actividades creativas, que pusiese el acento en la producción y no sólo en el capital, diríamos también que la riqueza está donde hay una diversidad de actividades diferentes, porque allí es donde se dan las grandes sinergias y el comercio más vivamente crea esa riqueza. Pero también ahí es donde está la innovación, porque la innovación es la que crea esa riqueza, y esa ventaja competitiva.

Para que vean como siempre ha funcionado la cosa, siempre ha funcionado al lado de una economía de guerra, lo veíamos con la gran depresión cuya recuperación fue posible por la segunda guerra al aumentar la producción y necesidades de reconstrucción. Los vicios del gobierno -excesivo nacionalismo y belicosidad- inducían a menudo indirectamente beneficios privados a largo plazo. Muchos nuevos inventos importantes para la vida civil nacieron como subproducto de la guerra: los alimentos enlatados (guerra napoleónicas), la producción en masa con piezas estandarizadas (armas durante la guerra civil americana), el bolígrafo (fuerza aérea estadounidense durante la segunda guerra mundial), las alarmas antirrobo (guerra de Vietnam), los satélites de comunicación (el programa de “guerra de las galaxias”, etc). Una vez que aceptemos que un factor importante del desarrollo económico es una gestión de recursos que exige rendimientos al borde de lo que es tecnológicamente posible, podremos invertir como se sigue inviertiendo. Aunque es tecnológicamente posible por eso se sigue invirtiendo, en tecnologías, en energías…

 

Publicado por: virginiawoolf | 05/09/11 en 15:46

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