diario 25.7.11

virginiawoolf

A mí lo que me quedó claro viendo esa película es que la crisis la habían empezado ellos, los americanos, y la estábamos sufriendo los europeos, en cambio. En la globalización de la economía un importante argumento es que la producción de bienes y servicios suele darse en un marco de rendimientos crecientes (economías de escala): cuanto mayor sea el mercado y más unidades produzca, más baratos serán los bienes y servicios que consumimos, lo que representa un enorme potencial de mejora para el bienestar de todos. Construir una fábrica que produce una medicina vital cuesta ciento de millones de dólares; cuanto mayor sea el volumen de ventas entre las que se puede distribuir ese concepto fijo, más barato será el tratamiento de cada paciente con el medicamento en cuestión. Otra razón poderosa en favor del libre comercio es la innovación y el cambio tecnológico, producto del continuo desarrollo de nuevos conocimientos tecnológicos se puede distribuir entre un número mayor de consumidores y, además del abaratamiento, podrán llegar antes a cada ciudadano individual en todas partes. Las nuevas oportunidades de salarios más altos y/o bienes y servicios más baratos, explican la espectacular riqueza de algunos países. “La globalización -tal como la interpretan las instituciones de Washington, el Banco Mundial y el FMI- es en la práctica una integración económica muy rápida de todo tipo de países, ricos y pobres, en lo que atañe al comercio y las inversiones. Hay muchos argumentos a favor del libre comercio y de esa integración; algunos de ellos son culturales, como el de que el libre comercio fomenta los contactos y la comprensión entre diferentes naciones y culturas, pero la mayoría son de naturaleza económica. Si la integración económica se realizara de la forma y con la velocidad adecuadas, podría en efecto mejorar económica y socialmente la situación de todos los países, tanto ricos como pobres. El problema está en el ritmo.” (Erik Reinert). Y por lo que respecta al ritmo, las potencias hegemónicas mundiales han tenido que renunciar dos veces a su insistencia en el “libre comercio” y el liberalismo ideológico permitiendo a los países pobres atrasados ponerse al día mediante una industrialización tardía. En ambas ocasiones -después de 1848 y de 1947- esto sucedió como consecuencia de la amenaza que suponía el comunismo para todo el sistema económico mundial. Queda por ver cuáles serán las consecuencias del actual fundamentalismo religioso. O lo que ha pasado el otro día en Oslo con aquel loco que ha colocado una bomba. Pero hoy día el ritmo verdaderamente lo van imponiendo las sucesivas crisis que aparecen o los mismos movimientos volátiles de la bolsa, lo que está claro es que el dinero, a la sombra o al sol, está metido dentro de los bancos, y que no se mueve o que está en los paraísos y mejor que esté ahí. Hemos llegado a un punto entonces en que lo que hay que mover son las instituciones, y las “bombas” en sentido metafórico que hay que tirar hay que tirarlas contra ellas. El fundamentalismo religioso es una amenaza para ellas, pero al mismo tiempo está haciendo fracasar la políticas de los países más pobres, que no pueden salir del terrorismo. Por eso el terror y el miedo absoluto se impone. Por tanto esto de las bombas nazis es la nueva ola. Pero al sistema hay que atacarlo con terror también para que funcione. Nietzsche ya lo decía: La inercia frena el proceso de cambio; no olvidamos lo viejo con suficiente rapidez para dejar espacio a lo nuevo. Nietzsche describe de forma muy poética una inercia institucional en la que primero cambian las ideas y opiniones y las instituciones sólo pueden seguirlas mucho más lentamente. “El derrocamiento de las instituciones no sigue inmediatamente al de las opiniones, sino que las nuevas opiniones viven durante mucho tiempo en el hogar desolado y extrañamente irreconocible de sus predecesoras e incluso lo preservan, ya que necesitan algún tipo de cobijo”. Como siempre perdonad que escriba tanto pero una ya no sabe lo que va a hacer, volverá a coger la guitarra y se pondrá a cantar por las calles.

Publicado por: virginiawoolf | 25/07/11 en 6:46

Juan Carlos Ortigosa

1.- Me parece una verdad de perogrullo pero que pocas veces se destaca de que cuando una burbuja da trabajo y crecimiento no hay gobierno que se atreva a correjirla. En España creo que se intentó un aterrizaje suave pero tarde. Alabo la mención de José Carlos Díez.
2.- Creo, lo siento, que la profesión más “contaminada” por intereses económicos es la de los economistas. Se justifica todo como si fuera ciencia. No todos, claro ni únicos pero sí mas extendido.
3.- En mi opinión la influencia de los enormes fondos de pensiones manejados por entidades financieras fueron causa de numerosos desmanes. Había que dar más rendimiento que la competencia; Se exigía a las empresas más dividendos para invertir; a la vez los altos ejecutivos que recibían enormes sumas por resultados no resistieron la tentación de maquillar las cuentas. Caso Enrom y muchos otros. Son entonces los nuevo mandarines?
4.- Creo que luego la contaminación a todo el sistema fue total.
Saludos,

Publicado por: Juan Carlos Ortigosa | 25/07/11 en 11:04

luis vidal

Un problema de asumir responsabilidades, como dice ojo avizor, es la cruda realidad. El ejemplo lo tenemos en España con el mercado de trabajo. Las empresas asumen fuertes responsabilidades económicas para ajustar su personal. Cuando iba bien las cosa no había problema, se pagaban las indemnizaciones. Pero con esta crisis, miles de empresas industriales han cerrado justo cuando han ajustado su personal, y no han podido hacer frente a las indemnizaciones. Es decir, si continuaban, quebraban, y si se ajustaban para continuar, también quebraban. Al final los trabajadores tampoco han cobrado, nadie se ha responsabilidado, y ya no existen empresas donde los trabajadores tengan donde ir, y una empresa industrial cuesta muchos años de desarrollar. El modelo austríaco, que es simplemente ir pagando poco a poco las indemnizaciones y no de golpe, hubiera evitado el cierre de miles de empresas y la indignación de miles de trabajadores de verse en la calle y sin cobrar.

Publicado por: luis vidal | 25/07/11 en 10:50

ojo avizor

Al margen de las supuestas responsabilidades que pudiesen tener los economistas en este asunto, yo propongo algo muy sencillo: todo aquel que quiera manejar un oligopolio (política, banca) tendría que asumir responsabilidad personal (civil y penal) en el posible desaguisado. Ya estaba resuelto el problema.

Publicado por: ojo avizor | 25/07/11 en 8:09

Esto dice el Economista Observador:

Lo que cuenta el documental no es nuevo. Hyman Minsky en su hipótesis de inestabilidad financiera ya nos explicaba el problema. El sector financiero tiene escasa capacidad de diferenciación del servicio por lo que cuando aumenta la presión competitiva, habitualmente tras procesos de desregulación financiera, las entidades optan por una huida hacia adelante, asumiendo más riesgos para aumentar su rentabilidad. El proceso siempre acaba con una crisis bancaria que tiene que sufragar el contribuyente.

¿Qué sabemos hoy que Minsky no sabía? Esta crisis financiera ha seguido fielmente la hipótesis de Minsky, como demuestra el documental, pero con matices sobre crisis anteriores. La primera es que nos encontramos en el mayor momento de globalización financiera de la historia de la humanidad y por eso en el documental se ve como tras la quiebra de Lehman el comercio mundial colapsó inmediatamente. Por esta razón, los economistas demandamos más gobernanza global y más coordinación de políticas económicas. Aquí hay que diferenciarse de los antiglobalización ya que lo que pedimos es regular la Globalización para evitar los riesgos de contagio y suavizar los ciclos para evitar crisis tan violentas como la que hemos vivido. Te recomiendo el último libra de Dani Rodrik “The paradox of Globalization” creo que aún no está traducido al español pero es de lo mejor que he leído en mucho tiempo.

La otra es la innovación financiera, especialmente la titulización que en el reportaje está mal traducida por bursalización. Y sobre todo el sistema bancario en la sombra que en el documental ni se nombra pero que este economista observador considera clave para entender la Gran Recesión. La titulización igual que los derivados tienen sentido económico y eso es lo que intentan explicar, con escaso éxito, los académicos en el documental. El problema es que mal usadas son armas de destrucción masiva y aquí los economistas y el paradigma dominante no supimos anticipar los fenómenos que estaban anticipando una gran crisis. Por eso es justo que hayamos quedado en el documental como culpables intelectuales de esta crisis. Sin querer excusar a la profesión, la realidad es que no hemos tenido cifras del sistema bancario en la sombra hasta 2010 y eran impensablemente elevadas, pero como hizo Rajan debimos ser más duros en la crítica sobre los excesos que ya eran evidentes desde los años noventa. Yo soy partidario que se siga titulizando y usando derivados pero limitando su uso, sólo cuando esté justificado y limitando la capacidad del sistema financiero para asumir riesgos en esos mercados que pongan en riesgo la economía real.

Por ejemplo, mientras en EEUU el mercado de titulizaciones ha tenido una morosidad del 8% desde 2007, especialmente concentrada en subprime, en Europa tan sólo ha sido del 1%. En Europa el principal instrumento es la cédula hipotecaria, covered bond, y desde 2007 no ha habido ninguno de estos instrumentos que haya incumplido pagos. Estos instrumentos permiten a las entidades financieras alargar su duración de financiación y por tanto la duración de los créditos, reducir sus costes de financiación y modular mejor sus riesgos. El problema fue que se permitió a las entidades aventurarse con vehículos en paraísos fiscales fuera del balance supervisado y ahí se asumieron los mayores riesgos. En la sombra no había exigencias de capital y las entidades a través de activos calificados como máxima calidad por las agencias de rating con unos niveles de endeudamiento y apalancamientos que hicieron el sistema financiero muy vulnerable.  Las entidades encontraron un mecanismo de generación de liquidez endógena al margen del banco central pero el secreto era mayor apalancamiento y vulnerabilidad financiera.

El Banco de España prohibió la banca de activos fuera de balance y vender el riesgo totalmente de los activos titulizados, lo cual ha evitado la debacle de nuestros sistema bancario y un coste desproporcionado para los contribuyentes. No obstante, la extrema accesibilidad a la financiación mayorista llevó a nuestro sistema bancario a apalancarse, sin llegar a los extremos de EEUU o Islandia que se cuentan en el documental, y cuando los mercados colapsaron tuvimos que desendeudarnos bruscamente y ayuda a explicar la contracción de crédito y la peor recesión desde los años cuarenta.

Basilea III supondrá una mejora en la regulación. Pero hay que desvincular a la banca del poder político, aquí el documental es mucho más eficaz que miles de informes técnicos, hay que profundizar en la regulación global, especialmente en el uso de derivados financieros. Pero sobre todo hay que estar alerta y cuando volvamos a ver indicios hay que actuar. La burbuja inmobiliaria en China avanza y también en Brasil en ambos casos conectada con precios de las bolsas desorbitados. En ambas economías las políticas monetarias ya se han endurecido pero la clave es el ciclo del crédito y por eso es tan importante la supervisión incisiva del sistema bancario.

El problema es que las burbujas son como una droga. En el documental cuentan que asumir riesgos con dinero activa las mismas zonas del cerebro que la cocaína. Pero fuera de los mercados, las burbujas generan actividad, empleo y cuando las cosas van viento en pompa los gobernantes asumen riesgos de parar la fiesta. Los economistas sabemos detectar desequilibrios y tendencias no sostenibles pero no tenemos instrumentos precisos y eso limita la capacidad de acción. No obstante medidas preventivas que suavicen esas tendencias insostenibles limitarían significativamente el riesgo de accidentes financieros aunque los eliminan del todo. Los economistas estamos a la búsqueda de un nuevo paradigma pero aún no lo hemos encontrado. Al menos las generaciones vivas no olvidaremos esta crisis y la contaremos en las universidades para evitar que vuelva a repetirse.

Carles Sirera

Acabo de empezar a leer “Too big to Fail”, que se encuentra en la FNAC por 15 euros (sección de libros en inglés) y engancha. El inicio, que te muestra como un tipo duro de carácter (un bully, básicamente) a base de hormona y matonismo se hizo con el control de Lehman, a pesar de su escasa formación académica e intelectual, explica tantas cosas… Machos frustrados compensando sus escasos centímetros (de cerebro y otros cosas) a base de poner más ceros en sus balances de facturación… normal que los riesgos compensasen los beneficios, se trataba de asumir riesgos para demostrar “cómo eran de grandes”… me los imagino con sus SUV a 300 por hora en la autopista… sí, en esa gente millones de ahorradores pusieron su confianza y su futuro.
¿Y quién aconsejó a los de Bancaja comprar bones de Lehman?

Publicado por: Carles Sirera | 25/07/11 en 15:37

faras

Ni he visto ni pienso ver Inside Jobs. No hablo exactamente sin saber, puesto que tengo referencias además de las que se comentan por el bloguero jefe.

A la gente le gusta, le hace ilu, encontrar respuestas sencillas a problemas complicados. Es una varita mágica que permite entender una realidad interconectada y caótica. Pero las cosas no funcionan así, desgraciadamente.

La crisis financiera del 2008 fue la primera verdaderamente global. Un gigantesco sistema de tuberías interconectadas que hace fluir tanto aguas prístinas como las fecales. Es lo que hay.

Sólo fue el estallido de una burbuja de crédito gracias a tipos de interés muy bajos. La culminación de un proceso secular de endeudamiento de los países desarrollados. La causa próxima fueron las subprimes, pero pudo haber sido cualquier fallo crediticio sobre otro activo ( véase la rotura del mercado monetario en agosto de 2007 y la subida constante del libor-ois desde entonces)

Me hace gracia ver cómo la gente todavía piensa que todo se debió a unos seres maléficos llamados banqueros, preferentemente americanos y británicos. Por supuesto que fueron muchos de ellos estúpidos, como todos aquellos ciudadanos y muchos economistas que pensaron que los precios de los activos subirían hasta el infinito y más allá. En España la manía se vinculó a un tipo especial de activo, el ladrillo, sustitutivo tradicional del hidalgo español al capital humano y a la inteligencia móvil.

Todas las soluciones para que nunca más se produzca algo parecido son pueriles e históricamente oligofrénicas. Sólo un gobierno mundial podría evitar crisis sistémicas como aquélla e incluso con él, la naturaleza humana, la codicia y la desmesura darían al traste con cualquier solución “para siempre”.

Para ver un buen artículo sobre el análisis de la crisis subprime ver
http://www.dictionaryofeconomics.com/article?id=pde2011_S000547

No fue un caso de información asimétrica. Sólo una burbuja más…

Para terminar, como decía un gestor:
” A un año vista hemos aprendido mucho. A medio plazo, cinco años, algo. En diez lo habremos olvidado todo. ”

Publicado por: faras | 25/07/11 en 20:43

Sg/pepe

Faras no le falta razón, pero tampoco tiene todo el acierto. Si la ve no solo vera las argumentaciones, sino sus expresiones faciales. Y son gente q tuvo mucho mas q ver en el tema q usted y yo. Slds

Publicado por: Sg/pepe | 25/07/11 en 21:11

Hástalos

El dilema probablemente no sea si titulizar deuda o no, sino qué es lo que se tituliza.

Publicado por: Hástalos | 25/07/11 en 21:27

plaentxi
No podemos hablar de esta crisis financiera en pasado. La estafa sistemática institucionalizada sin precedentes en la historia de la humanidad sigue sucediendo en estos momentos.Un segmento muy reducido de la élite financiera está despellejando capa a capa a la clase productiva y sus rendimientos del trabajo.

Si alguien tiene todavía alguna duda, aquí adjunto la reciente auditoria de la reserva Federal estadounidense a la que Bernanke de manera tan encarnizada se opuso. En ella se demuestra como la FED prestó a tipo CERO 16 billones de Dólares al sistema financiero mundial para ocultar su insolvencia.

http://www.scribd.com/doc/60553686/GAO-Fed-Investigation

Esos préstamos a tipo cero se han reinvertido y se están reinvirtiendo en todo tipo de especulaciones desde materias primas, carry trades con países emergentes, derivados, bonos griegos (con defaults voluntarios no vayamos a ponerles nerviosos), multitud de actividades de casino financiero y por supuesto bonus obscenos; solamente en el 2009 los bonus de Wall Street contabilizaron 20.300 millones de Dólares. Y eso en plena crisis.

Mientras tanto muchísimos currelas ya no pueden llegar a fin de mes y hasta bloomberg informa que muchos trabajadores estadounidenses tienen que tirar ya de tarjeta de crédito para comprar cosas tan básicas como comida y gasolina para ir a trabajar por la inflación que están creando los profesionales de los casinos financieros con tipos a CERO.

http://www.bloomberg.com/news/2011-07-21/consumers-in-u-s-relying-on-credit-as-inflation-erodes-incomes.html

Sin embargo, la gran mayoría de los economistas siguen hablando de mejoras de regulación, Basilea III y otras sandeces mientras el cáncer ya ha alcanzado a órganos vitales.

Si algo tiene de bueno Inside Job es que explica con claridad meridiana la absoluta y total prostitución de gran parte de la élite de economistas a la plutocracia financiera y su alianza para que los currelas no puedan ver lo que hay detrás del telón.

Publicado por: plaentxi | 25/07/11 en 22:09

“Sólo un gobierno mundial podría evitar crisis sistémicas”

Deberías ver, “ZP y España, con subtítulos en inglés”, recomendable el último capítulo “España se va al carajo”, ¿cual sería esa magnífica solución en el ‘New World Order’ para,…, no debemos olvidar, la ausencia de libertad en las transacciones comerciales, como es aceptar un medio de cambio de forma forzosa…

‘Codicia mala’, …, no es cuestión de ‘solucionar el mundo’, ni seguir los economistas o políticos ‘buenos, listos’ ( y no los ‘malos, tontos’); sino de liberar a las personas de los desmanes de su codicioso vecino, el cual generalmente ronda y es apoyado por los gobiernos…

Principio de la libertad:
-Asumes riesgos, consigues ganancias pero también debes asumir perdidas (no cargar la cuenta en la producción del vecino).

En fin, no es cuestión de ley, sino de mentalidad,…
Publicado por: Colapso2015 | 26/07/11 en 11:51

Yo no paro de titulizarme y cobro 1000 euros al mes y sin visos de mejora

Publicado por: paco | 26/07/11 en 13:46

Yo no he visto el documental pero por lo que he oido acerca del mismo, destacaria como muestra la enorme corrupcion existente en el asi llamando sector privado.
Pero la crisis, ¿que muestra? Muestra la irracionalidad de la forma en que funciona la economia. Y mas que la crisis en sí, la forma en que se actua frente a ella. La crisis se esta tratando mostrar interesadamente como si fuera una catastrofe natural, frente a la que poco cabe hacer. Como el terremoto de Fukushima. Pero no. La capacidad productiva es la misma que antes de que se desatara, en honor a la verdad potencialmente mayor, pero las necesidades de las personas estan menos satisfechas que nunca. Mas gente pasando necesidades pero mas capacidad potencial de satisfacerlas. Mas posibilidad de desarrollo pero no se utiliza. La razon fundamental de esta situacion es que las decisiones estan en manos de unos un reducido grupo con intereses privados contrapuestos a los del resto de la sociedad. En cada crisis esta evidencia se deja sentir con mas fuerza.
Si se me permite hare mencion especial a un argumento tarugo que se esta utilizando frente a la deuda del Estado. Para mi el origen de los desfases fiscales del Estado estan en las reformas tributarias regresivas de los ultimos años. Pero no es eso. Ciertos ñiquiñaques dicen que la deuda es una carga para generaciones futuras. !Basura! Desde un punto de vista social, si las generaciones futuras “pagan la deuda” obviamente con la riqueza que generen, tambien son los recipientes del pago. De modo que la deuda no mengua la riqueza social. Ademas por esa regla de tres tambien una inversion de capital a credito habria que pagarla con los ingresos futuros, pero no deja de realizarse en cuanto retorna con una ganancia. La falacia, obviamente, no es inocente.

Publicado por: Carlos | 26/07/11 en 14:31

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