la sociedad liberal

virginiawoolf:
18 julio 2011 a las 8:52 pm

El origen de la idea de igualdad y de libertad en el sentido que hoy le atribuimos, proviene del Renacimiento y se vincula con tres acontecimientos de una enorme significación para la historia de la cultura occidental. Uno es el surgimiento de las nuevas ciencias experimentales -como la astronomía y la física- que niegan la superioridad del espíritu sobre la materia y elaboran leyes válidas para los fenómenos terrestres y celestes, los cuales resultan de esta manera “nivelados”. Otro es la reforma protestante; Lutero niega las diferencias entre la autoridad eclesiástica y los seglares. Y el tercero es la aparición de la burguesía y del modo de producción burgués o capitalista que, como hemos visto, exige la igualación de los individuos, aunque sólo sea en un plano formal y abstracto; por eso, en el mundo moderno será la burguesía la que canalice la ideología de los derechos humanos.

Yo no sabía de la importancia de Cromwell, pero ahora veo que era un fanático religioso del cristianismo protestante y que persiguió el catoliscismo, es decir, influyó en ese Renacimiento cultural, y se enfrentó con la Corona, tal como se nos dice, de ese modo revolucionario, en el lado anglosajón. Pero yo tenía entendido más de la influencia de John Locke y de Stuart Mill, que otra cosa, que fueron intelectuales más pacíficos y que buscaron el entendimiento cívico por medio del contrato social.

Esa noción de libertad responde a una concepción “liberal” que se basa en la idea de que los hombres son libres en cuanto no están sometidos a normas: cuantas menos sean las normas jurí­dicas (menor la intervención del Estado), más numerosas y más amplias serán las esferas en las que el individuo goce de libertad.

Pero la libertad se puede entender también de una manera distinta. Se puede pensar que libre no es quien no se ve coaccionado por los demás en su actuación, sino quien no tiene que obedecer otras normas que las que él mismo se ha impuesto. Se trata ahora de una noción polí­tica de libertad que implica -en el contexto del Estado representativo moderno- el poder para participar en la designación y en el eventual control de los gobernantes y en la elaboración de las leyes. Por contraste con la concepción liberal, se suele decir que ésta es una concepción democrática y positiva de la libertad que hace hincapié, no en la idea de abstención, sino en la de participación.

Pero llama la atención la forma cómo nos lo explica usted, porque parece original pero es así, tal vez las líneas de división no están clara, pues Alemania tiene o ha tenido otra influencia, en ella está la influencia del proletariado, ha tenido una división más ideológica. Y también tras la primera guerra vivió un largo periodo de humillación lo que le llevó a la guerra por el resentimiento de las clases trabajadoras y otras, que se aunaron en la nobleza también. Pero finalmente un plan Marshall vino a paliar los desastres de la guerra, y se procuró que se industrializase, lo que la llevó a un rápido crecimiento económico. El paso obligado de la creación de la riqueza era la industrialización y también para llegar a la democracia. Los Estado Unidos lo apoyó también y lo permitió en la China y en otras regiones asiáticas precisamente para huir del tan temido comunismo. Pero en el fondo, era una forma de capitalismo de Estado como se ha dicho, siempre han estado las diferencias por eso no tan nítidas, entre en Estado y la sociedad civil. Pero sin duda, la tradición viene marcada tal como usted nos la cuenta de esa manera instructiva.
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Esto nos dice Eduard Punset:

No me digan que no es paradójico que nadie en España mencione nunca la revolución liberal en Gran Bretaña del siglo XVll, dirigida por Cromwell, como el referente de las libertades políticas de las que han disfrutado los ciudadanos europeos durante los últimos siglos. Claro que fue una revolución liberal en el sentido de que sentó las bases del poder ciudadano frente a los abusos del Estado; pero la llamada, con cierta impropiedad, “revolución liberal inglesa” fue la primera revolución realmente social de las impulsadas en Europa; mucho antes de la propia Revolución Francesa, la única de la que solemos acordarnos la mayoría de los españoles.
Únicamente se han dado dos culturas diferenciadas en el mundo: la anglosajona y la del resto de los países, incluidos los latinos y excomunistas. En Gran Bretaña y Estados Unidos, la cultura fue siempre el subproducto de la inteligencia y los esfuerzos por equiparar los derechos individuales de los ciudadanos y los del rey, respectivamente, frente a la denominada common law. Igualdad absoluta de los dos frente a la ley.
Es una cultura nacida de la igualdad reivindicada entre los ciudadanos y el poder y dio lugar, lógicamente, a una legislación orientada sobremanera a evitar los abusos del poder del Estado frente a los derechos inviolables de los ciudadanos. Los movimientos sociales en el resto del mundo, no obstante, fueron el fruto de la irritación provocada por las desigualdades sociales.

Estátua de Oliver Cromwell ubicada ante el edificio del Parlamento del Reino Unido, en Londres (imagen: usuario LozFlowers de Flickr.
Recuerdo perfectamente haber experimentado este sentimiento a mi regreso a España después de más de dos décadas en el mundo anglosajón. Lo que diferenciaba a los españoles de los británicos era su cultura, basada en el primer caso en el rechazo de las desigualdades sociales y diferencias de clases, mientras que en el segundo solo contaba escrutar si el Estado estaba o no invadiendo los derechos de los ciudadanos.
A los españoles les irritaban las diferencias clasistas; a los anglosajones, que el Estado avasallara en lo más mínimo los derechos de los ciudadanos mediante el abuso del poder. El resultado es que en España nunca existió el caldo necesario para el cultivo de los derechos ciudadanos frente al Estado; a nadie le importaba saber por qué se interrumpía la libertad de movimiento de los automovilistas en una calle determinada o si Hacienda vulneraba los derechos de los individuos saqueando sus cuentas bancarias sin el necesario amparo judicial; ni, por supuesto, si se respetaba la clásica división de poderes según Montesquieu. El desahucio injustificado del vecino amedrentado podía convulsionar, sin embargo, al vecindario.
¿Cuáles han sido los inconvenientes distintos, pero inconvenientes al fin y al cabo, de ambas culturas? En el caso de todos los países del mundo, exceptuados los del mundo anglosajón, una cierta falta de cohesión nacional; han sido más hondas y visibles las diferencias que separaban a unos de otros que lo que los unía. Los toques de atención sobre lo que separa a unos de otros ciudadanos son continuos y pueden percibirse fácilmente.
En el mundo anglosajón, en cambio, la prevalencia del respeto a los derechos individuales provoca que, en ocasiones, se aparquen las diferencias generadas entre los ciudadanos por el desarrollo económico y social. La universalización de las prestaciones sociales y su carácter casi gratuito suelen brillar por su ausencia, dificultando la obtención de objetivos como los de una mayor justicia social.
Afortunadamente, las dos clases de cultura están viviendo cierto acercamiento. En Europa empieza a importar el abuso del poder por parte del Estado y es visible el resquemor popular creado por la corrupción de los estamentos políticos. En Estados Unidos se puede presenciar, por primera vez, los intentos por parte de sus gobiernos de ampliar el ámbito de prestaciones, como las sanitarias, para colmar algunos de los entuertos generados por las diferencias de clase.

Antonio:
19 julio 2011 a las 7:26 pm

La Francesa es la única de la que suele acordarse el mundo entero, señor Punset, exceptuando a los estadounidenses, que con perdón de usted, tampoco celebran ningún hito democrático inglés, siendo así que su propia declaración de independencia inaugura para ellos el comienzo de las auténticas libertades, reflejadas por primera vez en la Historia Universal (y siempre según ellos) en su Constitución Federal. Respira su artículo un cierto aire anglófilo no del todo esclarecido, lo cual no obsta para que haya de reconocerse que efectivamente, no ya con Cromwell, sino desde la época del denominado por la Historia Inglesa Juan “Sin Tierra”, en plena Edad Media, Inglaterra se ha ido caracterizando a lo largo de su historia política por tímidas medidas aperturistas, de progresiva integración de todas las clases sociales emergentes, desde aquella primera Carta Magna concedida por este rey caído en desgracia, pasando por Cromwell efectivamente, pero también por períodos de auténtica regresión (sobre todo con ocasión del fortalecimiento de las monarquías europeas en el siglo XVIII).

Aún estando de acuerdo con la diferenciación general que usted hace entre el mundo anglosajón y el resto, y teniendo en cuenta que ni el resto ha sido ni es monolítico en su historia social y política ni el anglosajón tampoco, no puedo por menos de interponer una ligera crítica a esa concepción férrea asentada en la conciencia colectiva, de que exista, al menos haya existido siempre, una organización social y política superior en los países anglosajones. Será en todo caso según de qué países anglosajones hablemos, porque la Historia de los Estados Unidos es intratable (bajo mi punto de vista, y el de “unas cuantas personas de color”) dentro del concepto europero de derechos ciudadanos e igualdad ante la ley, al menos hasta bien entrado el siglo XX. Y hablar de la Historia de Inglaterra sería también hablar de innumerables persecuciones religiosas (que la leyenda negra atribuye en exclusiva a España) y sería hablar también del Imperio inglés, en el se rompía en buena medida todo ese concepto de igualdad jurídicay categoría ciudadana. Por otro lado, hablar de dos culturas, la anglosajona por un lado, y la comunista y latina por otro, no me parece ningún criterio histórico, ni político ni social, ni económico, ni tan siquiera antropológico. En España existía el Reino de Aragón, cuyos fueros superaban en justicia social al sistema que imperó en Inglaterra durante buena parte de la Edad Media, y que proporcionó al menos una paz social desconocida en buena parte de Europa.

En defintiva y por no alargarme más, quizás todo no sea más que una cuestión de mentalidad, y que duda cabe que la mentalidad se fragua a lo largo de los siglos y en el caso del Reino Unido, la consolidación tan progresiva de los derechos democráticos ha permitido que sus ciudadanos tengan una mayor conciencia y mentalidad asentadas en el reclamo de esos derechos. En España y gran parte del mundo han tenido que ser las revoluciones sociales de masas las que espabilasen la llama del pensamiento liberal, pero con el grave distorsionamiento que han supuesto las ideologías totalitarias de izquierdas y derechas. Y éste, a mi parecer, es la razón por la que se pueden llegar a apreciar esas diferenciase entre unos y otros países. Pero las desigualdades han estado siempre presentes, lo que ha podido variar es el modo de enfrentarlas.
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Javier:
18 julio 2011 a las 2:51 pm
Javier a Javier

Hace 1000 años podríamos decir que la cultura occidental y la oriental se acercaban, cuando los mulsulmanes trajeron a españa y a europa la matemáticas, la cirugía, la medicina, la arquitectura, la astronomía, la religión, etc. Igual pensaba los romanos para civilizar a los pueblos bárbaros 1000 años antes manteniendo cierta opresión.

Ahora, la cultura que predomina, impuesta o no, es la democracia representativa, y si estas al tanto de las noticias, parece ser que los pueblos árabes están iniciando un acercamiento cultura a occidente. Aquí en españa tenemos 30 años de democracia. Wkipedia “La evolución democrática inglesa fue mucho más lenta y se manifestó en las sucesivas reformas electorales que tuvieron lugar a partir de 1832 y que culminaron en 1911 con la Parliament Act, que consagró la definitiva supremacía de la Cámara de los Comunes sobre la de los Lores.”

Ramón:
19 julio 2011 a las 10:11 am
Yo también creia que esta importante revolución olvidada era un movimiento exclusivamente liberal.

No obstante he visto recientemente la serie de TV The Devil’s Whore (La puta del diablo) que se puede descargar de internet en versión original subtitulada, creo que no se ha emitido en España.

La serie transcurre en la revolución inglesa y me sorprendió la diversidad de fuerzas que participaron en la misma. La facción de Cronwell es solamente la que se hizo finalmente con el poder.

Pero debió luchar con facciones de orientación que hoy llamariamos comunista, (El movimiento de los cavadores) de campesinos que ocupaban las tierras de los grandes propietarios y organizaban comunas, donde no había propiedad privada, para su explotación. El parlamento, dominado por Cromwell mandaba al ejercito a desalojarlos.

Facciones que hoy identificariamos con el mayo del 68 y defendian el amor libre (y yo creía que eran puritanos)

Incluso dentro del ejercito de Cronwell se muestran tensiones entre facciones igualitarias que se negaban a llamar “Sir” o “Mylord” a sus jefes de clase alta y las facciones más conservadoras. Los jefes militares no tenián poder suficiente para fusilar a los líderes igualitarios.

Realmente hay que produndizar en el conocimiento de este periódo histórico.
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dayer:
17 julio 2011 a las 1:51 pm
Las cosas ya no son lo que eran, ni en el mundo anglosajón ni el resto. Un ejemplo es que en Estados Unidos hay mucha riqueza pero también mucha miseria, como en otros tantos países; otro más reciente es el de la carísima defensa que está teniendo el señor Dominique Strauss-Kahn, gracias a la cual no está en prisión como cualquier otro imputo de un delito similar que no pueda permitírsela. Y también han tenido su aquel en el pasado con la esclavitud y el trato a las personas negras.
Sin embargo me parece admirable la democracia tanto de Estados Unidos como de Inlgaterra. Y es que en todas las culturas cuecen habas.
Un saludo.

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