cibercultura, juego y nativos digitales

virginiawoolf:
8 julio 2011 a las 6:31 pm

No es ciencia ficción, es simplemente la generalización de la teoría de McLuhan sobre las «extensiones del hombre». Simplemente, a fuerza de hablar de la electrónica y de la cibernética como extensiones del cerebro, de alguna manera es el cerebro mismo el que se ha transformado en una extensión artificial del cuerpo, y que por tanto ya no forma parte de él. Se ha exorcizado el cerebro como modelo, para accionar mejor sus funciones.

Dejo este texto de Baudrillard que me parece revelador de esta nueva cultura que él llama viedeocultura o cibercultura:

“Lejos de ser el signo de una antropología
superior no es más que el síntoma de una antropología simplificada,
reducida a excrecencia terminal de la médula espinal. Pero

asegurémosnos: todo esto es menos científico y operativo de lo
que se piensa. Todo lo que nos fascina, es el espectáculo del cerebro
y de su funcionamiento. Quisiéramos que nos fuese permitido
contemplar el proceder de nuestros pensamientos •—y esto es una
superstición.
Asi el universitario trabajando con su ordenador, corrigiendo,
retocando, adulterando sin pausa, haciendo de este ejercicio una
especie de psicoanálisis interminable, memorizándolo todo para
huir del resultado final, para rechazar la fecha de la muerte y^ la
fatal, de la escritura, gracias a un eterno feed back, a una eterna
interacción con la máquina, cuyo funcionamiento se identifica con
el del mismo cerebro. Maravilloso instrumento de magia esotérica:
efectivamente, cada interacción se reduce siempre a un diálogo sin
fin con una máquina.

Mirad al niño y su ordenador en la escuela:
¿creéis que lo hemos hecho interactivo, que lo hemos abierto al
mundo? Sólo se ha logrado crear un circuito integrado niñomáquina.
El intelectual ha encontrado finalmente el equivalente de
lo que el teen-ager había encontrado en la cadena musical y en el
walk-man: ¡una desublimación espectacular del pensamiento, la
videografía de sus pensamientos!

Hoy en día en ninguna dramaturgia del cuerpo, en ninguna performance
puede faltar una pantalla de control; no para verse o reflejarse
con la distancia y la magia del espejo, sino como refracción instantánea
y sin profundidad. En todas partes el vídeo no sirve más que
para esto: pantalla de refracción estática que ya no tiene nada de la
imagen, de la escena o de la teatralidad tradicional, que no se utiliza
de ninguna manera para interpretar o contemplarse, pero que
empieza a ser útil por doquier —a un grupo, a una acción, a un acontecimiento,
a un placer— a estar insertados sobre sí mismos. Sin esta
inserción circular, esta red breve e instantánea que un cerebro, un.
objeto, un acontecimiento, un razonamiento crean insertándose sobre
sí mismos, sin este vídeo perpetuo, nada tiene sentido hoy.”

~

 

Eduard Punset:

Nadie está muy seguro. Lo de menos es el lenguaje digital. Que levanten la mano aquellos de mis lectores que saben lo que quieren decir los jóvenes cuando envían por email las tres siglas TKM.

 

Educandos de otros países me están preguntando cuáles son las diferencias profundas entre lo que ellos llaman “nativos digitales” y los “inmigrantes digitales”; es decir, entre los que tienen hasta 13 años y los mayores de 25. Los primeros nacieron con los videojuegos en la cuna. Los segundos tuvieron que emigrar del universo analógico al que estaban acostumbrados al digital hasta para secarse las manos.

Son muchísimas las diferencias entre unos y otros; son tantas que yo me pregunto si podrán convivir juntos y si lograrán entenderse cuando estén contrariados. Hay por lo menos diez grandes diferencias que los separan e impiden saber de qué está hablando el otro.

Es la primera vez que el avance impresionante de la ciencia y la tecnología hace innecesario el enfrentamiento entre los que tienen y los que no. La ciencia está resolviendo o podría resolver los viejos problemas que enfrentaban a los humanos. Las generaciones jóvenes no ven, lógicamente, las causas de la crisis, que los adelantos científicos eliminaron. Por ello recurren a factores conspirativos e inventados para explicarlas. …

Los mayores aprendieron que sin conciliar entretenimiento y conocimiento no hay equilibrio en la pareja, la escuela, la empresa y la calle. Esto era muy importante en las sociedades no desestructuradas; en estas últimas no es tan necesario.

Deben reinventarse las políticas de prevención a raíz del colapso producido por la necesaria universalización de las prestaciones sanitarias, educativas, de ocio o de seguridad ciudadana. Los jóvenes ni conocen ni aceptan que haya que reinventarlas. Son un bien adquirido.

Los mayores son grandes consumidores de medicamentos. Los jóvenes prefieren un amigoque un fármaco, porque la ciencia les ha enseñado ya que la dosis adicional de bienestar que puede prodigar un amigo cuesta menos que un medicamento.

Los jóvenes tampoco saben gestionar sus emociones, pero conocen su existencia; conviven con ellas y viven más tiempo que los mayores influenciados por sus emociones y pasiones. En menos de diez años habrán aprendido a gestionar su rabia, su desprecio, su sorpresa o su miedo. Eso solo los hará irreductiblemente distintos.

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