jóvenes

virginiawoolf

Yo no distingo entre izquierdas y derechas, yo distingo entre jóvenes y viejos, normalmente los viejos son de derechas, salvo el caso de Valle Inclán. En parte hay que disculpárselo por eso. En cuanto a sentirse joven, a tener ganas de luchar, esto no debemos perderlo nunca. Pero tampoco hay que perder el horizonte de la historia ni elaborar utopías disutópicas más horribles que lo que teníamos antes. Estamos llamados a una confrontación pacífica. El tener que abogar por un partido es casi como una tragedia inevitable (a veces crea un sentimiento asesino de culpabilidad), en cuanto es un principio maximizador que nos ayuda a proclamar las leyes y su elaboración por mayorías representativas o participativas. Realmente hoy los jóvenes son los que se están llevando la peor parte y creo que debemos ser más tolerantes con ellos porque ellos van a heredar una hermosa deuda.

Publicado por: virginiawoolf | 03/06/11 en 22:32

Franzs & Gafes

“INTERMONEY, VIEJO COMPAÑERO DE VIAJE DEL PSOE”.

Sí, es verdad.

Habría que contestar: “Sí, ¿y qué?”.

Pero, con la que está cayendo, electoralmente hablando, es como demasiado fuerte, ¿o no?

Lo único que sabemos de la vida anterior de San Pedro es que nació en Betsaida, junto al lago de Tiberíades, y que vivió en Cafarnaum, donde se dedicaba a la pesca, con los hijos del Zebedeo, Juan y Santiago.

San Pedro negó al Señor antes de que cantara el gallo.

San Pedro se redimió. Y, en tiempos de Nerón, fue martirizado crucificado boca abajo.

La redención de la socialdemocracia y el social-liberalismo español consiste en reconocer que la main stream, ahora, es algo a lo que pertenecen los “indignaos”.

JC10, tú deslumbrante “Luz” anticavernícola, purasangrista y nuestraqueridista ¿sirve a los fines colectivos o a los tuyos personales?

¿Por qué juegas a poner celoso a El Confidencial con Intereconomía?

Por cierto, cuentan que, en los estudios de esta última, te cruzaste con los burbujapuntoinfos que había ido allí a ejercer de lo que son, los verdaderos nuevos triunfadores en materia de previsión económica.

http://www.intereconomia.com/noticias-negocios/analisis/burbujainfo-situacion-muy-mala-y-no-hay-formula-magicas-que-nos-vuelvan-p

Estuvieron fenomenal, rebosantes del sexy de la inocencia de primerizos que estrenan victoria. Me hicieron recordar las entrevistas de Paloma Chamorro en La Edad de Oro.

JC10, ¡apúntate!, que nadie se cree que Intermoney no pertenezca a la socialdemocracia y estás perdiendo el tren de tu generación.

Y la generación nacida entre 1940 y 1955 no tiene ya nada que ofrecernos, salvo restituirnos el dinero que nos hemos traído del futuro para financiar su autocomplacencia y arrogancia.

El gallo ya ha cantado.

San Pedro tuvo lo que hay que tener y lloró.

“Y yo, a mi vez, te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18).

Publicado por: Franzs & Gafes | 04/06/11 en 8:03

virginiawoolf:
8 junio 2011 a las 10:38 pm

Yo no distingo entre izquierdas y derechas, yo distingo entre jóvenes y viejos, normalmente los viejos son de derechas, salvo el caso de Valle Inclán. En parte hay que disculpárselo por eso. En cuanto a sentirse joven, a tener ganas de luchar, esto no debemos perderlo nunca. Pero tampoco hay que perder el horizonte de la historia ni elaborar utopías disutópicas más horribles que lo que teníamos antes. Estamos llamados a una confrontación pacífica. El tener que abogar por un partido es casi como una tragedia inevitable (a veces crea un sentimiento asesino de culpabilidad), en cuanto es un principio maximizador que nos ayuda a proclamar las leyes y su elaboración por mayorías representativas o participativas. Realmente hoy los jóvenes son los que se están llevando la peor parte y creo que debemos ser más tolerantes con ellos porque ellos van a heredar una hermosa deuda.

Pero es interesante tu aportación también sobre cómo los jóvenes por sí solos defraudan muchas veces como en la transición. Lo que sí digo es que todo lo que es el sistema obedece también a las viejas generaciones que muchas se han anclado en él, en estructuras anquilosadas y nada productivas, o que sólo producen una imagen más o menos comercial.

Esto dice Eduard Punset:

En tiempos de crisis la manada recurre, evolutivamente, a los jóvenes para el liderazgo. Así ocurrió también en la Transición de la democracia después del franquismo. A nivel político todo el mundo lo recuerda; a nivel social aporto el ejemplo que viví personalmente: a mi regreso a España a mediados de la década de los 70, después de 20 años fuera, acepté la dirección de un servicio de estudios en la banca. En poco tiempo pude constatar cómo los tres presidentes de los primeros bancos del país fueron apartados o absorbidos por otros; no entendían nada de los cambios que estaban ocurriendo en la economía y mercados monetarios, a pesar de su probada experiencia anterior, hasta tal punto que las instituciones implicadas optaron, acertadamente, por recurrir a dirigentes mucho más jóvenes.

Ahora bien, cuando se cumple este proceso y las nuevas generaciones de políticos defraudan a la manada, esta se da cuenta de la inutilidad de haber apartado a los mayores y suele generalizarse una ola de desencanto. Esto es lo que ha ocurrido, muy probablemente, en la actualidad.

Las barreras de entrada en el mercado político son casi infranqueables. Es por ello, uno de los sectores en los que resulta más difícil innovar. La mayoría de los ciudadanos se sienten ahora frustrados de que no salgan iniciativas regeneradoras desde dentro del sistema. En esas circunstancias, la acción de los jóvenes es todavía más indispensable. ¿Cuáles son las pautas que se desprenden del proceso de renovación del nuevo pensamiento social?

De forma gradual pero continuada, ir superponiendo a la cultura de división entre derechas e izquierdas -que condujo a la cruenta guerra civil- la división más productiva entre los que están delante de las masas y los que están detrás. Esa tradición heredada, como casi todas las tradiciones, está causando daños irreparables en la cristalización de un nuevo pensamiento social y renovado.

La vida misma es el equilibrio entre las fuerzas agresoras y contaminantes por una parte y la capacidad celular para regenerarse por otra. Cuando la segunda no está a la altura de la primera sobreviene la muerte. Yo creo, sinceramente, que la protesta ha recordado la necesidad de neutralizar las fuerzas agresoras que, a fuerza de niveles exagerados de impotencia, desencanto y desánimo podrían poner en peligro el equilibrio social. Ese toque de atención era imprescindible porque no se oía nada relevante desde el interior del sistema.

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2 pensamientos en “jóvenes

  1. De verdad que no comprendo esa euforia por lo catastrófico. Conozco a José Carlos10 y entiendo que su posición optimista no obedece a credos políticos. Desde su posición encuentra argumentos, hechos positivos, porque cree el, y no sé si está en lo cierto, que la lectura de los hechos, la actitud de los economistas de élite, puede cambia el devenir de los acontecimientos.

  2. hola, cómo estás? Te hago aquí un comentario afín, y es que lo he intentado poner en tu blog pero no me ha salido por razones técnicas, según dice:

    “Yo no creo que el proyecto de la razón de la Ilustración se frustrara por culpa del Romanticismo tampoco como dice Giacomo, es más la Ilustración sin la “herencia romántica” serí­a un mero o vulgar positivismo. El peligro de frustración de este proyecto vino sobre todo con la postmodernidad y con los postmodernos, Lyotard, Rorty, llámense, que fueron los que criticaron más directamente el papel de la razón. El Romanticismo más bien viene de la añoranza de algo a qué adherirse, la naturaleza o lo místico, pero la religión que precisamente fue destruida por la razón ilustrada, en el romanticismo no se ataca directamente sino que viene como a llenar una oquedad que deja. La añoranza de la religión que indujo un dí­a a hablar de una ilustración insatisfecha no podrí­a ser acallada, en cualquier caso, por la satisfecha autocomplacencia de una sociedad desilustrada. Esto téngase en cuenta.

    Y por otra parte cuando nos complacemos en la eternidad sea por el recuerdo de un pasado inmemorial o porque saltamos en el tiempo o sea por la fuera de la razón, en ambos casos no hay nada asegurado, salvo la adherencia a las apariencias y al instante.”

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