dominar el instinto

virginiawoolf:

Muy buen artículo señor Punset. Lo que nos transmite control sobre nuestros instintos y pasiones es la fortaleza o la fuerza. Es como la bella y delicada dama que es capaz de dominar la fiereza del león, en realidad es la capacidad que tenemos de domesticar los impulsos que a veces nos llevan por donde no queremos en realidad. No hay que dejarse arrastrar sin control, he de poder ser dueña de mis actos. Pues elegir el camino más fácil, el de dejarse llevar por nuestros arrebatos, no es la mejor opción pues luego me aguarda una desoladora sensación de fracaso y de vergüenza. Es mejor que me domine a mí misma y me conduzca por donde realmente quiera ir, lo peor es que exista impaciencia, debilidad y hasta temeridad en como se actúa.

~

Esto es lo que dice Eduard Punset:

La gente ha dado muestras siempre de un optimismo exagerado que la ha ayudado a soportar y superar las peores condiciones imaginables.

Si hoy puedo escribir esta columna y mi lector puede seguirme, es, sencillamente, porque nuestros antepasados pecaban de optimismo. Eso es lo primero en lo que piensa mi cerebro cuando intenta interpretar el significado de la crisis económica. Lo segundo en lo que piensa es que dos grandes descubrimientos científicos efectuados el uno en Gran Bretaña y el otro en la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, han demostrado fehacientemente que se puede vencer la tendencia cerebral a negar de cuajo cualquier disonancia y que es posible cambiar de opinión y de cerebro mediante la experiencia individual. En otras palabras, está en nuestra mano cambiar el cerebro propio de los demás y, por lo tanto, el mundo.

La tercera cosa que me sugiere el cerebro es que no sirve de nada acertar en la vocación de una persona si no se es capaz, al mismo tiempo, de “controlar” ese instinto; solo hay una manera de controlarlo y consiste en profundizar en el conocimiento de dicha vocación. Es decir, hay que esforzarse más, y no menos, en el dominio de una disciplina o actividad cuando las cosas no van del todo bien.

La cuarta cosa que me sugiere el cerebro es que, lejos de detestar todavía más lo que me rodea, es mucho mejor desarrollar la empatía necesaria para ponerse en el sitio de los demás. Sintonizar con los sentimientos de los demás en lugar de comportarse como los psicópatas; ahora bien, hay que hacerlo sin pasarse, so pena de perder el control de la acción que estamos ejecutando.

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