el modo de mirar hermenéutico-lingüístico

virginiawoolf

hola, mi enhorabuena, pero quiero hacer una concreción filosófica, y antes incluso de la aceptación de la autocontradicción o de la falsabilidad de la ciencia es como si la realidad del escepticismo o de un relativismo fuera capaz de disolver cualquier verdad, y de esta manera cortamos el nudo gordiano en vez de desatarlo. Y estamos aquí todos los días intentando sostener una verdad, lo que ya dice algo de que hay una conciencia metafísica más allá de lo empírico. Es como ese pensamiento socrático que pone en libertad justamente aquellas normas intersubjetivamente válidas de la razón práctica. Es como buscar un sentido “originario” de la verdad. Otras veces no, Sócrates no lo conseguía porque siempre parecía que dejaba en ridículo a su interlocutor, él mismo no lo escuchaba o hacía que repitiese su parrafada para que el efecto de persuasión se diluyese o fuese menor o ya no causase el mismo efecto. Esto enlaza con los juegos del lenguaje wittgeinsteiniano, para quien el “juego del lenguaje” sería el origen de la condición de posibilidad de la validez de un discurso. Y éstos a su vez son posibles solamente dentro de una “forma de vida”. Pero para Heidegger el origen del pensamiento no está en un juego linguístico, sino que está en el acontecimiento del tiempo, es decir, en el acontecimiento de la formación de la “diferencia”. Para Wittgenstein los paradigmas “inconmensurables” de la ciencia y de su posible progreso aparecen como los juegos de lenguaje, en tanto que partes de “forma de vida”, y están entretejidos con “actividades” y con formas de interpretación del mundo válidas a priori; tales juegos de lenguaje, en esa medida, actúan como “modelos” criteriales para el uso del lenguaje, la práctica experimental y el tipo de resultados de lo que puede aceptarse como verdaderos o falsos. Son ciertos a priori en tanto que condiciones de la posibilidad del funcionamiento del juego de lenguaje científico. Sin embargo, el relativismo diacrónico que surge inmediatamente de la “iluminación” epocal del mundo en Heidegger, surge de la reinterpretación radicalizadora que, desde la historia del ser, sufre el concepto, relativo al “ser ahí”, de verdad como “apertura”. Estos dos grandes filósofos, tanto Heidegger como Wittgenstein, son los dos grandes destructores de la metafísica occidental o autosupresores de la filosofía, porque ésta se inventa en el vacío. No obstante, esto parece una aporía de la metafísica porque ellos mismos vuelven a construir otro lenguaje parecido. El concepto de iluminación del mundo de ocultamiento desocultador (a-létheia) podía servir como un “concepto de verdad originario” pero no obstante Heidegger lo que reconoce es que debe ser adecuado con algo previamente, y que en todo caso lo que hace este concepto es que pone en “libertad” una dimensión que precede sistemáticamente al concepto tradicional de verdad, puesto que se trata de una condición de posibilidad de los juicios o enunciados adecuados e inadecuados sobre lo ente. Pues bien las condiciones de posibilidad intersubjetiva también dependen de aquí. Lo asombroso de todo esto es que el logos pueda pensarse a sí mismo, seguimos creyendo también aquí. Que las mismas condiciones de posibilidad puedan pensarse, lo cual introduce un pensamiento autorreflexivo originario también, aunque esto vendrá después y se discutirá en la filosofia crítica de Apel y Habermas. Pero me interesa ilustrar el concepto de “iluminación” heideggeriana y lo traigo porque aquí hemos hablado muchas veces de él. Con frecuencia se considera que esta caracterización es una tergiversación, una consecuencia de un pensamiento que sigue siendo él mismo metafísico, que no entiende todavía adecuadamente el nuevo punto de vista “más allá del relativismo y del objetivismo”. Antes bien la iluminación de Heidegger se puede entender como una apertura lingüísitica del mundo que libera originariamente el horizonte de sentido para las posibles preguntas de la ciencia y los juicios adecuados o inadecuados. Y se hace patente la convergencia entre el modo de mirar hermenéutico-lingüístico de Heidegger y el analítico de los juegos de lenguaje de Wittgenstein. Bueno, con este pensamiento filosófico hago también una forma personal de agradecer al blog del Economista Observador que me permita participar en él, porque también yo aprendo mucho con él y desde él y porque podemos establecer una comunicación que espero pueda ser de una convergencia y que la confrontación siempre sea necesaria en este mundo y para averiguar precisamente la verdad con su entendimiento.

Publicado por: virginiawoolf09/03/11 en 21:49

I want to do a philosophical concretion, and before even of the acceptance of the autocontradiction or of the falsability of the science it is as if the reality of the skepticism or of a relativism was capable of dissolving any truth, and hereby we cut the Gordian knot instead of untying it. And we are here every day trying to support a truth, that already says something which there is a metaphysical conscience beyond the empirical thing. It is like this thought socratique that puts on liberty exactly those intersubjectively valid procedure of the practical reason. It is as to look for a “original” sense of the truth. Other times not, Socrates was not obtaining it because always seemed that he was leaving in ridiculously his speaker, he was not listening him or doing that he was repeating his chat in order the effect of persuasion was diluted or was minor or already it was not causing the same effect. This connects with the games of the Wittgeinstein’s language, for whom the “game of the language” would be the origin of the condition of possibility of the validity of a speech. And these in turn are possible only inside a “form of life”. But for Heidegger the origin of the thought is not in a linguistic game, but it is in the event of the “time”, that is to say, in the event of the formation of the “difference”. For Wittgenstein the “immeasurable” paradigms of the science and of his possible progress appear as the “games of language”, while they depart from “form of life”, and are interwoven by “activities” and by valid forms of interpretation of the world “a priori”; such games of language, in this measure, act as “models” for the use of the language, the experimental practice and the type of results of what can be accepted as real or false. They are true a priori while conditions of the possibility of the functioning of the game of scientific language. Nevertheless, the diachrony relativism who arises immediately from the “lighting” epochy of the world in Heidegger, arises from the reintepretation radically, from the history of the being, that suffers the concept, relatively to “to be there”, indeed as “opening”. These two big philosophers, both Heidegger and Wittgenstein, are both big destroyers or autosuppressing of the western metaphysics of the philosophy, because this one is invented in the emptiness. Nevertheless, this looks like an apory of the metaphysics because they return to construct another similar language. The concept of lighting of the world of concealment un-concealment (a- létheia) could serve as a “concept indeed originally”, but nevertheless Heidegger recognizes it must be adapted with something before, and in any case what does this concept is getting in “freedom” a dimension that precedes systematicly the traditional concept indeed, since treats about a condition of possibility of the judgments, suitable or inadequate terms of reference on. So well the conditions of intersubjective possibility also depend of here. The amazing thing of all is that the “logos” could be thought by itself, we continue believing also here. That the same conditions of possibility could be thought, which introduces an autorreflexive originally thought also; though this thinking will come later and will be discussed in the critical philosophy of Apel and Habermas. But I am interested in illustrating the concept of Heidegger’s “lighting” and I bring it because we have spoken often about him. Often it thinks this characterization is a misrepresentation, a consequence of a thought that continues being he the same metaphysician, who does not understand still adequately the new point of view “beyond the relativism and of the objetivism”. Before well the lighting of Heidegger can be been an expert as an linguistice “opening” on the world that liberates originally the horizon of sense for the possible questions of the science and the suitable or inadequate judgments. And the convergence becomes clear between the way of looking hermeneutically – linguistically of Heidegger and the analytical one of the games of Wittgenstein’s language. Well, with this philosophical thought I do also a personal way of being grateful to the blog of the Observant Economist who allows me to take part in him.

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De ningún modo basta aquí simplemente con describir o exponer los juegos de lenguaje que funcionan en la vida cotidiana, antes bien, es imprescindible cuando menos esbozar las razones por las que se enfrentan unos juegos de lenguaje contra otros. Uno está obligado a participar tanto como cualquier otro en estos intentos de renovación de una teoría científica, pues después de todo uno hace uso de ese juego de lenguaje (Wittgenstein). Por otra parte, la forma de pensamiento del ocultamiento del ser en la forma de ideas (Heidegger) o conceptos referidos al logos es lo que ha hecho posible el problemático saber de dominio de la ciencia moderna o, dicho de otro modo, la técnica. Pero la forma reflexiva filosófica de los discursos encaminados al entendimiento (la conciencia metafísica), lejos de ser “improductiva”, pone en libertad justamente aquellas normas intersubjetivamente válidas de la razón práctica. El ideal de objetividad de la ciencia natural basado en la suposición de un objeto de conocimiento homogéneo ya acabado y que sólo hay que investigar progresivamente, esto es extraño precisamente tanto a la ciencia como a la conciencia autorreflexiva y metafísica. Antes incluso que la aceptación de la autocontradicción o de la falsabilidad de la ciencia es como si la realidad del escepticismo o de un relativismo fuera capaz de disolver cualquier verdad, de esta manera cortamos el nudo gordiano en vez de desatarlo. Es la manera que aquí tantas veces se hace conectar con el pensamiento socrático, sí pero… ya hemos dicho que Sócrates ante todo lo que quería era imponer el diálogo, pero tal vez no lo conseguía porque siempre parecía que dejaba en ridículo a su interlocutor, él mismo no lo escuchaba o hacía que repitiese su parrafada para que el efecto de persuasión se diluyese o fuese menor o ya no causase el mismo efecto. Esto enlaza con los juegos del lenguaje wittgeinsteiniano, para quien el “juego del lenguaje” sería el origen de la condición de posibilidad de la validez de un discurso.

Y también hace unos días un interlocutor aquí habló de Heidegger, tanto él como Wittgenstein son dos de los grandes autosupresores o destructores de la filosofía moderna y de la metafísica. Pero para Heidegger el origen del pensamiento no está en un juego linguístico, sino que está en el acontecimiento del tiempo, es decir, en el acontecimiento de la formación de la “diferencia” y tomado como más originario que el sentido del ser, que sólo puede abrirse (y simultáneamente ocultarse) a raíz del acontecimiento de la formación de la diferencia. Y esto también enlazaría con la filosofía de Derrida, otro deconstruccionista de la filosofía. Para ellos, el tiempo, en tanto que potencia de la formación de la diferencia, consigue en cierto modo la victoria final frente al logos, el cual, no obstante, es capaz de enunciar esto mismo. Estamos ante una completa inversión de la idea que definió los comienzos de la metafísica occidental en Parménides y Platón. El que en virtud del logos podamos pensar el tiempo, y enunciar y comunicar lo pensado -con pretensión de validez intersubjetiva-, ya no parece ser lo asombroso; incluso no se reflexiona sobre ello en cuanto inevitable pretensión de validez.

Sin embargo, para Apel y para los que seguimos creyendo en la metafísica, lo asombroso es que podamos reflexionar sobre ello. Y no sólo ello sino que podamos pensar las condiciones mismas de la validez de la comunicación. Y aquí se introduce realmente un plano autorreflexivo, por mucho que Heidegger, el mismo Wittgenstein no quieran verlo. Es una aporía de la crítica de la metafísica. Esto nos dice Apel: “Y es digno de atención el que tanto en el reduccionismo ontológico como en el último Heidegger y en Derrida, da la impresión de que el propio intento de crítica de la metafísica termina por adquirir un carácter metafísico: finalmente, el tiempo formador de la diferencia resulta ser un candidato tan sugestivo para ocupar el lugar del origen en la metafísica qua explicación del mundo en sentido prekantiano, como el mecanismo de la naturaleza, la voluntad de Schopenhauer o la voluntad de poder de Nietzsche. Pero en todos estos planteamientos falta una reflexión estricta sobre las condiciones de posibilidad de las propias pretensiones de validez.”

Para Wittgenstein los paradigmas “inconmensurables” de la ciencia y de su posible progreso aparecen como los juegos de lenguaje, en tanto que partes de “forma de vida”, y están entretejidos con “actividades” y con formas de interpretación del mundo válidas a priori; tales juegos de lenguaje, en esa medida, actúan como “modelos” criteriales para el uso del lenguaje, la práctica experimental y el tipo de resultados de lo que puede aceptarse como verdaderos o falsos, y por ello, no pueden ser puestos en cuestión, porque tienen que ser ciertos a priori en tanto que condiciones de la posibilidad del funcionamiento del juego de lenguaje científico. Lo principal del concepto Kuhniano de paradigma -lo que resulta provocativo para la representación tradicional del progreso lineal de la ciencia y de su racionalidad unificada- se alinea, en esa medida, junto a la sugerencia de Wittgenstein de que no es posible retroceder más allá de la pluralidad y la diversidad de los juegos del lenguaje y de las formas de vida que los sustentan. Y por tanto, hay que contar con que la diversidad de las formas de vida, en cuanto trasfondo de los diversos juegos de lenguaje, puede imposibilitar el entendimiento comunicativo por medio del lenguaje. Es lógico suponer una limitación semejante de la comprensión a la hora de entender formas de vida humana extrañas, por ejemplo, las así llamadas culturas primitivas. Este relativismo sincrónico que surge inmediatamente de la perspectiva de Wittgenstein se corresponde ampliamente con el relativismo diacrónico que surge inmediatamente de la iluminación epocal del mundo en Heidegger. De la reinterpretación radicalizadora que, desde la historia del ser, sufre el concepto, relativo al “ser ahí”, de verdad como “apertura”. Esta figura conceptual parece corresponderse aquí con la función del concepto kuhniano de paradigma. Heidegger reconoció, por una parte, que su concepto de iluminación del mundo de ocultamiento desocultador (a-létheia) no era “adecuado” con el “concepto de verdad originario” puesto que el momento de la adecuación exige de la concordancia con algo dado previamente. Pero, por otra parte, subrayó de nuevo que con el concepto de “iluminación” se ponía en libertad una dimensión que precede sistemáticamente al concepto tradicional de verdad, puesto que se trata de una condición de posibilidad de los juicios o enunciados adecuados e inadecuados sobre lo ente.

Aquí muchas veces también hemos hablado del concepto de “iluminación” en este blog del Economista observador, por eso es útil que conozcamos esta idea de la metafísica heideggeriana. Con frecuencia se considera que esta caracterización es una tergiversación, una consecuencia de un pensamiento que sigue siendo él mismo metafísico, que no entiende todavía adecuadamente el nuevo punto de vista “más allá del relativismo y del objetivismo”. La visión wittgensteiniana se ilustra más bien con ejemplos de la etnología y de la historia natural, de los ilimitados juegos de lenguaje y formas de vida, mientras que la visión heideggeriana de desocultación del ser tiene un cuño platónico, desde la cual está trazado también la desocultación de la objetivación del ser, de la “imposición” (Gestall) de la técnica científica o del a priori de la ciencia tecnificada propio de la modernidad europea. Antes bien, es imprescindible cuando menos esbozar las razones -esto es, en último término las evidencias universalmente válidas de la filosofía- por las que se enfrentan unos juegos de lenguaje contra otros. Y la iluminación de Heidegger, que se puede entender como una apertura lingüísitica del mundo que libera originariamente el horizonte de sentido para las posibles preguntas de la ciencia y los juicios adecuados o inadecuados. Y se hace patente la convergencia entre el modo de mirar hermenéutico-lingüístico de Heidegger y el analítico de los juegos de lenguaje de Wittgenstein.

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