una metástasis del cerebro

virginiawoolf:
8 Marzo 2011 a las 1:21 pm

hola, Eduard, dejo esta cita de Jean Baudrillard, sobre cómo el ordenador es una prótesis en el interior de nuestro cuerpo o nuestro cuerpo se ha desorbitado, es una metástasis o la máquina está incrustrada en nuestro cerebro.

“Todo lo del ser humano, de su cuerpo biológico, muscular, animal,
ha pasado a las prótesis mecánicas. Nuestro mismo cerebro ya
no está en nosotros, fluctúa alrededor de nosotros en las innumerables ondas hertzianas y ramificaciones que nos circundan. No es ciencia ficción, es simplemente la generalización de la teoría de McLuhan sobre las «extensiones del hombre». Simplemente, a fuerza de hablar de la electrónica y de la cibernética como extensiones del cerebro, de alguna manera es el cerebro mismo el que se ha transformado en una extensión artificial del cuerpo, y que por tanto ya no forma parte de él. Se ha exorcizado el cerebro como modelo, para accionar mejor sus funciones. Se ha formado una prótesis en el interior mismo del cuerpo. Así es la espiral del ADN: una verdadera prótesis en el interior del individuo, de cada una de sus células. Y esto vale para todo el cuerpo, es el cuerpo mismo el que se ha transformado en una extensión artificial de sus mismas prótesis.

McLuhan ve todo esto, de una forma muy optimista, como universalización del hombre a través de sus extensiones mediatizadoras… En realidad en lugar de gravitar alrededor de él en un orden concéntrico, todas las partes del cuerpo del hombre, comprendido su cerebro, se han satelizado alrededor de él en un orden excéntrico, se han puesto en órbita por sí mismas y, de golpe, con relación a esta extraversión de sus mismas tecnologías, a esta multiplicación orbital de sus mismas funciones, es el hombre el que se hace exorbitado, es el hombre el que se hace excéntrico.”

gracias por tus escritos de los que todos aprendemos mucho y por su actualidad.

~

Sigo citando a Baudrillard:

“Lo mismo para el sexo. Exaltamos el detalle de la actividad sexual
como, sobre una pantalla o bajo un microscopio, el de una operación
química o biológica. Buscamos la desmultiplicación en objetos parciales,
y la satisfacción del deseo en la sofisticación técnica del
cuerpo. Así como ha cambiado en sí mismo por la liberación sexual,
éste ya no es más que una diversibilidad de las superficies, un pulular
de objetos múltiples, donde su finitud, su representación deseable, su
seducción, se pierden. Cuerpo metastásico, cuerpo fractal sin esperanza
de ninguna resurrección.

Lejos de ser el signo de una antropología
superior no es más que el síntoma de una antropología simplificada,
reducida a excrecencia terminal de la médula espinal. Pero

asegurémosnos: todo esto es menos científico y operativo de lo
que se piensa. Todo lo que nos fascina, es el espectáculo del cerebro
y de su funcionamiento. Quisiéramos que nos fuese permitido
contemplar el proceder de nuestros pensamientos •—y esto es una
superstición.
Asi el universitario trabajando con su ordenador, corrigiendo,
retocando, adulterando sin pausa, haciendo de este ejercicio una
especie de psicoanálisis interminable, memorizándolo todo para
huir del resultado final, para rechazar la fecha de la muerte y^ la
fatal, de la escritura, gracias a un eterno feed back, a una eterna
interacción con la máquina, cuyo funcionamiento se identifica con
el del mismo cerebro. Maravilloso instrumento de magia esotérica:
efectivamente, cada interacción se reduce siempre a un diálogo sin
fin con una máquina.

Mirad al niño y su ordenador en la escuela:
¿creéis que lo hemos hecho interactivo, que lo hemos abierto al
mundo? Sólo se ha logrado crear un circuito integrado niñomáquina.
El intelectual ha encontrado finalmente el equivalente de
lo que el teen-ager había encontrado en la cadena musical y en el
walk-man: ¡una desublimación espectacular del pensamiento, la
videografía de sus pensamientos!

Hoy en día en ninguna dramaturgia del cuerpo, en ninguna performance
puede faltar una pantalla de control; no para verse o reflejarse
con la distancia y la magia del espejo, sino como refracción instantánea
y sin profundidad. En todas partes el vídeo no sirve más que
para esto: pantalla de refracción estática que ya no tiene nada de la
imagen, de la escena o de la teatralidad tradicional, que no se utiliza
de ninguna manera para interpretar o contemplarse, pero que
empieza a ser útil por doquier —a un grupo, a una acción, a un acontecimiento,
a un placer— a estar insertados sobre sí mismos. Sin esta
inserción circular, esta red breve e instantánea que un cerebro, un.
objeto, un acontecimiento, un razonamiento crean insertándose sobre
sí mismos, sin este vídeo perpetuo, nada tiene sentido hoy.”

“No es narcisismo y se yerra abusando de este término para describir
este efecto.
No es un imaginario narcisista el que se desarrolla alrededor del
vídeo o de la estéreocultura, es un efecto de autoreferencia desolada,
es un cortacircuito que inserta inmediatamente el idéntico en el idéntico
y por tanto subraya, al mismo tiempo, su superficial intensidad y
su profunda insignificancia.
Es el efecto especial de nuestro tiempo. Semejante es también el
éxtasis de la polaroid: tener casi simultáneamente el objeto y su imagen,
como si se realizara esta vieja física, o metafísica de la luz, en la
cual cada objeto segrega copias, clichés de sí mismos que captamos a
través de la vista. Es un sueño. Es la materialización óptica de un proceso
mágico. La fotografía polaroid es como una película estática desprendida
del objeto real.

En el corazón de esta videocultura siempre hay una pantalla, pero
no hay forzosamente una mirada. La lectura táctil de una pantalla es
completamente diferente de aquélla de la mirada.”

“La trascendencia ha estallado en mil fragmentos que son como las
esquirlas de un espejo donde todavía vemos reflejarse furtivamente
nuestra imagen, poco antes de desaparecer,
Como fragmentos de un holograma, cada esquirla contiene el universo
entero. La característica del objeto fractal es la que toda la información
relativa al objeto está encerrada en el más pequeño de sus
detalles. De la misma manera podemos hablar hoy en día de un
sujeto fractal que se difracta en una multitud de egos miniaturizados
todos parecidos los unos a los otros, se desmultiplica según un
modelo embrionario como en un cultivo biológico, y satura su medio
por escisiparidad hasta el infinito.

Como.el objeto fractal se asemeja
punto por punto a sus componentes elementales, el sujeto fractal no
¿esea otra cosa más que asemejarse en cada una de sus fracciones.
Envuelve más acá de toda representación, hacia la más pequeña fracción
molecular de sí mismo. Extraño Narciso resulta: no sueña ya con
su imagen ideal sino con una fórmula de reproducción genética hasta
el infinito. Semejanza indefinida del individuo a sí mismo ya que se
resuelve en sus elementos simples.”

~

Esto es lo que nos dice Eduard Punset en su blog:

Los que hemos intentado penetrar en las raíces del amor, aquellos que hemos comprobado multitud de veces lo que les pasaba por dentro a dos seres enamorados, debemos agradecerles a los físicos cuánticos lo que nos han regalado sin saberlo. El concepto de dosbits afectados el uno por el otro, a pesar de estar en hemisferios distintos, ha dado lugar en física cuántica al llamado entanglement o “compactación”; con toda seguridad, entendemos mejor desde entonces lo que ocurre en el alma compactada de los enamorados, así como la imposibilidad en que se encuentran de conseguir desprenderse del apego del otro para que su mundo no esté afectado por él o ella.

Intuitivamente, conocíamos la importancia de tener muchos contactos y cuantos más amigos, mejor. Pero no sabíamos exactamente por qué. Ahora constatamos –gracias a la física cuántica– que las personas con muchos conocidos tienen más éxito que los que tienen pocos. Es muy bueno descubrir esto. La cultura creada por los contactos entre personas que intercambian información y cotilleo, clientes, genes, enfermedades infecciosas, idiomas, juegos, convicciones e ideas acaba generando una transición de fase que desemboca en una nueva cultura. Esto es lo que ocurrió en tiempos remotos, cuando la llamada ruta de la sedaunió Roma con Oriente y la ruta del incienso, el Mediterráneo con la India. Gracias a todo ello, hoy sabemos que el número de personas que conoce a mucha gente es mucho menor que el número de personas que, por el contrario, conocen a muy poca gente.

El impacto de la física cuántica en las nuevas tecnologías no es menor que en el pensamiento. La criptografía cuántica, si dos de las partes que quieren comunicarse están dispuestas a compartir un código prácticamente indescifrable, ya se está aplicando. Faltan unas décadas para que los ordenadores cuánticos transformen nuestros sistemas de gestión y, con toda probabilidad, nuestro cerebro.

Al propio Einstein le costaba sobremanera aceptar lo que él tildaba de “telepatía cuántica” cuando se refería al hecho de que dos partículas ubicadas en hemisferios distintos pudieran estar afectadas por la misma emoción o fuerza. Desde entonces, es cierto que nada es del todo seguro. Una cierta incertidumbre –la del mundo cuántico– afecta también a las supuestas certidumbres del mundo macro ya conocido.

 

Daniel Manzano:
8 Marzo 2011 a las 10:22 am

Estimado Eduardo.

Me llamo Daniel Manzano y soy doctor en física. Actualmente trabajo en el Instituto de Óptica e Información cuántica de Innsbruck donde investigo sobre los fundamentos de la física cuántica, sus aplicaciones a sistemas biológicos y computación.

Quisiera comentarle que hasta la fecha no hay ningún resultado experimental que indique que haya efectos cuánticos en el sistema nervioso. En concreto nunca se ha observado entanglement. En sistemas biológicos sólo está probado que hay efectos cuánticos en la fotosíntesis de las plantas y hay indicios de que también los hay en la brújula de los pájaros, pero en el sistema nervioso humano no hay nada (que sepamos).

La idea de un “cerebro cuántico” es muy antigua y tiene defensores (principalmente Penrose) y detractores (casi todos los demás). En cualquier caso hasta el momento no podemos asegurar que la física cuántica esté detrás de los sentimientos ni nada parecido. Además hay que andarse con cuidado porque la física cuántica se está convirtiendo en la justificación de mucha filosofía “new age” que nada tiene que ver con ella.

Un saludo.

 

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