en el día de la mujer, the international Woman’s day!

“This historical movement from the subject one and only one towards the existence of two subjects of equal value and equal dignity I believe it is a work adapted to the women, at so much philosophical as political level. The women, I already have indicated, are destined, more than the man, to the relation of two, and especially to the relation with other one. As result of this property of his subjectivity, they can expand the horizons of one, of the similar thing, and still of the multiple thing, to steady itself as a different subject [sujet autre], and impose a “two” that it is not a second. To achieve her liberation, it implies also they recognize other one as other one, since otherwise only they would close the circle that makes a detour to the only subject. To recognize the man as other one represents this way an ethical task adapted to the women, but it is also a necessary step towards the affirmation of her autonomy. And the deployment of the negative thing that is needed to complete this task allows them to move from a natural identity to another cultural and civil one, without leaving behind the (her) nature thanks to the belonging to a kind. From now on, the negative thing will intervene in all the relations with other one: in the language certainly (from ” I love my you “), but also in the perception across eyes and ears, and still across the tact. In Being two, I try to define a new way of approximation to other one, enclosedly across the caresses. Be successful in this revolutionary movement from the affirmation of me as other one to the recognition of the man as other one is a gesture also it allows us to promote the recognition of all the forms of others without hierarchy, privilege, or authority on them: it be a question of differences of race, age, culture or religion. To replace the “one” by the “two” in the sexual difference constitutes this way a philosophical gesture and decisive politician, who resigns the being the one or the plural forwards spending to be two, as necessary foundation of a new ontology, of a new ethics, of a new politics where the other one is recognized as the other one and as the same thing: bigger or smaller than me, or better equal to me.”

Luce Irigaray (translation by esther llull)

Este texto de Luce Irigaray me parece muy importante: “Este movimiento histórico desde el sujeto uno y único a la existencia de dos sujetos de igual valor e igual dignidad me parece que es una tarea apropiada a las mujeres, tanto a nivel filosófico como político. Las mujeres, como ya he señalado, están destinadas, más que el hombre, a la relación de dos, y en particular a la relación con el otro. Como resultado de esta propiedad de su subjetividad, pueden expandir los horizontes del uno, de lo similar, y aún de lo múltiple, para afirmarse como un sujeto otro [sujet autre], e imponer un dos que no sea segundo. Lograr su liberación, implica además, que reconocen al otro como otro, pues de lo contrario sólo cerrarían el círculo que rodea al sujeto único. Reconocer al hombre como otro representa así una tarea ética apropiada a las mujeres, pero es también un escalón necesario hacia la afirmación de su autonomía. Además, el despliegue de lo negativo que es requerido para completar esta tarea les permite moverse desde una identidad natural a otra cultural y civil, sin dejar atrás la (su) naturaleza gracias a la pertenencia a un género. De ahora en adelante, lo negativo intervendrá en todas las relaciones con el otro: en el lenguaje por supuesto (desde “Te amo a ti”), pero también en la percepción a través de ojos y oídos, y aún a través del tacto. En Ser dos, trato de definir un nuevo modo de aproximación al otro, incluso a través de las caricias. Tener éxito en este movimiento revolucionario desde la afirmación del yo como otro al reconocimiento del hombre como otro es un gesto también nos permite promover el reconocimiento de todas las formas de otros sin jerarquía, privilegio, o autoridad sobre ellos: trátese de diferencias de raza, edad, cultura o religión. Reemplazar el uno por el dos en la diferencia sexual constituye así un gesto filosófico y político decisivo, que renuncia al ser uno o plural para pasar al ser dos como fundamento necesario de una nueva ontología, de una nueva ética, de una nueva política donde el otro es reconocido como otro y como lo mismo: más grande o más pequeño que yo, o mejor igual a mi.”

Véase también este artículo de Judith Butler: https://estherllull.wordpress.com/2010/11/25/simone-de-beauvoir-la-mujer-nace-o-se-hace/

 

Johann Jacob Bachofen propuso cuatro fases de la evolución cultural supuestamente superadas:
1.Hetairismo. Una fase «telúrica», nómada y salvaje, caracterizada según él por el comunismo y el poliamor. La deidad predominante habría sido, una proto-Afrodita terrena.
2.Das Mutterecht. Una fase «lunar» matriarcal basada en la agricultura, caracterizada por la aparición de los cultos mistéricos ctónicos y de la ley. La deidad predominante habría sido un temprano Deméter, según Bachofen.
3.La dionisiaca. Una fase transitoria en la que las tradiciones habrían sido masculinizadas, en la medida en que el patriarcado empezaba a emerger. La deidad predominante, el Dionisos original.
4.La apolínea. La fase «solar» patriarcal, en la cual todo rastro de matriarcado y de pasado dionisiaco fue suprimido y surgió la civilización moderna.

Analizando el punto de vista de Bachofen, Engels concluyó en su obra mencionada que:
1.el hombre vivió originalmente en un estado de promiscuidad sexual, para describir el cual Bachofen utiliza el término erróneo de «hetairismo»;
2.tal promiscuidad excluye cualquier certeza de la paternidad, y que se podría por lo tanto remontar el parentesco solamente en la línea femenina, según El matriarcado, y que era originalmente el caso éste entre todos los pueblos de la antigüedad;
3.a partir de las mujeres, en tanto que madres, eran los únicos padres de la generación más joven que eran sabidos con certeza, ella llevó a cabo una posición de tal alto respeto y honor que se convirtió en la fundación, en el concepto de Bachofen, de una regla regular de las mujeres (ginecocracia);
4.la transición a la monogamia, por la que la mujer pertenece a un solo hombre, implicó una violación de una ley religiosa primitiva (es decir, realmente una violación del derecho tradicional de los demás hombres a esa mujer), y para expiar esta violación o comprar la indulgencia por ello, la mujer tuvo que entregarse ella misma por un período limitado. (Friedrich Engels, 1891: véase el enlace externo pertinente, más abajo).
Aunque Bachofen aplicó teorías evolutivas al desarrollo de la cultura de una forma que ya no se considera válida, aunque la arqueología y el análisis literario contemporáneos han invalidado muchos detalles de sus conclusiones históricas, el origen de todos los estudios posteriores del papel de mujeres en la antigüedad clásica está en Bachofen, bien siguiendo la pista de sus conclusiones, bien corrigiéndolas, bien negándolas.
Si bien, en la medida en que sus investigaciones y conclusiones están basadas en una interpretación ciertamente imaginativa de la evidencia arqueológica existente de su tiempo, podría decirse que este modelo nos dice en el fondo tanto sobre el propio tiempo de Bachofen como del pasado remoto que pretendió describir.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: