la historia dominante en el silencio de la intrahistoria

virginiawoolf

Siguiendo las enseñanzas de Ortega y Gasset, la realidad es aquello que se nos resiste, lo que todavía no se había acabado de resistir en aquel curso, “¿se pueden aprehender objetos reales?”, nos dirá él. Normalmente lo que hacemos en la aprehensión de la realidad es que la concebimos como una imagen, cede su paso a la imagen, y de ahí al ídolo, o bien la concebimos en un concepto, y la conceptualizamos no sólo en imagen sino en palabra. Al conceptualizar la realidad nos olvidamos de la realidad, y entonces la realidad ya sólo existe en mitos o en modelos de realidad, pero la podemos abandonar muy fácilmente si la mitificamos o si la racionalizamos. Al abandonar la realidad ya no se nos resiste, existe en letargo o en un estado de sueño, a veces por eso tenemos que despertar de ella, como de nuestro ensueño, lo que pasa es que el tiempo se ha eternizado en conceptos. Y tenemos que volver a la dimensión del tiempo. Y si volvemos a la imagen se habrá transformado en ídolo y acabará siendo hermética. Ya hemos hablado aquí de que los americanos tienden más a idolatrar y que los europeos solemos conceptualizar la realidad; tal vez por eso nosotros somos más lentos en tomar decisiones o en resistirnos a la realidad. Ante el concepto tendemos a llenarnos de seguridad, de libertad, porque ya en lugar de seguir mirando a la realidad podemos dejarla abandonada puesto que hemos captado su «esencia» nos dirá el pensamiento orteguiano seguido por su alumna Zambrano. Y seguimos así sustituyendo realidades por conceptos para enseñorearnos de la realidad y sentirnos libres pues ya la conocemos. Mas ese todo que captamos carecerá de realidad, porque carecerá ya de resistencia. Se introduce entonces el elemento de enajenación de conciencia de realidad y de historia “sacrificial” -como habla Zambrano- donde se sacrifica un ídolo y una víctima. En el momento de revoluciones o de crisis como éste, el ídolo es el que se sacrifica, hemos pasado a hundirlo en el infierno, despues de soñarlo como paraíso. Esto en la imaginería popular, sobre todo en el mundo mítico americano, sucede todos los días, con la publicidad y con las tecnologías, es historia no sacrificial, sino disgregada, hipertrofiada, pero que emerge así de ese letargo en la conciencia del tiempo temporal. Pero aún así dista de la realidad que se nos resiste. Porque necesitamos liberarnos del ídolo y del personaje para ser persona e historia humana, dirá Zambrano. El racionalismo, al ab-straer —«extraer de»— lo que considera permanente, inmutable, por encima de las contingencias y las inexactitudes, disgrega la vida.
Bien, pues todo este pensamiento lo enlazo ahora con el tema de la inflación y de los tipos de interés y se puede seguir enlazando con el problema del crudo y vamos viendo cómo la realidad se nos resiste, y luego con nuestro problema del paro (sobre todo el dato del sector servicios) y del empleo y afiliaciones. Comprendemos entonces que estamos en un mundo muy complejo para hacer afirmaciones, aún así conseguimos conceptualizar esos datos. Y seguimos teniendo la amenaza que se viste con un ropaje tan legítimo como es la lucha contra un mundo inseguro y que padece catástrofes terroristas y en virtud de causas económicas injustas. Se ve también en nuestro sacrificio de las libertades ciudadanas y de los derechos humanos a cambio de más “seguridad”. De ahí que leyes que proporcionan esa seguridad en términos de mayores niveles de coerción y de presencia policial y militar gocen de más favor público que aquellas que busquen favorecer los derechos humanos. Hemos preferido abdicar, poco a poco, de nuestra condición de ciudadanos —elemento esencial para ser personas— para resignarnos a ser individuos y masas de individuos. En todo esto sigo el pensamiento orteguiano, como se ve, no hay tanta distancia en el tiempo con el maestro. El propio pueblo puede ser también el artífice de su propia esclavitud, como de su propia liberación. El ser pueblo no es algo dado para siempre, es una realidad en vía de integración que ha ido revelándose. “Se requiere, pues, -nos dirá María Zambrano- que algo o alguien se endiose para que se exija el tributo del sacrificio. La historia, pues, ha requerido del sacrificio de las víctimas. De ahí que la historia occidental sea, en lo fundamental, historia sacrificial y que, por tanto, sea necesario superarla para arribar a una historia humanizada, que no requiera de la existencia de víctimas e ídolos para subsistir”. Al verse el pueblo degradado en masa, “el hombre, pues, que vive de los resultados de los productos, cuyo proceso de creación le es desconocido y lo que es más grave, indiferente”.
Entonces dejémonos de tonterías, empleémonos, cómo, creando conceptos nuevos de trabajo e imágenes nuevas o servicios nuevos, y poniendo tasas o cotizaciones que consten en el Inem, cómo, haciendo una política adecuada, lo importante no es el puesto de trabajo concreto, hoy día lo importante es la “empleabilidad”, esto es lo primero que se tiene que crear. Defender al trabajador efectivamente en términos que hoy dé resultados significa defender su empleabilidad, que es su capacidad de tener empleo en una economía sometida a profundos cambios tecnológicos y rapidísimos. Por eso hay que defender la empleabilidad como el factor más seguro para mantener ocupada a la población activa. Por eso tiene esto más importancia en estos cambios tecnológicos rápidos más que el puesto de trabajo concreto en una situación concreta y en lugar concreto. Estamos perdiendo competitividad porque hemos consumido internamente lo que no ahorrábamos. Por otra parte, funciona la “tecnocracia” en todo ello, es decir, lo que contribuye a una suerte de despolitización o desideologización, como se ha visto. Hoy día se obedece más a problemas técnicos que a problemas prácticos, y por ello, el gobierno se inhibe de dar soluciones. En España los debates no están centrados en los problemas reales y con frecuencia se pierden en los problemas que creamos que no siendo reales se convierten en graves. No necesitamos una víctima, esto es, los seres humanos concretos, cuyas vidas son inmoladas para que perviva aquello que se erige como ídolo. Son precisamente esos grupos humanos, ocultos por la historia dominante en el silencio de la intrahistoria, las masas, los que están llamados a desempeñar el papel de víctimas. Y sólo para congraciarse con un ídolo, en este caso, la tecnología, el libre comercio, la innovación financiera, una idea de progreso, un ideal noble, el ídolo no hace falta que sea una idea fascista ni comunista, no. Comprendemos por ello que hay que luchar contra muchas vertientes. Y que podemos hacerlo creando esas posibilidades para el trabajo de todos.

Publicado por: virginiawoolf04/03/11 en 22:22

joaquinen

Bueno señores. Parece que empieza el zarandeo serio a la economia española. Todavía no se ha visto lo peor. Evidentemente una subida de tipos hasta un 3-4% en la zona euro, así como precio de petróleo alto que también ha venido para quedarse va a ser la prueba a nuestra economia de cavernícolas por cuanto no somos capaces de reconocer pérdidas inmobiliarias.

El mismo JC10 dice que tiene plusvalías en su pisito. Tendrás plusvalías si lo vendes, mientras no lo vendas no tienes nada más que la hipoteca.
Y eso es lo que le pasa a la mayoría de los españoles, evidentemente no tan bien colocados ni con el sueldo de JC10, que realiza su análisis sobre su atalaya alejado de la realidad de la calle en ete país que sobrevive gracias en buena parte a la economía sumergida.

Lo que no dice es lo que de verdad estamos muchos esperando oir. El ejemplo debe cundir entre quien gobierna.
Hay que reducir deuda. No renegociar los vencimientos pagando más intereses.
Hay que reducir gasto, pero no en inversión productiva, sino estructuralemnte en nuestro sobredimensionado, duplicado e ineficiente sector público.

No creo que sea pesimista, entiendo que soy realista. La vida es maravillosa, pero si va a ser doloroso, prefiero que sea rápido.

Publicado por: joaquinen | 04/03/11 en 21:10

«Después del naufragio positivista, después de la disgregación producida por un cientifismo mediocre, volvemos a tener universo, historia verdadera, y no amorfa narración notarial —polvillo desprendido de una gema— que se nos ofrecía como verdad. Creemos de nuevo en la posibilidad de la Historia. Sólo falta descubrirla poco a poco, con amorosos ojos, en su pura esencia arquitectónica. Es posible, pues, transcender de la historia sacrificial, historia disgregada, historia hipertrofiada, a la historia verdadera; podemos aspirar a tener universo y no fragmentos contaminados de hybris. ¿Y cuál es el camino? No se sabe pero se aconseja avizorar esa historia «con amorosos ojos», es decir, con «inteligencia sentiente», para utilizar la expresión zubiriana de una manera acaso demasiado libre».

María Zambrano

 

Esto es lo que escribe el economista observador:

 

José Carlos Díez – 04/03/2011

La crisis en los países árabes y el norte de África ha pillado totalmente por sorpresa y está precipitando los procesos de normalización monetaria que ya estaban en curso. Lo único que sabemos del fenómeno es que no sabemos nada, por lo que conviene ser socrático. Libia produce el 2% del petróleo mundial y en las grandes crisis del 73 y del 79 se produjeron caídas del 7%, por lo tanto, el contagio tendría que llegar a grandes productores del área.

En estos momentos, Arabia Saudí tiene capacidad para incrementar la producción más de tres millones de barriles al día y sustituir la caída en Libia o en otros países afectados, pero ¿qué pasa si la revuelta llega a Arabia Saudí? Arabia tiene un alto nivel de renta, pero sus ciudadanos exigen mayor libertad y, por lo tanto, nos encontramos ante una dinámica caótica y cuya evolución nadie puede predecir.

Adicionalmente, en Asia las importaciones crecieron en el cuarto trimestre de 2010 próximas al 40% anualizado y ello explica dos terceras partes del crecimiento de la demanda de petróleo y de la mayoría de materias primas, por lo que podemos asumir que la subida del crudo a 100 dólares por barril es permanente y que los riesgos son al alza.

Con este escenario encima de la mesa se congregaba ayer el Consejo del Banco Central Europeo. Además, desde la última reunión, Axel Weber ha sido forzado a dimitir de su cargo poniendo en cuestión la independencia del Bundesbank, que está protegida por la Constitución alemana. Esto implica que el sustituto de Trichet el próximo otoño tendrá que tener el beneplácito de los alemanes y, por lo tanto, los gallos deben competir por demostrar quién es el más halcón.

El comunicado del BCE ha estado muy medido y explica muy bien el escenario incierto al que se enfrenta. Aunque las previsiones de inflación han sido revisadas al alza, el BCE sigue defendiendo que las expectativas de inflación están ancladas si continúa la moderación salarial.

Si los bancos centrales anticipan mayor inflación y, por lo tanto, mayor crecimiento salarial en 2012 y no suben los tipos el año próximo, las familias tendríamos mayor capacidad adquisitiva y aumentaríamos nuestro consumo y nuestra demanda de materias primas.

Eso fue lo que sucedió en los setenta y ya aprendimos las consecuencias de que los bancos centrales vayan por detrás de la curva. Por el momento, la situación no es preocupante, ya que la tasa de paro está en máximos y el uso de la capacidad instalada próximo a mínimos tras la Gran recesión. Además, el riesgo de contagio de los precios del petróleo a los precios domésticos también es reducido. Pero la política monetaria es extremadamente heterodoxa y es lógico que el BCE quiera anticiparse.

De momento, ya ha tensionado la curva de tipos y el mercado descuenta un tipo del euríbor a un año del 2,5% a final de 2011.

Si este verano la crisis en Oriente Medio ha logrado mitigarse y las medidas moderan la demanda de petróleo, especialmente en China, el precio del crudo podría caer ligeramente; entonces no serían necesarias muchas subidas y el euríbor acabaría el año próximo al 2%.

Si la tensión va a más, el BCE habrá hecho su trabajo y estará en una situación más cómoda que la Reserva Federal, a la que esta crisis le pilla -literalmente- a por uvas.

Para España, sin duda, es una mala noticia. La subida del precio de la gasolina ya ha reducido nuestra renta disponible y supone más arena en los engranajes de la recuperación. No obstante, lo que nos dicen los macromodelos es que una subida del 20% del precio del petróleo que se mantenga durante un año tiene un impacto sobre el PIB de una décima en 2011 y otra en 2012.

La subida de tipos tendrá un impacto mayor, aunque aún muy incierto. Para el conjunto de la economía, la crisis de la deuda ya supuso una subida de tipos, por lo que si seguimos haciendo bien nuestros deberes y reduciendo nuestro diferencial con Alemania compensaría la subida del BCE.

Las familias nos financiamos a tipos del euríbor, que no paga diferencial, por lo que sí nos veremos afectadas, pero el impacto llega con mucho retraso y se notará en 2012. Por lo tanto, en vez de preocuparse, a ocuparse.

José Carlos Díez. Economista Jefe de Intermoney

 

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