nómadas otra vez

Hoy he estado buceando por ciertas páginas secretas de internet donde la gente te dice los sueldos que tiene y me he sorprendido de lo que hoy día están ganando los finlandeses,de cincuenta mil hasta cien mil euros, te dicen pero casi todos, y más que los californianos americanos. Es increíble, y no en Helsinki, sino en Nokia, Tampere, y toda esa zona que está cercana a una hora y media. Es así, porque Finlandia es pequeña. Y allí dicen que los profesores es la profesión mejor pagada, pero sobre todo los ingenieros son los que ponen esa cifra elevada. Y también me he encontrado a franceses en China, a alemanes en China, a la aventura del marketing. Y desde luego los alemanes adonde creo que están mirando es a sus vecinos del norte, nosotros somos como una picadura que le ha salido en la piel solamente. Aparte a ellos les encanta el mar Báltico también para veranear.

¿Por qué en Alemania no han podido crecer en los sueldos? No lo sé. Sí es cierto que se han preocupado más de que no hubiera paro. Y ese objetivo sí lo han cumplido. Hay varias medidas que explican ese milagro alemán. Sobre todo, dos. Una es la flexibilidad para efectuar reducciones de jornada en las empresas en crisis coyuntural de pedidos, el kurzarbeit, con apoyo del Estado. Se han acogido 1,5 millones de trabajadores, a una media de reducción de un tercio de jornada, lo que supone la salvación de casi medio millón de empleos a tiempo completo equivalentes. La otra, el aparcamiento o suspensión temporal de empleo: la empresa paga el 10% del salario y casi todo el resto, el Estado; el trabajador sigue en nómina pero sin más tarea que aprovechar el ocio para reciclarse. En cuanto a que no hayan crecido tal vez es porque se trata de un país de 60 millones es más grande que España, y se dan grandes polarizaciones, han crecido una minoría y por eso no se detecta. Aquí en España en su día se habló de proponer la vieja idea de reducir la cotización empresarial a los contratos indefinidos nuevos, pero no se hizo porque se desarrollaría durante un tiempo un mercado de trabajo dual (las viejas y nuevas contrataciones); se crearía un conflicto de intereses entre trabajadores cercanos y lejanos a la jubilación. Si no se pueden bajar los costes salariales, bajemos los “no salariales”.

Esto parece Darwin dándole la vuelta al argumento de Malthus, o el destino griego o ananké. Los griegos llamaban al destino “ananké” y lo consideraban una fuerza superior no sólo a los hombres sino incluso a los mismos dioses. El destino era Moira, rebautizada como Fatum por los romanos y su mitología. El destino se relacionaría también con una teoría de la causalidad. Según el propio Darwin la idea de la selección natural se le ocurrió de pronto leyendo a Thomas R. Malthus quien había escrito un libro sobre poblaciones en el que la tesis principal era que el crecimiento sin trabas de la población humana en un entorno fijo llevaría a la exterminación de la especie debido a la lucha por la existencia. Curiosamente, Darwin le dio la vuelta al argumento y postuló justo lo contrario que esa lucha por la existencia resultaría en un aumento y una perfección de las especies respecto al entorno por selección adaptativa. Yo creo que vamos a tener que pensar en adaptarnos a lo que viene.

Publicado por: virginiawoolf | 21/02/2011 22:23:24

Esto es lo que dice Eduard Punset: “Nómadas otra vez”.-

El derecho de propiedad que regía la posesión de activos agrarios se cumplía a rajatabla: “Este huerto es mío y aquel es tuyo”. Y basta. No cabían consideraciones, como la de que el derecho de propiedad está supeditado, en última instancia, a que no produzca distorsiones sociales esperpénticas. Parecería obvio que, si lo que antecede tuviera algunos visos de veracidad, aquel tipo de Estado no nos serviría ahora en el mundo globalizado, en el que más de la mitad de los activos son propiedad de todos y se echa de menos un gobierno mundial que coordine la coexistencia de tantos intereses comunes.

Se habla con razón de desestructuración familiar para dar cuenta de las tensiones de todo tipo que conmueven las antiguas tramas familiares. La mujer tenía asignado un lugar, un jefe único y un papel fijo en aquellas sociedades agrarias, cuyo entramado nos cuesta aceptar que debe cambiar con el nuevo tipo de sociedades transeúntes y globalizadas.

Parecería evidente que lo que sirvió para las sociedades agrarias y afincadas en la tierra, no sirve del todo para sociedades movedizas y globalizadas. Algo muy parecido ocurre con los ritos religiosos. ¿Hacen falta más pruebas de que algo muy importante está cambiando en la práctica religiosa de la gente? Ni el poder de los estamentos eclesiásticos en el mundo católico, ni la influencia de los predicadores en el mundo musulmán, son lo que eran.

La envergadura del ajuste pendiente de realizar sería mucho más grande y dilatada en el tiempo de lo que la gente se imagina, de ser cierto que se trata de sustituir las viejas condiciones imperantes en el mundo de los asentamientos agrarios de hace diez mil años, para adaptarse a las nuevas condiciones del mundo globalizado, caracterizado por un importante componente nómada y fugaz.

La gran ventaja sería que aceptaríamos, por fin, la idea de que los cambios son inevitables. ¿Cómo hemos podido vivir miles de años sin cambiar de opinión? ¿Tanto le cuesta al cerebro rehacer su sistema protector cuando las cosas cambian?

¿Y si los aires de crisis que recorren las mentes del país no fueran sino la búsqueda de los nuevos mecanismos que permitan sustituir, uno a uno, los entramados que se edificaron hace diez mil años, al pasar del nomadismo al asentamiento agrario? ¿Y si no nos hubiéramos dado cuenta todavía de que ha finiquitado el inmovilismo característico del asentamiento permanente en un lugar? ¿Y si no hubiéramos advertido aún que las tensiones generadas por el nuevo nomadismo que comporta la sociedad globalizada en que vivimos está convulsionando nuestros resortes anímicos de manera insospechada?

Parecería lógico que el derecho de propiedad adecuado para el sedentarismo no conviniera en lasociedad transeúnte y globalizada en la que vivimos. Ni que el tipo de Estado estructurado para vigilar el primer excedente agrario producido por la sociedad sedentaria se adaptara a las nuevas condiciones imperantes. Tampoco sería lógico, desde luego, que pudiera ser idéntico el entramado social que daba un lugar fijo a la mujer en el anterior tipo de sociedad y uno muy distinto ahora. Y sería realmente sorprendente, cuando uno se para a reflexionarlo, que los ritos religiosos fueran los mismos entonces que ahora.

¿Y qué dirían mis lectores si les sugiriera que el papel de los mayores fuera el mismo hoy que hace diez mil años? (Los mayores sobrepasan ya en número a los jóvenes en nuestras sociedades, al tiempo que se ha triplicado la esperanza de vida de ambos). Les pido a mis lectores que no me hagan caso, porque, si lo que precede tuviera algún viso de veracidad, habría crisis de adaptación para rato; en lugar de medirla en meses, estaríamos hablando de décadas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: