el día de san valentín

virginiawoolf

Normalmente, nadie puede heredar tanta lucidez como para deslizarse en el cinismo, sino que en el transcurso de la vida las decepciones vuelven el mundo transparente, de suerte que se ve hasta el fondo lo que sólo nos era permitido acariciar. Nosotros no conocemos la vida de Diógenes en la época en la que las desgracias amorosas deciden el curso de la reflexión. Pero ¿qué importa saber a “quién” perdió cuando sabemos muy bien “qué” perdió y adónde lleva esa pérdida? ¿Qué nos impide en la vida ser cínicos pese a que la razón nos empuja y nos obliga? ¿Qué limita la impertinencia última del conocimiento? ¿Nos acordamos aún del amor, generador de fecundos errores? Cualquier paso que demos en el amor intimida el conocimiento y lo obliga a caminar recatadamente a nuestro lado o pegado a nosotros. La mengua de lucidez es una señal de vitalidad del amor. Ahora vendrán a decirme que este comentario es cursi incluso en el día de san valentín. Ni siquiera podemos adivinar por qué razón es el amor lo que mueve al mundo. Cerramos los ojos. No queremos saber ni comprender el origen de ese amor que tanto nos atosiga y nos trastorna. Yo siempre el capitalismo lo he relacionado con el amor y el lujo o viceversa, pero por eso, el amor está al servicio del lujo, y este capitalismo es el que nos ha determinado a desafiar la cordura. Nadie entiende esta filosofía ni los judíos la entendieron al principio de la historia, ellos cuya mayor hazaña en la vida siempre fue decir que no al cristianismo, se sublevaron cuando pusieron estatuas romanas en sus templos, y ahí están en el mundo de los negocios, réprobos del mayor cinismo de la historia, la única precaución que han tomado contra su porvenir, más bien se complacían en destruir los otros dioses antes que en conquistar naciones. Yo no sé hasta qué punto lo que motiva las guerras son los odios de razas, odios de pueblos u odios culturales, pero desde luego sí es esto lo que las termina explosionando entre los pueblos y las gentes más llanas y en los contextos culturales más afligidos y tendríamos que ser conscientes. Lo que llaman amor eso son únicamente fugacidades, como en las guerras lo que ganan son siempre los odios, el afán de venganza, los rencores.

Publicado por: virginiawoolf14/02/11 en 21:00

 

“Somos tan limitados. Ni siquiera podemos adivinar por qué razón es el amor lo que mueve al mundo. Cerramos los ojos. No queremos saber ni comprender el origen de ese amor que tanto nos atosiga y nos trastorna. Sabemos que es algo así como un reflejo de luna, sin embargo, no admitimos que esa luna no brillaría sin la luz del sol. Pero, por favor no dejes de escribirme.” “Deja que entre nosotros continúe viva la llama que durante años y años fue alimentando nuestros mutuos recuerdos. Ahora, para mí, ya nada es confuso. Cuando se llega a nuestra edad, todo lo que parecía un arcano se vuelve diáfano, Todo tiene un sentido, Todo va dejando constancia de lo que en la juventud es siempre pura ceguera.” “Cuántas veces en plena euforia, siempre cubierta de razones que nos parecían urgentes e imprescindibles, me preguntaba por qué motivo no podía comprender a Dios. Ha hecho falta llegar a viejo para saber que, si yo fuera capaz de entender la razones de Dios, Dios no merecería serlo.”

 

“He visto las películas en los cines de Luanda (Angola). No las entiendo. Los personajes se quieren y se desquieren por nimiedades. ¿Está usted de acuerdo? Si eso es amor, yo nunca lo he sentido. Y si lo he sentido, no me he dado cuenta. Para mí, el verdadero amor debe practicarse en las cosas pasajeras, en lo que se nos presenta día a día”. “Aquella forma de describir lo que ella entendía por amor se me antojaba una utopía. Resultaba extraño que una muchacha como ella, joven y bella, pudiera menospreciar el hecho de sentirse querida por un hombre. Sin embargo, a medida que iba tratándola, comprendí que Nimibia, con sus escasos diecinueve años, era ya una vieja. Una mujer baqueteada por el infortunio pero nunca vencida por el desaliento. Por eso, lo esencial para ella no consistía en somar idealismos personales, sino en asentar bases sólidas para acumular méritos en las cajas fuertes del futuro. ” El amor en este mundo viene a ser como una ráfaga de ilusiones que pronto se desvanecen. Puede fascinar, pero la fascinación fácilmente se convierte en un desengaño -me dijo-. Lo esencial consiste en conseguir que nuestros cauces lleguen a buen puerto. -Y añadía que para ella el enamoramiento era un sentimiento egoísta-. Sólo el amor es generoso: además, nunca engaña”.

 

Mercedes Salisachs, Reflejos de Luna.

 

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