Angela Merkel

virginiawoolf

Yo no sé ya qué decir ante los números y los datos, sólo se me ocurre desviar la atención y decir que acabamos de pasar una conjunción entre sol y marte en acuario, siendo acuario un signo donde prepondera la frialdad de los números sobre las emociones, o en cierta forma las pretende vencer logificándolas, y en parte lo consigue; y además este signo está directamente relacionado con las tecnologías y la innovación; a mí me robaron el movil el domingo porque lo dejé sobre una mesa de cafetería, y nada, en el centro de mi ciudad, ahora que ha llegado un poco más de revuelo de turistas, no se puede ya confiar, pero lo cierto es que me ha venido bien para cambiarme a otro de pantalla táctil, para mí todo esto está relacionado como digo con acuario.

Y no sé hasta qué punto podemos poner en entredicho nuestra competitividad, si lo hacemos por CLU, es decir por costes por unidad salarial de productividad, y se da el dato del 30 % que ocupa el sector industrial alemán, y nosotros decimos que hemos mejorado con la exportación de servicios (no turísticos) y en el turístico supongo que también. A mí me parece por eso un buen artículo y brillante, pero quizás no se entienda muy bien, es como las metáforas alrededor del fútbol, a mí eso me pierde más que me centra, no entiendo nada de fútbol. Aunque supongo que hay que hacer deporte, pero no de competitividad, más bien porque hay que estar o conservarse en forma física y mentalmente, pero nada más.

A veces se nos olvida que vivimos dentro del tiempo, y que éste es un “maratón sin vencedores”, dice Mercedes Salisachs, “y el tiempo por mucho que se prolongue es una medida insignificante”, por no decir que es “el gran enemigo del hombre”. El tiempo convierte la esperanza en una medida pequeña, la distorsiona, nos engaña, nos incita a creer que lo importante es lo que nos enaltece y por eso siempre nos parece corto el tiempo, cuando debiéramos poner la esperanza en cosas lejanas, tal vez, o que no se acaban. De todas formas si vivimos bajo el imperativo económico, ya no nos acordamos de otra cosa más que de los problemas económicos, y lo peor es que son los grandes proyectos multinacionales que se trae entre manos Alemania y no sabemos mucho, y el BCE, seguramente sí, y no estamos viendo por dónde averiguar esos otros datos que nos interesarían mucho más. Porque todos esos manejos fiscales luego se entierran, ni ya son importantes los déficits públicos como se nos dice de EEUU, en cuanto realmente tenemos una economía con una competitividad, y no sé qué es lo que ha venido a decirnos Angela Merkel, porque yo no me entero bien, pero algo habrá venido a decir para que no nos quedemos descolgados de ese tren. Desde luego hay que escrutar mejor más los silencios y lo que no dice que lo que sí dice. No sé si un euro sobrevalorado lo podremos sobrellevar bien si no estamos de acuerdo con su política económica. Y si lo que anuncia es una nacionalismo a ultranza, entonces, como se dice en esa obra de Michael Porter que se cita sobre La ventaja competitiva de las naciones, en ese libro el nacionalismo en un paso obligado, porque se nos dice que lo que siempre ha estimulado a las economías es la conciencia y “el deseo de que al propio país y a los descendientes de uno mismo les vaya bien, lo que fue la principal fuerza motivadora del esfuerzo emulador”, yo entiendo entonces que lo que tenemos nosotros es que cambiar esa conciencia, hay que romper algún mito y tendremos que negociar sin tapujos, porque yo me estoy viendo que otra vez no sólo vamos a tener que salir a emigrar o a mendigar, sino que nos van a tratar como a los países periféricos, y tenemos también que luchar por estar ahí, por considerarnos de algún modo dentro de su terreno y no al margen, y menos estar con ellos con prepotencia, sino con ánimo de aprender y de seguir trabajando por igualarnos. Y luego está también todo el tema de los bancos alemanes, y de qué activos financieros ellos tienen comprados y sus inversiones a largo plazo o a corto, esto ellos sabrán; yo sí sé que tienen algún banco escondido por Austria donde te puedes abrir una cuenta al portador solamente dando un nombre pseudónimo y una firma.

Publicado por: virginiawoolf08/02/11 en 20:09

José Carlos Díez

@ Paco no es una falta de respeto. En la última campaña electoral alemana sus estrategas intentaran presentar una Merkel más próxima a los votantes y el lema para ensalzar al líder era Angie y usaban la canción Angie de los Rollings en sus mítines. Los rollings la denunciaron por usar su canción sin permiso pero se quedó con Angie. En Alemania nos llaman cerdos, perdón pigs, y cosas muy desagradables por lo que llamar a su presidenta por el nombre de guerra político no considero que sea una falta de respeto.

Publicado por: José Carlos Díez | 08/02/11 en 21:30

 

TRIBUNA: Laboratorio de ideas GUILLERMO DE LA DEHESA

¿Qué determina la competitividad en la eurozona?

GUILLERMO DE LA DEHESA 06/02/2011

Vota Resultado 19 votos

 

La teoría y la práctica económicas muestran que un país pierde competitividad externa cuando su productividad crece menos y/o sus precios y salarios más que los del resto de los países con que comercia. Para recuperarla necesita depreciar o devaluar su moneda. Esto implica que sus salarios y otros inputs nacionales serán más baratos denominados en las monedas de otros países y por tanto más competitivos, aumentando así sus exportaciones de bienes y servicios, y su poder adquisitivo será menor para poder comprar bienes y servicios importados denominados en otras monedas, reduciendo sus importaciones hasta que la cuenta corriente de su balanza de pagos deje de estar en déficit.

 

La competitividad de las exportaciones españoles mejoró frente a la Unión Europea

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La alta tasa de paro en España tiende a aumentar la productividad laboral y a contener los salarios reales

 

Dentro de una unión monetaria, como es la eurozona (EZ), al no existir tipo de cambio nominal que depreciar o devaluar para recuperar competitividad, la devaluación tiene que ser real, es decir, su productividad tendrá que crecer más y sus salarios y márgenes menos, en términos reales, que en el resto países miembros hasta igualar sus niveles de competitividad. Este ajuste es más duro y más lento, ya que una devaluación se decide en una noche y afecta a todos los ciudadanos y empresas, pero una devaluación interna requiere negociar y pactar los aumentos de productividad y/o las reducciones de salarios reales con los agentes sociales y en cada empresa.

 

España ha perdido bastante competitividad en su década de pertenencia a la EZ, tanto medida por el efecto demanda como por el efecto sustitución. Por un lado, entre 2000 y 2009, la demanda interna española creció al 2,9% real anual, casi diez veces más que la de Alemania (0,3%), 3,2 veces más que la de Italia (0,9%) y 1,7 veces más que la de Francia (1,7%). Por otro, su tipo de cambio efectivo real frente a la EZ se apreció un 9,7%, medido por los diferenciales de IPC; 4%, medido por los precios de exportación, y 12,6%, medido por los costes laborales unitarios (CLU) que incluyen variaciones de salarios y de productividad.

 

Paradójicamente, las cifras de exportación española muestran que dicha pérdida de competitividad no se ha traducido en una pérdida de cuota de mercado dentro de la EZ, que importa el 57% del total de su exportación de bienes. España ha mantenido su cuota de exportación de bienes a la EZ en el 3,5% del total, durante dicha década, mientras que Francia e Italia han perdido cuota (1,3% y 0,6%, respectivamente) y Alemania la ha aumentado ligeramente (0,2%) después de hacer una fuerte devaluación interna salarial.

 

Esta paradoja ha sido debatida recientemente por Charles Wyplosz, Daniel Gros y yo en una reunión del Euro50Group en Atenas. Wyplosz, utilizando datos de AMECO de la evolución de los CLU en la última década, tanto partiendo de equilibrio en 2000 con base 100 o a lo largo de todo el periodo, ha demostrado que las diferencias de competitividad entre Alemania y España han sido mucho más pequeñas de lo que implican los CLU.

 

Gros ha demostrado que aunque Alemania ha ganado mucha competitividad en términos de CLU frente a España, las exportaciones de bienes y servicios de España a la UE de 27 en porcentaje del total se han mantenido en el 5,5% promedio entre 2000 y 2010, habiendo alcanzado un pico del 5,9% en 2003. Asimismo, ha mostrado que, entre 1996 y 2008, la correlación entre los incrementos de productividad y de CLU dentro de la EZ es muy débil y en algunos casos paradójicamente positiva. Por el contrario, la correlación entre CLU y consumo privado es claramente positiva al igual que la correlación entre CLU e inversión en construcción.

 

En definitiva, Gros estima que las divergencias de competitividad han sido realmente causadas por las divergencias de crecimiento de la demanda interna entre los países miembros de la EZ y no por sus diferencias en productividad. Si un país experimenta un fuerte aumento del crecimiento de su productividad laboral, y esta es considerada como permanente, la renta permanente de sus trabajadores aumentará, lo que dará lugar a una mayor demanda interna, no solo de consumo sino también de inversión en vivienda. La oferta laboral será crecientemente estrecha y los aumentos de salarios reales terminarán excediendo los aumentos de productividad.

 

Esto implica que, para restaurar su competitividad, España necesita una cura macroeconómica ya que la alta tasa de desempleo tiende tanto a aumentar la productividad laboral como a que finalmente los salarios reales reduzcan su crecimiento o caigan. Además, cuanto más rápido crezca Alemania más fácil será restaurarla ya que la curva de Philips hará que sus salarios aumenten más rápido que los españoles.

 

Yo expliqué que había que buscar otra explicación alternativa, al no existir relación aparente entre la pérdida de competitividad española y sus cuotas de mercado en la EZ, que solo pueden ser las variaciones en la composición o en la calidad de lo exportado por España.

 

Su explicación la he encontrado en un reciente análisis de Goldman Sachs (13 de enero) sobre la competitividad en la EZ, que confirma que las divergencias de precios relativos y de productividad no explican el comportamiento de las exportaciones en dicha zona y que, además, no existen medidas de calidad de los productos utilizando los llamados “precios hedónicos”. Por ello, calcula dicha calidad a través de la elasticidad precio de cada unidad de exportación, construyendo una “elasticidad precio revelada” en la que se mide la “unidad de valor” de cada exportación, mediante el precio por unidad de cantidad más su “preferencia revelada”. Es decir, los países que logran un superávit en la cantidad de un producto de baja unidad de valor (materias primas) significa que dicha exportación está dominada por su precio y viceversa, los que logran un superávit en cantidad de un producto de alto valor unitario (farmacéuticos, aviónica, electrónica) es que el mercado está dominado por la calidad y no por su precio, ya que existe “diferenciación vertical”.

 

Sus resultados muestran que España es el país miembro de la EZ cuya elasticidad-precio de sus exportaciones es más baja y por lo tanto su unidad de valor es más elevada, lo que explica que sus exportaciones hayan sido tan inelásticas al aumento superior de sus CLU y que no haya perdido cuota de exportaciones de bienes. En el ranking de inelasticidad de exportaciones, que va de 1 (más elásticas al precio) a 100 (más inelásticas) España queda en primera posición con 59,5, superando a Alemania (58), Bélgica (57,5), Suecia (57), Austria (56), Irlanda (55) y Francia (54,5). Italia queda con 52,5, y Grecia y Portugal quedan por debajo de 50.

 

Los indicadores Balassa de la OCDE de intensidad de nivel tecnológico sectorial exportado confirman estos resultados, al estar España especializada en productos intermedios, de tecnología media y media-alta, que tienden a ser más inelásticos al precio (al haber menor competencia o ser un producto deslocalizado que se vende a la matriz), y también en otros de tecnología baja y media-baja (agrícolas, pesqueros, bebidas y tabaco, textil y calzado), pero con una marca diferencial de calidad. Dicho análisis termina reconfirmándolo por una regresión entre las variaciones de la demanda de exportaciones en la EZ y las de los tipos de cambio efectivos reales (deflactados por los precios de exportación) que da un coeficiente ligeramente negativo aunque cercano a cero.

 

Guillermo de la Dehesa es presidente del Centre for Economic Policy Research, CEPR.

 

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