la crítica de la utopía

virginiawoolf

Es muy posible pues que nos estemos efectivamente acercando -aun si en un sentido muy distinto del de la frase marcusiana- “al final de la utopía”. Lo que explicaría el arrollador auge de ese otro género que la filosofía social conoce hoy bajo el nombre de “crítica de la utopía”.

La crítica de la utopía es lo que se refleja en esas novelas citadas por Plaentxi, de Orwell y de Huxley.

Por tanto ¿utopía, divagación o barbarie?, esto es lo que yo me pregunto.

Tanto el “Estado Unido” de Zamiatin cuanto el del “Mundo Nuevo” de Huxley persiguen fines no innobles, como la felicidad de sus súbditos, aun si ésta linda allí con la despersonalización y la imbecilidad de los mismos, desvirtuados por el uso de medios deplorables, como un poder capaz de cercenar todo asomo de libertad.

Y Plaentxi hace una clara exposición de ello, comparándolas también con el mundo de Orwell.

Para el partido en cuyo nombre habla O’Brien, “el poder no es un medio sino un fin”. Su ideología no es, pues, la del Gran Inquisidor -para quien “el mal es un medio destinado a hacer posible el bien”- sino la del poder por el poder sin detenerse en reflexiones sobre el bien ni el mal, poder cuyo ejercicio conduce en el extremo no ya a la destrucción mental o física del individuo -como en el caso de D-503 o de John el Salvaje en las novelas respectivas de Zamiatin y Huxley-, sino a su destrucción moral, como en el caso de Winston Smith de Orwell.

Cito palabras del filósofo Javier Muguerza:

“La novela de Orwell pudiera interpretarse más bien como un vaticinio a treinta y tanto años vista, como una meditación en torno a los estragos de la ideología del poder por el poder; una ideología que, tras haber trocado en un rostro anodino la torva faz con que Orwell la retrata, vendría en definitiva a coincidir con la de las organizaciones políticas burocratizadas y sujetas a la famosa ley de hierro de Michels, la ideología asumida y encarnada por el “burocratic personality type” de Merton o el “organization man” de Whyte y cuya promoción desde el Estado conducirá a hacerla plasmar en la sociedad totalmente administrada de Horkheimer hacia la que, en efecto, nos encaminamos, si no estamos ya en ella.”

El filósofo Cioran también le da otra dimensión intelectual al tema de la utopía, él lo plantea como la necesidad de apostar por la desaparición de los instintos guerreros.

No sé si así es también como lo plantea Plaentxi. Porque dice que los soldados de antes, son ahora los currelas, y que estos necesitan de a su vez las élites financieras porque han vivido de acuerdo a las drogas que éstas le suministran desde el sistema, y yo he sido testigo de estas personas trabajadoras, al verlas despreciar el dinero, es decir, tirarlo delante de quien se lo había dado, porque sólo confíaban en el poder de los plutócratas, y estaban consentidos y seguían jugando a esos instintos guerreros.

Y esto es lo que dice Cioran, él lo plantea aquí como una lucha entre los pueblos viejos y los pueblos nuevos:

“Los pueblos jóvenes no buscan la escapatoria de una ilusión, ven las cosas bajo el prisma de la acción.

¿Qué otra cosa quieren las estructuras societarias viejas sino disminuir nuestras inquietudes por medio del terror y revigorizarnos triturándonos?

Mientras en los jóvenes aviva su furor, hace valer su trasfondo bárbaro y les mantiene despiertos.

Cuando los pueblos viejos adoptan una ideología se les embota, mientras les dispensa esa pizca de fiebre que les permite ese ligero empujón de lo ilusorio…”

~

¿Qué otra cosa podemos decir del tabaco? Es otra forma de apostar por la desaparición de los instintos guerreros. El problema es si esto significa más burocratización o está todo el mundo concienciado de que se trata de un problema de salud pública. Sin duda, la ley que regula la convivencia se ha concienciado de este modo.

Desde esta funcionalidad tanto el estructuralismo de Levi, y la estructura familiar, como el constructivismo de Merton y las sociedades burocratizadas, para mí constituyen herramientas de análisis y comprensión de la sociedad. Pero que como filosofías no son suficientes en ellas mismas.

Como dice Javier Muguerza:

“Pero si la noche y la niebla de la disutopía han hecho desaparecer de nuestro campo de visión todo horizonte, más de una razón, tal vez las únicas razones, para no estarnos quietos provengan de la utopía ética, de la crítica de la utopía o disutopía.”
~

Publicado por: virginiawoolf09/01/11 en 18:48

plaentxi

@ppcc

Criticas a José Carlos pero tu postura es aún más cínica, hipócrita y farisea.

Los “demócratas” ppcc desde su sentido histórico de responsabilidad patria nos dicen que ahora no toca perseguir a los ladrones financieros, ni eliminar los bonus de los banqueros ni cuestionar la tecnoestructura.

Lo que toca ahora es pagar la hipoteca puntualmente, subir la edad de jubilación y el IVA y quitar el subsidio de los 400 Euros. Eso sí, como hombres de Estado magnánimos nos dejan un resquicio para la esperanza y nos anuncian que a lo mejor en un futuro distante si se podrá perseguir a los ladrones de cuello blanco.

La desvergüenza de las élites es tanta que no me queda más que darle la razón a CementoColaSuper. La culpa no es de los plutócratas sino de los individuos currelas.

Las élites ni siquiera han necesitado al Orwell de 1984. Solamente les ha hecho falta El mundo feliz de Aldous Huxley.

Como nos dice Postman lo que Orwell temía es que las élites prohibirían los libros. En cambio Huxley temía que no hubiera razón alguna para prohibirlos porque nadie iba a querer leerlos. Orwell temía a aquellos que nos quisieran ocultar la información. Huxley temía a aquellos que nos proporcionasen tanta que nos redujeran a la pasividad y el egoísmo. Orwell temía que se nos ocultara la verdad. Huxley temía que la verdad fuera ahogada en un océano de irrelevancia. Orwell temía que nos convirtiéramos en una cultura cautiva. Huxley temía que nos convirtiéramos en una cultura trivial, solamente preocupado por los feelings, las porno orgías y el consumismo. Los libertarios racionales como CementoColaSuper no consideraron suficientemente el infinito apetito de distracciones de sus congéneres. Orwell creía que la gente sería controlada mediante el dolor. Huxley creía que serían controlados mediante el placer.

Y sin embargo, uno empieza a ver un rayo de esperanza. Los currelas yonquis ciegos de la droga de la deuda administrada por los narcobanqueros ya están con el mono. Todavía bastante mareados y perdidos pero ya sufriendo el síndrome de abstinencia brutal.

La plutocracia financiera que es la que administró la droga a tutiplé se ha quedado sin farlopa para repartir. Ellos siguen chutándose a lo bestia con sus bonus y cuponazos de bonos pero ya no queda para todos.

Frente a esto las élites nos ofrecen dos caminos:

La primera es decir a los drogatas de la deuda que estén tranquilos. La interrupción del suministro es solamente algo temporal. Muy pronto volverá a fluir la droga como en los viejos tiempos.

La segunda postura es la de las elites ppcc. Ellos lo que nos proponen es la transición del mundo feliz de Huxley al Estado jurídico político Orwelliano centralizado y expeditivo.

Pero eso sí, también nos proponen las drogas de la patria y la religión para hacer el mono más llevadero y ellos los plutócratas sigan ganando a diario el cuponazo de los bonos que toca todos los días para ellos.

Ellos recurren a Pascal y nos dicen “¡Arrodíllate y creeras!”

Las élites ppcc nos proponen recrear el coraje y la crueldad fanática del antiguo imperio. Ellos saben que sin la guía mística de la iglesia y la patria los soldados ahora currelas se hubieran hundido en la primera jungla americana y jamás hubieran podido conquistar todo un continente para la nobleza plutócrata del reino de Castilla. Solamente un hombre que cree puede hacer lo que hicieron los soldados currelas españoles. Solamente alguien que cree que sus propias bestialidades van a ser transfigurados en actos que van a edificar la gloria eterna de su patria, iglesia y suya propia puede hacerlo. Dentro de la crueldad de la conquista los soldados ahora currelas tenían la intuición de su destino como agentes de lo divino. Su rol místico convirtió su aventura imposible en soportable y posible. Ahora los ppcc quieren recuperar la mística del imperio donde los currelas sigan luchando para mantener llenas las despensas de oro de las élites financieras y a ser posible traerles más galeones repletos de oro.

Publicado por: plaentxi09/01/11 en 0:03

faras

Efectivamente, debemos mejorar nuestro grado de civismo y seguir soñando con ser cada vez más Europa, más civilización occidental, más respeto y menos pitecantropismo.
Después del humo, ciertamente una peste, podemos seguir con la troglodita costumbre del ruido ( después de Japón, el país más ruidoso e incivil del mundo).

Publicado por: faras09/01/11 en 13:17

plaentxi

@ppcc

Sigues tratando de despistarnos del problema verdadero con tu discurso inmobiliario (síntoma de la enfermedad pero no causa) y tu discurso de “por Dios por la patria y el rey”.

Este es un problema de PLUTOCRACIA FINANCIERA.

Y por si te queda alguna duda esto es lo que nos dice Simon Johnson (Economista Jefe del FMI, Marzo de 2007 – Agosto de 2008) sobre sobre el más poderoso Estado jurídico político del planeta tierra:

“El sector financiero ha capturado a nuestro Gobierno. Si el personal del FMI pudiera hablar con libertad sobre los Estados Unidos, les diría lo siguiente: la recuperación fracasará a no ser que se derrote a la oligarquía financiera que está bloqueando las reformas esenciales. Si queremos evitar una profunda depresión esto es necesario, el tiempo se acaba”.

Publicado por: plaentxi09/01/11 en 16:45

Entre Huxley y Orwell:

lo dijo Cósima 09 01 2011 | 9:42 PM

hola, bermeral,

gracias por hacer mención aquí de mis textos,

estoy preparando ahora otro, y tú muy inteligentemente me contestas, hablas del mundo medieval, y con conocimientos que se te ven y estás preparado, vamos que se puede uno hacer a la idea, de todo lo bueno y lo malo que hay encerrado ahí; porque yo hablo de la Escolástica de una maestra.

Mañan publicaré en el blog de Virginia Woolf, un nuevo texto sobre la desaparición de los instintos guerreros, ern realidad, las practicas cultas lo que han traído es un refinamiento de la guerra, pero qué duda cabe que hay una dominación por el poder, que hay y siempre ha habido y siempre habrá.

La mujer se tiene que liberar como tú dices, pero no puede prestarse a todo lo que se diga o que ella quiera, porque siempre se ha utilizado el poder, y el fuerte compoenente sexual de la mujer, termina esclavizándola, a ello o poco más o menos; no obstante, hemos de reconocer qu elas modernas técnicas hacen su trabajo, y nosotras tenemos que saber estar ahí también y reivindicar nuestra condición como mujeres y madres.

Y en cuanto a vosotros, pues sois actores también que estáis desde siempre condicionados por lso mejores puestos sociales, y teneis siempreque estar luchando, pues eso es lo que se quiere de vosotros.

Mañna lo veremos porque voy a hacer una contraposición entre el mundo feiz de Huxley y el mundo burocratizado de Orwell, para ver las ideas finales y utópicas que el hombre ha concebido para divisar un horizonte en la sociedad.

gracias, y un saludo efusivo!!!!

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lo dijo virginiawoolf 09 01 2011 | 10:15 PM

hola, añado esto más:

Orwell creía que la gente sería controlada mediante el dolor. Huxley creía que serían controlados mediante el placer.

Tienes el artículo nuevo tecleando en mi nombre.

gracias!

virginiawoolf:
10 enero 2011 a las 8:04 am

yo creo que esto es como apostar por la desaparición un poco más de los instintos guerreros de un pueblo.

También quizás de los instintos tribales, en pos de una visión más universañ, pero aún así, se refleja algo de los nacionalismos, también en nuestro acercamiento hacia Europa y confluencia, que ahora estamos viviendo como un pueblo periférico. Pero tiene que vercon el munndo de Huxley feliz, con la burocratización de nuestras sociedades, con la forma de hacernos felices.

En el mundo de Huxley se nos intenta controlar por el placer, en el mundo de Orwell, por el dolor. Y los dos mundos son dos críticas de la utopía, dos críticas de cómo se puede llegar a la infelicidad por los diversos mediosmás extremos.

Yo creo que ni el estructuralismo de Levi Strauss -la estructura familiar- ni el constructivismo de Merton de las estructuras sociales sirven con formas de explicación total, son herramientas para el análisis y la comprension de las sociedades, pero como filosofías son insuficientes.

Y bueno, pues el problema es tal vez que no sabemos estarnos quietos, ese es el problema, sobre todo, los jóvenes confunden la ilusión y sólo piensan en la acción, y de estos se aprovechan algunos, las viejas entidades societarias, que nos revigorizan para luego triturarnos, esto son las formas de luchar por los instintos guerreros, en las modernas sociedades.

Y ahora sigue habiendo esa lucha instintiva, entre los pueblos viejos y los pueblos nuevos, porque se trata de un viejo empujón de lo ilusorio que llena también las ideologias, y que a los pueblos antiguos les produce una pizca de fiebre para también empujarse. Bueno, realmente es que he estado leyendo ahora a Cioran, y él habla de estos impulsos que a veces hay que dominar.

Pero yo creo que Manuel Castellanos sabe y siempre tiene el privilegio aquí de comunicárnoslo, a través de esas músicas y esas voces que son como autohipnosis, es una forma de meditación más para estar con nosotros mismos.

gracias.

un 5’3 más adictivo que la droga, es para pensárselo…

y además pone los dientes amarillos, esto era lo que a mí menos me gustaba del tabaco.

Hay hoy estudios de la Universidad de Columbia que defendían la tesis de que el tabaco es 5,3 veces más adictivo psíquicamente que el opio y la heroína). Hay terapias, seguimientos, medicamentos antidepresivos que disminuyen la ansiedad y ayudan en este proceso. A veces no somos conscientes de nuestras adicciones, y no queremos reconocer que necesitamos ayuda.

Estos sonidos ambientales, son como sonidos de autoinducción a la hipnosis y sirven para tranquilizarse cuando estamos algo nerviosos por el motivo que sea,

ahora porque los no fumadores tal vez necesitan algo de calma ante la nueva ley.
A mí lo que menos me gustaba del tabaco era que ponía los dientes amarillos…

 

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