alguna poesía del siglo de oro

Es amor fuerça tan fuerte
que fuerça toda razón;
una fuerça de tal suerte,
que todo seso convierte
en su fuerça y afición;
una porfía forçosa
que no se puede vencer,
cuya fuerça porfiosa
hacemos más poderosa
queriéndonos defender.
~

Es placer en c’hay dolores
dolores en c’hay alegría,
un pesar en c’hay dulçores,
un esfuerço en c’hay temores,
temor en c’hay osadía;

un placer en c’hay enojos,
una gloria en c’hay pasión,
una fe en c’hay antojos,
fuerça que hacen los ojos
al seso y al corazón.

Es una catividad,
sin parescer las prisiones;
un robo de libertad,
un forzar de voluntad
donde no valen razones;
una sospecha celosa
cansada por el querer,
una rabia deseosa
que no sabe qu’es la cosa
que desea tanto ver.

(Jorge Manrique)
~

Amor, ¿por qué me persigues
no basta ser desterrado
aun el alcance me sigues?

(Rodríguez del Padrón-Macías)
~

Ya duermen en su tumba
las pasiones
el sueño de la nada;
¿es pues locura del doliente espíritu,
o gusano que llevo en mis entrañas?

Yo sólo sé que es un placer que duele,
que es un dolor que atormentado halaga,
llama que de la vida se alimenta,
mas sin la cual la vida se apagara.

(Rosalía de Castro)
~

Vivo sin vivir en mí
y tan alta vida espero
que muero porque no muero.

Esta divina prisión
del amor con que yo vivo,
ha hecho a dios mi cautivo
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a dios mi prisionero
que muero porque no muero.

¡Ay! ¡Qué larga esta vida!
Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa un dolor tan fiero
que muero porque no muero.

(Santa teresa)
~

Al que ingrato me deja busco amante;
al que amante me sigue dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata,
maltrato a quien mi amor busca constante.

(Sor Juana Inés de la Cruz)
~

Bien sabes que la tardanza
trae gran desconfianza;
ven y cumple mi esperanza.
Carcelero,
no te tardes que me muero.

Sácame d’esta cadena,
que recibo muy gran pena,
pues tu tardar me condena.
Carcelero,
no te tardes que me muero.

(Juan de la Enzina)

Algo de la poesía amorosa de nuestro siglo de Oro me complace de emoción en ascuas vivas poder traer aquí.
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