el intercambio entre el campo y la ciudad

Ya en el siglo que precedió a Von Thünen (1783-1850), los economistas distinguían entre lo que podríamos llamar “ciudades administrativas parásitas” y “ciudades industriales productivas”; también apreciaron su distinto impacto sobre la agricultura en el área circundante. Hace doscientos cincuenta años Ferdinando Galiani contrastaba las prácticas agrícolas atrasadas en los alrededores de Madrid, una ciudad administrativa, con la floreciente agricultura que rodeaba la ciudad industrial de Milán.

Ya en 1826 Johann Heinrich von Thünen (1783-1850) había presentado todos esos tipos de actividades económicas como círculos concéntricos en torno a la ciudad, en los que la actividad económica más “primitiva” -la caza- estaba en la periferia más alejada, luego el pastoreo un poco más cerca de la ciudad, la agricultura aún más cerca, etc.

En el centro del “Estado aislado” de von Thünen estaba la ciudad, y en su opinión, si las actividades de ésta eran demasiado débiles para sobrevivir necesitaban deslindamiento, sustento y protección.

Retrocediendo a Abramovitz y Serra, las diferencias cualitativas entre las actividades urbanas y las que se dan en los círculos concéntricos en torno a la ciudad eran el pegamento que creaba el bien común de la nación. Para reiterar las palabras de George Marshall cuando anunció su plan en 1947: el intercambio entre el campo y la ciudad es “la base de la civilización moderna”.

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