yo estoy cada vez más perpleja

yo cada vez estoy más perpleja, porque si toda la culpa de la crisis la tuvieron los EEUU y allí nació y gracias a un tal Greenspan, que dio alas a toda clase de hipotecas subprime, ahora que no vengan que la culpa es de España o es de Irlanda o de los Piigs. Creo que se ha tergiversado todo. De nuevo por oscurantismo y por ignorancia, porque estamos en el terreno de la economía igual que en el mundo feudal; se aprovechan de la ignorancia de la gente para hacernos pasar por lo que no es.
Hay que recordar ya lo que dijo Jefferson de que si dejamos la economía en manos de los banqueros muy pronto veríamos como los propios hijos de los americanos serían unos homeless, precisamente porque los banqueros no tendrían escrúpulos de ninguna clase con la ganancia o el beneficio.
Hoy día sabemos que hay procesos de controles de poderes, de equilibrios de control de poderes; pero aún así el peso que tiene la razón imperialista de la economía es mucho, y sabemos que bajo esta razón imperialista se está escondiendo un poder omnímodo y muy grande.
La culpa de la crisis no la tenemos nosotros, en todo caso la tiene EEUU y es a este país al que tenemos que pedirles responsabilidades. Sobre todo, qué hace nuestro gobierno yendo a China, no hace nada; adonde tenemos que ir es a los EEUU a pedir responsabilidades; y que nos ayuden a recapitalizar también nuestra banca, porque solamente así se podrá volver a obtener crédito. Con dinero de papel, pues claro. Porque la economía hoy día o es creativa, o si no terminamos siendo dependientes como antes también con la economía del colonialismo y la dependencia.
Y no me creo nada de inversiones privadas; tiene que ser el Estado el que ponga orden en nuestra economía creando activamente empleo público, primero de empleo en la “seguridad” y cuerpos del orden público, y luego de “innovación tecnológica”, sabiendo que este último tema está en riesgo en nuestro país, dado que las mentes que pueden acceder a este saber tienen que ser privilegiadas; es decir necesitamos cerebros inteligentes y no idiotas, que es lo que actualmente parece que se están formando en las escuelas profesionales. Es una pena pero alguien tiene que decirlo así.
La perplejidad es el punto intermedio entre el escepticismo y el dogmatismo, es decir, entre el no saber nada y no hacer nada, y entre el creerse que podemos saberlo todo y tener el fundamento de todo. La perplejidad todavía conlleva en sí una tensión que nos permite estar alertas y actuar. Y es que como no actuemos nos va a ir muy mal.
Yo no creo en ese mito que se ha resucitado de las dos Españas, todo esto responde a una historia negra que empezó desde muy lejos en nuestro país, desde el mundo romano; al fin y al cabo España pasa por ser solamente una “la intolerante”, y “cuatro o cinco intolerados”, eso decía Menéndez y Pelayo, pero todo eso es un mito hoy, tenemos que creer en un proyecto de unidad y no hay otra cosa más que futuro y acción, pero además no estamos solo en este barco. Aquí se podría traer la metáfora del economista Kenneth E. Boulding según la cual los seres de nuestra especie seríamos pasajeros de lo que dio en llamar la Spaceship Earth, esto es, la Aeronave Espacial Tierra. Lo que trata de transmitir dicha metáfora es la idea de que la aeronave transporta como pasaje a la totalidad de la especie humana, esto es, a la comunidad humana en su conjunto, comunidad ahora interpretable como una comunidad de comunidades.
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En cuanto a China, a mí me gustó el libro ultimo que escribió Tamames, él desde luego no hacía caso a los resultados del PIB, por habitante, ni tampoco a los resultados por el tipo de cambio de la moneda, lo que dejaban a esta potencia más atrás todavía, para Tamames China era la segunda potencia mundial del mundo y lo sigue siendo hoy y ahora mismo, y se basaba en datos. Esto es lo que él escribía en 2005:
“En un artículo publicado en Business Week, Robert J. Barro, profesor de la Universidad de Harvard y miembro de la Hoover Institution, puso de relieve pocos días antes de la revaluación oficial del renminbi, que la modificación del tipo de cambio ni era tan importante, ni iba a tener tan grandes consecuencias, tomando como base para tales manifestaciones su consideración de que con el renminbi a 8,3 por dólar, el PIB de China -al tipo de cambio, no del ppp- se situaba en 1.300 dólares per cápita. Sin embargo con un cómputo fundado en el ppp, los bajos precios de muchos productos y servicios en China harían que la renta per cápita se situara en 5.200 según vimos en el capítulo 3. En otras palabras el nivel de vida de los chinos es cuatro veces lo que representa su PIB nominal al tipo de cambio, y aunque esa discrepancia es observable en muchos otros países en desarrollo, la diferencia en China es mucho más amplia de lo habitual.
¿Qué significa esa consideración sobre tipos de cambio? Algo explicable muy sencillamente: supongamos que un crecimiento rápido y continuado en China durante los próximos treinta años conduce a una convergencia sustancial con el PIB per cápita de Estados Unidos (actualmente unos 40.000 dólares). Ese acercamiento sería, en gran parte, resultado de la eliminación de la disparidad de cuatro a uno que actualmente existe entre Estados Unidos y China en términos de medición formal del PIB por el tipo de cambio exterior o por el ppp. Y una forma de alcanzar esa nivelación sería que precisamente el tipo de cambio del renminbi se mantuviera fijo, pero que el ratio de China respecto a Estados Unidos en términos de precios aumentara cuatro veces. La segunda posibilidad consistiría en reapreciar el renminbi por un factor 4, manteniendo los precios internos sin modificación.
Para decirlo de otra manera: con un tipo de cambio fijo, la inflación media de China durante treinta años tendría que exceder a la de Estados Unidos en términos de un 4 o un 5 % anualmente. Y como China seguramente no puede querer esa clase de inflación, habrá de ir reapreciando gradualmente su moneda. Como así empezó a hacerse, aunque fuera muy levemente, con la decisión del 21 de julio de 2005.
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Ascenso de China en el ranking mundial del PIB
La comparación del PIB de China y otras grandes potencias económicas, por su PIB en términos de poder adquisitivo o ppp en inglés (por purchasing power parity) y en dólares per cápita (p/c) en 2005. Pudiendo comprobarse que China ya es la segunda potencia mundial con casi seis billones de dólares. La comparación es según dólares corrientes.
Las comparaciones en términos de tipo de cambio son otra cosa, al no dar una visión realista de la verdadera situación. De ahí que resultara un tanto patético que la prensa convencional anunciara pomposamente el 21.12.05 que China se había convertido en la “cuarta potencia económica del mundo, sólo por detrás de Estados Unidos, Japón y Alemania, habiendo superado ya a Italia, y virtualmente también a Francia y Reino Unido”. Una apreciación basada en la ficción que supone el método de los tipos de cambio, siendo el cálculo del PIB ppp el más realista al reflejar mucho mejor las funciones de producción y consumo en la hipótesis de precios homologados para todos los países incluidos en la comparación.
A propósito de la diferencia entre los dos métodos, un agudo lector del Financial Times, en carta al director, manifestó en diciembre de 2005: “Se informa que, según los recientes ajustes en los tipos de cambio, China podría adelantar a Gran Bretaña como cuarta mayor economía mundial en 2005. Pero ésta es una obsevación absurda, pues si se compara el PIB británico y el chino para 2005 según los convertidores ppp, la economía china es 4,5 veces la del Reino Unido. Así, lejos de que China llegue a ser la cuarta mayor economía del mundo en 2005, la realidad es que ya se sitúa como segunda, con un PIB real doble que el de Japón, que es la tercera. Por lo demás, la cuarta mayor economía mundial es India, cuyo nivel del PIB real en 2005 ya fue más que triple que el del Reino Unido”.
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yo cada vez estoy más perpleja, porque si toda la culpa de la crisis la tuvieron los EEUU y allí nació y gracias a un tal Greenspan, que dio alas a toda clase de hipotecas subprime, ahora que no vengan que la culpa es de España o es de Irlanda o de los Piigs. Creo que se ha tergiversado todo. De nuevo por oscurantismo y por ignorancia, porque estamos en el terreno de la economía igual que en el mundo feudal; se aprovechan de la ignorancia de la gente para hacernos pasar por lo que no es.
Hay que recordar ya lo que dijo Jefferson de que si dejamos la economía en manos de los banqueros muy pronto veríamos como los propios hijos de los americanos serían unos homeless, precisamente porque los banqueros no tendrían escrúpulos de ninguna clase con la ganancia o el beneficio.
Hoy día sabemos que hay procesos de controles de poderes, de equilibrios de control de poderes; pero aún así el peso que tiene la razón imperialista de la economía es mucho, y sabemos que bajo esta razón imperialista se está escondiendo un poder omnímodo y muy grande.
La culpa de la crisis no la tenemos nosotros, en todo caso la tiene EEUU y es a este país al que tenemos que pedirles responsabilidades. Sobre todo, qué hace nuestro gobierno yendo a China, no hace nada; adonde tenemos que ir es a los EEUU a pedir responsabilidades; y que nos ayuden a recapitalizar también nuestra banca, porque solamente así se podrá volver a obtener crédito. Con dinero de papel, pues claro. Porque la economía hoy día o es creativa, o si no terminamos siendo dependientes como antes también con la economía del colonialismo y la dependencia.
Y no me creo nada de inversiones privadas; tiene que ser el Estado el que ponga orden en nuestra economía creando activamente empleo público, primero de empleo en la “seguridad” y cuerpos del orden público, y luego de “innovación tecnológica”, sabiendo que este último tema está en riesgo en nuestro país, dado que las mentes que pueden acceder a este saber tienen que ser privilegiadas; es decir necesitamos cerebros inteligentes y no idiotas, que es lo que actualmente parece que se están formando en las escuelas profesionales. Es una pena pero alguien tiene que decirlo así.
La perplejidad es el punto intermedio entre el escepticismo y el dogmatismo, es decir, entre el no saber nada y no hacer nada, y entre el creerse que podemos saberlo todo y tener el fundamento de todo. La perplejidad todavía conlleva en sí una tensión que nos permite estar alertas y actuar. Y es que como no actuemos nos va a ir muy mal.
Yo no creo en ese mito que se ha resucitado de las dos Españas, todo esto responde a una historia negra que empezó desde muy lejos en nuestro país, desde el mundo romano; al fin y al cabo España pasa por ser solamente una “la intolerante”, y “cuatro o cinco intolerados”, eso decía Menéndez y Pelayo, pero todo eso es un mito hoy, tenemos que creer en un proyecto de unidad y no hay otra cosa más que futuro y acción, pero además no estamos solo en este barco. Aquí se podría traer la metáfora del economista Kenneth E. Boulding según la cual los seres de nuestra especie seríamos pasajeros de lo que dio en llamar la Spaceship Earth, esto es, la Aeronave Espacial Tierra. Lo que trata de transmitir dicha metáfora es la idea de que la aeronave transporta como pasaje a la totalidad de la especie humana, esto es, a la comunidad humana en su conjunto, comunidad ahora interpretable como una comunidad de comunidades.
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En cuanto a China, a mí me gustó el libro ultimo que escribió Tamames, él desde luego no hacía caso a los resultados del PIB, por habitante, ni tampoco a los resultados por el tipo de cambio de la moneda, lo que dejaban a esta potencia más atrás todavía, para Tamames China era la segunda potencia mundial del mundo y lo sigue siendo hoy y ahora mismo, y se basaba en datos. Esto es lo que él escribía en 2005:
“En un artículo publicado en Business Week, Robert J. Barro, profesor de la Universidad de Harvard y miembro de la Hoover Institution, puso de relieve pocos días antes de la revaluación oficial del renminbi, que la modificación del tipo de cambio ni era tan importante, ni iba a tener tan grandes consecuencias, tomando como base para tales manifestaciones su consideración de que con el renminbi a 8,3 por dólar, el PIB de China -al tipo de cambio, no del ppp- se situaba en 1.300 dólares per cápita. Sin embargo con un cómputo fundado en el ppp, los bajos precios de muchos productos y servicios en China harían que la renta per cápita se situara en 5.200 según vimos en el capítulo 3. En otras palabras el nivel de vida de los chinos es cuatro veces lo que representa su PIB nominal al tipo de cambio, y aunque esa discrepancia es observable en muchos otros países en desarrollo, la diferencia en China es mucho más amplia de lo habitual.¿Qué significa esa consideración sobre tipos de cambio? Algo explicable muy sencillamente: supongamos que un crecimiento rápido y continuado en China durante los próximos treinta años conduce a una convergencia sustancial con el PIB per cápita de Estados Unidos (actualmente unos 40.000 dólares). Ese acercamiento sería, en gran parte, resultado de la eliminación de la disparidad de cuatro a uno que actualmente existe entre Estados Unidos y China en términos de medición formal del PIB por el tipo de cambio exterior o por el ppp. Y una forma de alcanzar esa nivelación sería que precisamente el tipo de cambio del renminbi se mantuviera fijo, pero que el ratio de China respecto a Estados Unidos en términos de precios aumentara cuatro veces. La segunda posibilidad consistiría en reapreciar el renminbi por un factor 4, manteniendo los precios internos sin modificación.
Para decirlo de otra manera: con un tipo de cambio fijo, la inflación media de China durante treinta años tendría que exceder a la de Estados Unidos en términos de un 4 o un 5 % anualmente. Y como China seguramente no puede querer esa clase de inflación, habrá de ir reapreciando gradualmente su moneda. Como así empezó a hacerse, aunque fuera muy levemente, con la decisión del 21 de julio de 2005.~Ascenso de China en el ranking mundial del PIBLa comparación del PIB de China y otras grandes potencias económicas, por su PIB en términos de poder adquisitivo o ppp en inglés (por purchasing power parity) y en dólares per cápita (p/c) en 2005. Pudiendo comprobarse que China ya es la segunda potencia mundial con casi seis billones de dólares. La comparación es según dólares corrientes.
Las comparaciones en términos de tipo de cambio son otra cosa, al no dar una visión realista de la verdadera situación. De ahí que resultara un tanto patético que la prensa convencional anunciara pomposamente el 21.12.05 que China se había convertido en la “cuarta potencia económica del mundo, sólo por detrás de Estados Unidos, Japón y Alemania, habiendo superado ya a Italia, y virtualmente también a Francia y Reino Unido”. Una apreciación basada en la ficción que supone el método de los tipos de cambio, siendo el cálculo del PIB ppp el más realista al reflejar mucho mejor las funciones de producción y consumo en la hipótesis de precios homologados para todos los países incluidos en la comparación.
A propósito de la diferencia entre los dos métodos, un agudo lector del Financial Times, en carta al director, manifestó en diciembre de 2005: “Se informa que, según los recientes ajustes en los tipos de cambio, China podría adelantar a Gran Bretaña como cuarta mayor economía mundial en 2005. Pero ésta es una obsevación absurda, pues si se compara el PIB británico y el chino para 2005 según los convertidores ppp, la economía china es 4,5 veces la del Reino Unido. Así, lejos de que China llegue a ser la cuarta mayor economía del mundo en 2005, la realidad es que ya se sitúa como segunda, con un PIB real doble que el de Japón, que es la tercera. Por lo demás, la cuarta mayor economía mundial es India, cuyo nivel del PIB real en 2005 ya fue más que triple que el del Reino Unido”.~

Virginia woolf.-

Escribe Jose Carlos Díez artículo:

Hoy el FT es prácticamente un monográfico sobre China. Continúa el conflicto desatado por los japoneses que han acusado a los chinos de manipular el yuan, comprando deuda pública japonesa con el fin de apreciar la divisa nipona y perjudicar sus exportaciones. No obstante, los chinos podrán decir que es lo mismo que llevan haciendo los japoneses desde la crisis asiática de 1997 para vivir de las importaciones chinas y compensar la debilidad de su demanda interna.

Otra noticia es que el Banco Central de Malasia ha comprado deuda pública china como parte de sus reservas de divisas y el FT anuncia que puede ser el principio del fin del dólar como moneda de reserva internacional. El problema es que ambas noticias están relacionadas. Los malayos compran deuda en yuanes y en un sistema de tipo de cambio flexible eso supondría una apreciación del yuan que es lo que llevan pidiendo americanos, europeos y japoneses desde hace años. El problema es que China tiene un tipo de cambio fijo y para evitar que se aprecie, el Banco Central interviene vendiendo yuanes y comprando divisas, entre ellas el yen japonés pero también bonos españoles y activos en euros y muchos pero que muchos dólares.

Todo esto recuerda al camarote de los hermanos Marx. Si China quiere ser la moneda de reserva internacional debe eliminar sus controles de capitales y permitir la perfecta movilidad de capitales. El problema es que eso es incompatible a medio plazo con un sistema de tipos de cambio fijo. ¿Perderán los chinos el miedo a flotar?

No es probable. En otro noticia del FT que seguramente pasará inadvertida está la clave. El supervisor bancario chino ha advertido a las entidades que impondrá sanciones a quien pague tipos por los depósitos por encima de los establecidos legalmente. Un tipo de cambio infravalorado implica presiones inflacionistas pero eso no es problema para un país con un ejército de reserva de 800 millones pobres en el medio rural que siguen dispuestos a trabajar en las zonas industriales por salarios de miseria y en condiciones infrahumanas. El problema es que cada día china gana cuota de mercado internacional y eso implica una caída del salario medio mundial, por lo que la política económica heterodoxa china es la principal amenaza deflacionista mundial. Pero si eliminas los controles de capital, los chinos podrían invertir sus ahorros fuera y eso supondría una crisis bancaria inminente y el fin del cuento chino.

El secreto de China es que las familias ahorran el 30% de su renta disponible y la depositan en los bancos a tipos próximos al 2%. Los bancos con ese dinero prestan a empresas a tipos del 5%, ganan dinero y contribuyen al desarrollo y el aumento del stock de capital que explica casi la mitad del crecimiento del PIB chino. El problema es que la inflación en China supera el 2% y los ahorradores no consiguen ni mantener su capacidad adquisitiva con sus depósitos. Y por el lado bancario, muchas de las empresas, la mayoría antiguas empresas públicas muy ineficientes, subsisten a base de obtener crédito barato y de refinanciar su deuda ya que en cualquier otro país hace años que habrían cerrado. En la mayoría de países los tipos de interés de los créditos superan el crecimiento del PIB nominal. En China, el PIB nominal crece al 13% y los tipos están al 5%.

Recuerdo que el Banco de España organizó un seminario conjunto con el Banco Central de China para explicar a los chinos la experiencia española. Franco tenía montando un tinglado similar al de los chinos y cuando llegó la crisis del petróleo y la inflación amenazaba el crecimiento, tuvimos que desmontarlo y supuso una de las peores crisis bancarias del siglo XX con 51 bancos intervenidos y un coste para el contribuyente del 6% de la época, mucho más de lo que se gastó en hacer pantanos el generalísimo por la gracia de Dios. Después de eso, hoy tenemos el Santander y el BBVA que son líderes mundiales. Los chinos tienen complejos de superioridad y uno de los máximos responsables se subió a la tribuna y se vanaglorió de haber reducido la tasa de morosidad desde el 25% al 15%. Este economista observador se quedó estupefacto, ¿cómo es posible ganar dinero si no te devuelven el 15% de los préstamos? Sólo es posible si el crédito crece el 20% y los costes de pasivo se mantienen en el 2% y aún así hay dudas razonables sobre la solvencia de la banca china, especialmente en su elevada exposición al crédito promotor y a los ayuntamientos que deben ser un agujero sin fondos.

Si los bancos aumentan el coste del pasivo, están ofertando viajes o pagar la matrícula del colegio de los hijos para puentear el límite legal, o aumentan el coste de los crédito y eso implicaría que muchas empresas dejarían de ser rentables o pronto quebrarán, por lo tanto tiene lógica que el supervisor toque la corneta y ponga firme a las entidades.

China ha salido del subdesarrollo pero sigue teniendo una renta por habitante cuatro veces inferior a la de EEUU y tres veces inferior a la de España. Su sistema es entrópico, cada día genera más tensiones en sus competidores y pronto tendrán que afrontar amenazas serias de guerras comerciales y aranceles para compensar su subvención encubierta en términos de un tipo de cambio infravalorado y tipos de interés por debajo de los de mercado. Por lo tanto, aún tiene que resolver muchas encrucijadas para que comencemos a hablar del yuan como moneda de reserva.

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Comentario:

Tenemos que pasar de estar embobados con el hardware (y su corolario, las raíces terruñísticas) a enamorarnos del software, por decirlo para que se entienda: la economía del conocimiento, la Nueva Economía.

¡Enterremos la Vieja Economía!

Me atrevo a decir que el gran problema de nuestra época es la inmensa rajada contra la banca, a la que estamos asistiendo preocupadísimos por el desorden que está produciendo. Los débiles mentales prefieren encontrar la causa de lo que les pasa fuera de ellos mismos (locus de control de Rotter externo). El chivo expiatorio es el mejor amigo del hombre. Con tal de no reconocer que hemos hecho el membrillo sobrevalorando inmuebles.

La banca ya no es como cuando el Manifiesto Comunista (1848), con aquellos personajes de sombrero de copa y puro compitiendo con los industriales que contrataban obreros de por vida. Cuando fallezca el Sr. Botín, que es mayor que Labordeta, que ha muerto hoy, desaparecerá solo un ejecutivo bancario importante, porque el Sr. Botín no es ningún Rockefeller, ningún J.P. Morgan. Tiene una participación pequeña en el Banco Santander. Jové, el inmobiliario del Benidorm marroquí, la tiene mayor en el BBVA, aunque no pinta nada por deberle su vida financiera a Morgan Stanley, para ser más exactos, a Luis Isasi Fernández de Bobadilla.

Hoy, la banca es pura computación.

Poca “acción humana” hay ya en banca, aunque la hay.

Cierto es que los trabajadores de banca tienen dos componentes, la funcionarial o bancaria y la fantasiosa o banquera; pero, la banca no funciona mal; funciona como funciona todo lo demás.

La culpa de esta crisis no la tiene la banca sino la sobrevaloración inmobiliaria. Hasta que no la corrijamos no hay nada que hacer. No perdamos el tiempo.

Recuerdo en el verano de 1998 estando en EEUU cuando el BCE publicó su primer cambio oficial del euro y valía 1.04 contra el dólar. En un College de Harvard, estos son los listos imagina si me hubiera pillado en una convención de la Tea Party, nadie entendía como en un momento en el que la economía americana vivía su década dorada el euro podía valer más que el dólar. Al final me ofrecieron dar un pequeño seminario para explicar las variables que determinan el comportamiento de los tipos de cambio.

Un tipo de cambio es un precio relativo. Conceptualmente si todos los mercados fueran flexibles y de competencia perfecta, lo que los economistas llamamos una economía wallrrasiana sin fricciones, bastaría con calcular una cesta de la compra o usar el IPC de cada país dividir ambos y obtener un tipo de cambio de equilibrio de arbitraje. Esto es lo que conocemos como la Teoría de la Paridad de Poder Adquisitivo PPA y que el The Economist simula con su índice Big Mac. El problema es que cuando miras el gráfico que te adjunto del yen los tipos de cambio son muy volátiles y coinciden sólo ocasionalmente con su PPA por lo tanto a largo plazo todos muertos y el equilibrio es una anormalidad, lo habitual es que los tipos de cambio estén en desequilibrio, aunque empíricamente sabemos que siempre acaban convergiendo a su PPA, lo difícil es saber cuándo y cuál será la dinámica que seguirán en el proceso.

¿Por qué vivimos constantemente en desequilibrio? Porque la mayoría de bienes y servicios que consumimos no son transables internacionalmente y no son arbitrables. Por ejemplo, cortarte el pelo en Tanger es más barato que en Madrid pero ningún madrileño sensato va a Tanger a cortarse el pelo ¿por qué? Porque hay barreras de entradas ya que el coste del desplazamiento y el tiempo perdido en el mismo hace que sea más barato cortarte el pelo en Madrid. Por esta razón los precios no transables acaban siendo determinados por el nivel de renta de cada país y por esa razón a largo plazo, países con mayor crecimiento de la renta por habitante acaban teniendo monedas más fuertes pero eso es sólo a largo plazo. Sin embargo, los precios transables, por ejemplo una transacción de comercio electrónico de empresas en varios países, si acaban cumpliendo la PPA aunque también hay problemas de diferenciación de producto que hacen que los bienes no sean perfectamente sustitutivos y el equilibrio no es de competencia perfecta. Por esta última Teoría le dieron a Paul Krugman el premio Noble de Economía.

¿Qué determina el comportamiento de los tipos a corto plazo de los tipos de cambio? Los flujos financieros. El mercado de divisas mueve más un billón de transacciones al día y se estima que tan sólo el 5% de las mismas son por transacciones de comercio internacional de bienes y servicios. El resto son transacciones financieras. Lo primera que se nos pasa por la mente es pensar mal de los especuladores pero la mayoría de transacciones se producen por fondos de inversión o de pensiones y grandes multinacionales o bancos internacionales que gestionan activamente sus necesidades de liquidez en las diferentes divisas. El ahorro se ha globalizado y cuando cualquiera de nosotros decidimos sacar nuestro dinero de un fondo monetario europeo e invertirle en un fondo de renta variable en Brasil estamos provocando una depreciación del euro y una apreciación del real. Y al contrario cuando nos asustamos con algún país y decidimos retirar nuestros ahorros, si todos los inversores lo hacen a la vez se produce una crisis cambiaria.

Entonces ¿qué le pasa al Yen? Simplemente que está recibiendo muchas inversiones. ¿De quién? Es difícil saberlo con certeza absoluta pero la mayoría de los propios ahorradores japonés aunque el Gobierno nipón ha acusado a los chinos de manipular con su compra de bonos de deuda pública la cotización del yen y apreciarla para perjudicar a los exportadores japoneses que se están aprovechando en el último año del fuerte tirón de los importaciones chinas. Los chinos odian a los japoneses desde la salvaje invasión de Manchuria que magistralmente nos contó Bertolucci en El último Emperador y siguen acumulando reservas a una velocidad de vértigo por lo que es una hipótesis que debemos tener en cuenta, aunque no se puede contrastar ya que la composición de las reservas chinas es un enigma.

Es curioso pero Japón tiene el problema opuesto a EEUU. Ambos quieren debilitar su divisa para exportar y compensar la debilidad del consumo doméstico pero EEUU lo tiene más sencillo. EEUU tiene una tasa de ahorro agregada próxima al 10% e invierte más de lo que ahorra desde hace décadas por lo tanto acumula una considerable, aunque no desproporcionada, deuda externa. Por lo tanto, cada día EEUU debe conseguir que aquellos que compraron sus bonos para financiar sus déficits exteriores en el pasado cuando recuperan el principal les vuelvan a comprar otro bono o una acción y que además llegue ahorro nuevo para financiar el déficit por cuenta corriente que sigue teniendo. Los días que no llega dinero suficiente el dólar se deprecia y los días que llega más se aprecia. De momento los americanos dan palmas cada vez que el dólar se debilita ya que les genera tensiones inflacionistas que compensan las deflacionistas que siguen latentes. El día que el dólar genere inflación tendrán que subir tipos para evitar una fuga de capitales y entonces no estarán tan contentos pero ese día ni está ni se le espera aunque llegará. De momento, el dólar sigue próximo a su PPA, el CDS del bono americano cotiza a 0.4% y la semana pasada el Tesoro emitió 16.000 millones de bonos a 30 años al 3.75%, por lo que a los americanos se les ve muy tranquilos. El problema como siempre recordaba Rudi Dornbusch el gran teórico de los tipos de cambio y que desarrollo buena parte de las teorías que yo estoy contando aquí “los desequilibrios en economía siempre duran más de lo que esperábamos los economistas y siempre corrigen de manera más brusca de lo previsto”.

Japón tiene el problema contrario. Tras la burbuja la sociedad tiene fobia a endeudarse y el consumo está deprimido y buscan en la exportación mantener su nivel de empleo y de renta. Pero tienen muy poca deuda externa y ahorran mucho más de lo que invierten desde hace décadas. El Gobierno quiere evitar la apreciación del yen ya que les genera presiones deflacionistas que profundizan las que ya existen en el consumo doméstico y necesita que los inversores saquen sus ahorros de Japón. El problema es que la volatilidad de los tipos de cambios en los dos últimos ah hecho que los inversores japoneses tengan miedo a flotar y cuando venden bolsa mundial como ha sucedido desde finales del pasado año prefieren comprar bonos japoneses que pagan el 1% a diez años pero les protegen de la volatilidad de las divisas. Cuando pierdan el miedo venderán sus bonos a pesar de la pequeña minusvalía y volverán a comprar bolsa en EEUU apreciando el dólar y depreciando el yen, si los chinos lo permiten.

¿Cuándo sucederá eso? Como decía Dornbusch “preguntar por la dinámica de una divisa es de mala educación ya que su comportamiento es impredecible”. Conclusión nunca te metas en líos de hipotecas en yenes y si tienes una empresa financia siempre tus inversiones en la misma divisa en la que recibes los flujos de tus ventas o de lo contrario en vez de una actividad empresarial estarás jugando al rojo o el negro en el casino. Los especuladores en divisas, yo lo fui, gestionan su posición durante todo el día y hacen muchos juegos de poco movimiento. Si al finalizar la jornada tienen una posición abierta le dan una orden su mesa de San Francisco y a la de Singapur con un precio de protección de pérdida y uno de toma de beneficios por si durante la tarde o la noche el tipo de cambio llega a cualquiera de esos niveles deshagan la posición.

En el caso de que tengas que invertir sobre todo si eres una empresa e inviertes a largo plazo hazlo en países con la moneda infravalorada y haz una gestión activa después del riesgo cambiario para optimizar tu inversión. Si es a través de un fondo de inversión muchos de ellos gestionan su riesgo de tipo de cambio y yo te los recomiendó.

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Por Anton Costas

La crisis actual puede ser ese momento de oportunidad que estaba necesitando el modelo productivo español para fortalecer su vertiente competitiva y exportadora. Es una oportunidad nacida de la necesidad; pero esto no es malo, porque la necesidad acostumbra a ser buen estímulo para el cambio.

La noticia en otros webs

Es como colesterol malo para el espíritu del buen capitalismo competitivo que necesitamos en España

La necesidad dice que o somos cada vez más capaces de vender nuestros productos en los mercados exteriores -y también en el mercado interior, sustituyendo productos importados- o el crecimiento será lento y el paro muy prolongado. No hay alternativa, porque el consumo doméstico de las familias, las empresas y el Estado será débil durante un tiempo por la necesidad de desendeudarse.

¿Es posible? Otros países lo lograron. Es el caso de Finlandia, que “aprovechó” la crisis económica de primeros de los noventa para transformar una economía tradicional, basada en recursos naturales y centrada en el mercado interno socialista, en una economía dirigida al exterior, tecnológicamente avanzada -con Nokia como punta de lanza-, acompañada de unas políticas orientadas a la igualdad, a la formación y al conocimiento científico y tecnológico.

Pero en nuestro caso ese cambio está lastrado por un capitalismo amamantado desde los presupuestos públicos que, como una rémora, succiona recursos y retrasa el avance. Hablo, por un lado, de un segmento empresarial de pocas (no más de seis) pero muy influyentes grandes empresas constructoras que viven de la obra pública, y por otro, de un capitalismo rentista que vive de las “primas” y de la especulación con las concesiones, y cuyo ejemplo más conmovedor es el bienintencionado y manirroto modelo español de subvención a las energías renovables.

Este capitalismo, amamantado además en el momento en que todo el mundo ha de apretarse el cinturón, se ha vuelto “pedigüeño”. Leímos esta expresión en agosto a raíz del encuentro de esa media docena de grandes empresas constructoras y concesionarias de servicios públicos con el presidente del Gobierno en La Moncloa, reunión suspendida al hacerse pública.

Sorprende esa aparente proximidad y simpatía del Gobierno con este segmento del capitalismo español y, por el contrario, la lejanía, a pesar de sus declaraciones retóricas, de las necesidades del capitalismo competitivo. Vean dos noticias sacadas de este mismo diario esta semana. El domingo informaba de que el Gobierno planea un recorte del 10% para Ciencia e Innovación en 2011, después del 15% recortado en 2010, el mayor de todos los ministerios. La noticia venía acompañada del comentario de la ministra Cristina Garmendia: “O se apuesta por la I+D, o estamos abocados a ser un país de segunda”. El miércoles, otra noticia informaba de que el Ministerio de Fomento pretende movilizar 7.512 millones de euros para impulsar el ferrocarril (el monto total del presupuesto de Ciencia e Innovación es de 5.400 millones).

En las actuales circunstancias, la influencia de ese capitalismo de presupuesto público es un lastre para el avance hacia una economía competitiva y exportadora que necesitamos. Por cuatro motivos:

Primero, porque la gran obra pública en España ha entrando en una fase de productividad decreciente, cuando no de despilfarro. Sucede que aún se beneficia de lo que Germà Bel, compañero en la Universidad de Barcelona y excelente experto en estos temas, ha llamado la “creencia religiosa en la bondad per se de las infraestructuras”. El relativo retraso que teníamos en el momento de la entrada en la CEE, junto con el maná de los fondos estructurales, hizo de la construcción de infraestructuras no solo algo necesario, sino deseable en sí mismo. Pero, ahora, construir por construir puede que convenga a las grandes constructoras, pero no al interés general. Hemos de preguntarnos por su necesidad, su eficacia, por cómo se pagará y ante todo por su coste de oportunidad, es decir, aquello que dejamos de hacer (escuelas, I+D, formación de los parados, etcétera) para seguir haciendo aeropuertos, autovías o AVE. Y cuando nos hacemos estas preguntas, las respuestas asustan.

Segundo, la política energética, y en particular el modelo de primas a las renovables, no tiene pies ni cabeza. No es fácil hacerlo tan mal. Cuesta imaginar una política energética más desquiciada, cara, ineficiente e insostenible. Un resultado así solo se consigue combinando intereses privados con buenas intenciones públicas. Pero, ya se sabe, el infierno está empedrado de buenas intenciones.

Tercero, es un capitalismo que ha llegado a una fase propensa a la corrupción y al fraude. Solo hay que leer la prensa y los informes oficiales para comprobarlo.

Cuarto, y para mí más importante, porque es como colesterol malo para el espíritu del buen capitalismo competitivo que necesitamos, lo deslegitima socialmente, al basar la rentabilidad de los negocios en las “primas” y la especulación con las concesiones, y no en el beneficio que surge del esfuerzo y del riesgo empresarial.

La crisis es una oportunidad para el cambio. Para lograrlo necesitamos moderar el apetito y el acceso a la ubre de los presupuestos públicos. Que todos se ganen la vida en sana competencia, apretándose el cinturón y gestionando bien. Y produciendo cosas de calidad a buen precio, y que la gente, sean propios o extraños, esté dispuesta a comprar. Para ello se precisan dos cosas: compartir un proyecto de país basado en una economía competitiva y exportadora, y tener una política de Estado capaz de coordinar todas las capacidades públicas y privadas y, a la vez, orientar todos los recursos disponibles, comenzando por los presupuestarios, hacia ese objetivo de cambio. Sería una noticia excelente que los presupuestos de 2011 reflejasen esa prioridad.

Antón Costas Comesaña es catedrático de Política Económica de la UB.

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2 pensamientos en “yo estoy cada vez más perpleja

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