el tiempo de calidad y el autocontrol, por Elsa Punset

El tiempo de calidad

El tiempo de calidad es simplemente un tiempo de atención sostenida. En esta sociedad apresurada el tiempo de calidad que compartimos es un regalo generoso porque supone el sacrificio de tiempo para uno mismo. Es más sencillo ofrecer contacto físico y palabras de afirmación a nuestros seres queridos porque no requieren tanto tiempo.

El factor decisivo en el tiempo de calidad no es tanto la actividad que se lleva a cabo, sino el hecho de compartir algo juntos, sin presiones ni obligaciones, por puro placer.

El tiempo de calidad permite aprender a conversar y a escucharse sin prisas, tal vez sin un sentido claro de dónde se quiere llegar, sin un objetivo que cumplir. Nuestro tiempo se mide en función de mi rendimiento y el rendimiento ha de ser evidente.

Con el tiempo de calidad no le pedimos cuenta a nuestro tiempo, lo regalamos por amor.

En una sociedad donde las personas son cada vez más espectadoras en vez de participantes, la atención personalizada es cada vez más importante.

Pero las personas que necesitan especialmente la experiencia del tiempo de calidad para percibir y demostrar amor, emprender este camino compartido con los demás es fundamental. Encontrar el tiempo necesario para conversar es clave para aprender a comunicarse de una forma íntima y sosegada.
Si solamente hablamos con nuestros seres queridos para corregirles, no aprendemos el valor emocional de la atención positiva y concentrada.

Los lenguajes de amor resultan útiles -los actos de servicio, los regalos, el contacto físico, las palabras de afirmación y el tiempo de calidad según ha estudiado el doctor Chapman-. Y son convenientes para desbrozar el camino que nos permite tejer una comunicación emocional directa y crear un ambiente más cálido y seguro para la convivencia diaria y para la resolución pacífica y creativa de los conflictos, que forman parte ineludible de la convivencia humana.

El gesto de cariño -un abrazo, una palmada en la espalda, una caricia, una mirada- ayuda a reconfortar al otro y a transmitirle nuestro afecto de forma casi instantánea. También existen maneras lúdicas de expresar este afecto a través del contacto físico.

Algunas personas evitan el contacto físico o lo convierten en algo puramente utilitario. Despojan así de contacto físico cualquier carga emotiva.

A veces tratamos nuestro cuerpo como una barrera, algo que nos protege de los demás en vez de ayudarnos a comunicarnos.

Porque es directo y cálido, el contacto físico es muy importante cuando una persona está enferma o triste.

Y las palabras son la expresión explícita de nuestra aprobación o desaprobación de los demás. Para expresar nuestro amor a través de las palabras utilizamos palabras de afirmación: elogios, palabras de aliento, palabras de apoyo o de afecto. El poder de nuestras palabras es mucho mayor del que solemos tener en cuenta. Casi todos recordamos palabras fugaces que sin embargo marcaron nuestras vidas de forma más o menos implacable. Como una madre cuando nos dijo que nos teníamos que vestir bien. Los niños creen que pensamos sinceramente todo lo que les decimos.

Si somos conscientes de ello, sopesaremos mejor el poder de nuestras palabras, sobre todo para comunicar amor o desprecio.

Las palabras de afecto, cariño, de felicitación o de ánimo apoyan a los demás de forma positiva.
Tras cada palabra de aliento y de reconocimiento comunicamos en silencio a la otra persona “te quiero y me interesas de verdad”.

Estas palabras alimentan el sentido de valor y de seguridad. Las palabras de amor y cariño se dicen casi sin pensar, pero su huella es duradera. Al contrario cuando las palabras son hirientes y se espetan a raíz de una frustración o enfado pasajeros pueden dañar a nuestra autoestima y hacernos dudar de nuestras habilidades.

Si a pesar de los intentos por evitar las palabras negativas éstas se profieren, es preferible disculparse, decir al niño que se lo quiere y que se está intentando mejorar la forma de comunicar este amor.

Aunque estas palabras hirientes no podrán borrarse del todo, las disculpas sinceras paliarán en parte el efecto negativo.
~

el autocontrol

El autocontrol es uno de los indicadores más certeros del éxito de la vida de una persona. Las personas con capacidad para el autocontrol serán capaces de controlar sus emociones, serán mejores estudiantes, controlarán mejor sus impulsos, serán capaces de seguir una dieta, no beberán de forma excesiva, podrán ahorrar, tendrán menos probabilidades de sufrir enfermedades mentales, tendrán mejor autoestima y mantendrán relaciones personales, más estables, entre otras razones probablemente sean capaces de resistirse a la infidelidad.
El autocontrol es una herramienta muy poderosa porque ayuda a las personas a conseguir sus metas. Pero ¿se puede tener demasiado autocontrol? A pesar de lo beneficioso que puede resultar el ejercicio de un cierto control emocional, psicólogos y psiquiatras advierten del peligro que representa un autocontrol exagerado.
Existen situaciones antre que el control emocional férreo podría renunciar o disfrutar de una relación amorosa si ésta no cumple determinadas expectativas o le infunde el miedo a perder el control de sus emociones.
El autocontrol lo estaría tornando demasiado rígido.

El verdadero control emocional, apunta el doctor Persaud, implica la flexibilidad de adaptarse a la situación y al entorno.
A pesar de los peligros del autocontrol excesivo las investigaciones de la doctora Tangney son muy claras, cuanto más alto se puntúa en control emocional, más fácil y exitosa resulta la vida. No parece que un autocontrol excesivo afecte negativamente al éxito de un individuo.

Aunque el control emocional está relacionado con el éxito, los amigos de una persona con mucho autocontrol tienden a discutir a esta persona como eficaz y equilibrada, pero algo inexpresiva y poco espontánea. Los individuos que ejercen un control emocional alto suelen contar con menos afectos en sus vidas.

En otras palabras, el control emocional excesivo puede hacer a las personas menos atractivas para los demás y puede implicar un disfrute más limitado de las emociones y de los afectos.
Las emociones pueden doler y matar el sentido pero hacer a las personas únicas e irrepetibles y a veces muy atractivas.
¿Por qué existen los desórdenes alimentarios y problemas de control de impulsos en el comportamiento, como el alcoholismo?
~

La resiliencia, una forma creativa de control emocional

Esta capacidad de resistencia a la adversidad se consideró durante mucho tiempo como una respuesta extraña e incluso patológica, pero las investigaciones revelan ahora que la resiliencia es una respuesta ante la adversidad más común de lo que se pensaba y que no implica patología alguna sino al contrario, un saludable ajuste ante los reveses de la vida y la capacidad personal de no dejarse abrumar por las emciones negativas y estresantes. El estrés continuado en la mayor parte de las personas, provoca una respuesta defensiva, limita las capacidades cognitivas y dificulta la resolución de los conflictos.
Como tal, la resilencia puede considerarse una forma de autocontrol creativo porque implica el coraje de superar la adversidad y el sufrimiento sin renunciar a convivir con las emociones de forma intensa y libre.

Las experiencias estresantes no crean en las personas resilientes patrones emocionales negativos que les impidan arriesgarse en el futuro a exponerse a situaciones donde pueden sentirse vulnerables.
Es decir, estas personas mantienen la capacidad, a pesar de sus experiencias negativas pasadas, de confiar en que la vida puede irles mejor en el futuro y arriesgarse a sufrir.

Esto podría deberse a que las personas resilientes tienen la sensación de que pueden controlar los acontecimientos que les acaecen y son además receptivas a los cambios. Les produce menos temor que a la mayoría de las personas porque aceptan que forman parte de la vida y que tienen aspectos positivos.
En general, suelen ser personas que destacan por su sentido del compromiso, su madurez emocional, con un buen autocontrol y el deseo y la capacidad de enfrentarse a los retos aun cuando estos son de seguro negativos porque los percibe com parte natural de la vida y fuente de aprendizaje y de transformación.

Se trataría de personas que en principio y de acuerdo a las reacciones de la mayoría debería haberse tornado desconfiadas y resentidas o haber enfermado ante determinadas desgracias y traumas personales, ellas en cambio parecen capaces de utilizar sus experiencias emocionales para fortalecerse y transformarse.
Esa capacidad de resistencia a la adversidad se consideró como una respuesta extraña o incluso patológica pero las modernas investigaciones arrojan que la resiliencia es más común de lo que se pensaba y que no implica patología algunas al contrario es saludable.
Sería un ajuste saludable ante los reveses de la vida y la capacidad personal de no dejarse abrumar por las emociones negativas y estresantes.
~

Una autoestima saludable

Una autoestima saludable no implica que el sujeto se crea invencible o perfecto, sino que confía en sus capacidades para salir adelante.
Si hemos aceptado con naturalidad sin condiciones pero sin pretensiones, a salir adelante, uno aprenderá a confiar en sí mismo y a respetar sus capacidades.
La autoestima no debe desarrollarse a cualquier precio. Resulta muy perjudicial intentar consolidar la autoestima, sobre todo la de un niño, en función de cumplidos o de afirmaciones que no responden a la verdad. Al cabo de un tiempo la realidad asestaría un duro golpe a la persona cuya autoestima depende de mentiras o de medias verdades. Como un castillo de naipes esta persona se derrumbaría ante las primeras dificultades de la vida.

Una autoestima saludable implica en cambio que el sujeto se conoce bien a sí mismo y que acepta quién es.

Desde su base se puede aprender el valor y la utilidad del esfuerzo y de la superación.

Por el contrario, la persona con baja autoestima piensa que no está a la altura de los demás. Y temerá enfrentarse a los retos, porque está convencida de que no está a la altura de las circunstancias. Este sujeto tiene miedo a fracasar. “No puedo, no puedo”, será su cantinela inconsciente.

Ante la posibilidad de fracaso y la decepción se volverá reatraído y desconfiado y temerá enfrentarse a cualquier reto.
¿Cómo transmitir seguridad y amor a las personas en especial a los niños?

De entrada hay que recordar que los niños tienden a pensar e forma concreta:  expresar nuestro amor verbalmente no basta.

Por ello es importante que los ayudemos a asociar sensaciones precisas a nuestras palabras. Seremos más convincentes si asociamos las palabras a un hecho concreto: una caricia por ejemplo o tiempo compartido que refuerce el significado de las palabras “te quiero”.

Los niños perciben el amor principalmente a través de nuestros actos diarios. Esta forma de percibir amor resulta muy práctica porque significa que podemos de forma deliberada expresarles nuestro afecto en cualquier momento.

Al margen de otros sentimientos, si hemos tenido un mal día, incluso si nos sentimos poco amorosos, podemos expresarles afecto de forma concreta mediante actos y gestos sencillos.
~

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: