crítica del sentido y del lenguaje

Diego Méndez

Virginia Woolf,

todo filósofo que se precie debería seguir al gran Popper, su desprecio por los párrafos inteligibles y su mandamiento de hacer filosofía verificable.

Para mí es difícil estar en desacuerdo con algo de lo que dices, porque realmente entiendo muy poco de tus comentarios. Que no te sirva de consuelo: lo poco que entiendo lo rechazo, y de lo demás sospecho que, en el fondo, no quiere decir gran cosa.

Por ejemplo: “Y Kant escribe también: “El hombre y en general todo ser racional existe como fin en sí mismo no sólo como medio”. Por supuesto los seres humanos tenemos también “precio” precisamente en tanto que medios. En cuanto que fines tenemos dignidad, que por ello mismo es lo que no tiene precio.”

Esto sí lo he entendido. Está claro como el agua, y equivocado como una suma mal hecha.

Los seres humanos sí podemos tener precio como fines, por el sencillo motivo (que es el fundamento de toda la Economía) de que hay escasez en el mundo y no se pueden cumplir todos los fines que uno deseara: hay que priorizar.

Es decir, si tienes un médico y 100 heridos de guerra, todos pueden tener mucha dignidad, pero el médico tendrá que priorizar (con un sistema de triaje, o sea, un precio) y salvar a los que cueste menos salvar (a los que estén menos graves). Decir que hay que salvar a los 100 es muy bonito, pero no sirve para nada. Igualmente, decir que una civilización se debe basar en la dignidad y no en el precio, es, primero, no conocer la naturaleza humana y, segundo, obviar que en el mundo reina la escasez.

El tema de los inmigrantes es exactamente igual que el de los 100 heridos: hablar de dignidad queda muy bonito, pero no soluciona absolutamente nada.

Publicado por: Diego Méndez08/09/10 en 18:00

Diego Méndez

Quería decir “párrafos ininteligibles”, claro…

Publicado por: Diego Méndez08/09/10 en 18:05

virginiawoolf

claro porque los fines se convierten en medios para otros fines, esto es como citar el trilema de Münchhausen. Y Max Weber.

El que yo sea ininteligible eso sí me preocuparía, porque más bien lo que trato es de ser inteligible, con nuestro mismo idioma, lo que ocurre es que me parece que lo que tú dices es que hablo con demasiada “retórica”, más bien, creo entender, y no con hechos.

Bueno, te diré que a veces también hablo con hechos, que son falsables, por supuesto, mientras no se demuestre lo contrario, Popper y la filosofía analítica, aunque sí he criticado a veces al positivismo.

Yo creo que aquí en muchas ocasiones lo que hay es un déficit de reflexión, que es lo que también sucede con el neopositivismo, que solo se basa en datos verificables pero que pueden ser falsables también, y en ese caso ciertamente mediante el análisis de ejemplos se puede oponer un eficaz correctivo a los prejuicios apriorísticos y las generalizaciones precipitadas de la filosofía sistemática.

Pero de este modo no es posible hacer inteligible la pretensión específica de validez de toda proposición filosófica también de las proposiciones en que se sustenta la crítica del lenguaje o del sentido.

De hecho cuando haces la crítica de sentido de mi lenguaje, no dices tampoco nada verificable. Lo que pasa entonces es que en el lenguaje hay tres partes, la sintáctica, la semántica y por ultimo la pragmática. Hoy día, desde Wittgenstein, desde Carnap, la pragmática es a que juega un aspecto fundamental en el lenguaje, de modo que podemos hablarnos dentro de distintos códigos lingüísticos y entendernos dentro de ellos, porque se entiende que cada código puede ser asimilado a un paradigma científico.

De este modo con las “Investigaciones Filosóficas” -no con el Tractatus que le antecedió- es como Wittgenstein superó ese dilema de que sobre lo que no se puede hablar mejor callar; es decir, la consigna de silencio, y el reino de lo inefable. No creo que lo que quieres sea exactamente que yo me calle, tal vez sí que diga algo más sustentando en números o en lo verificable.

Pero esto no me impide desde el punto de vista pragmático usar el lenguaje de los usos sociales y de los códigos lingüísticos al uso.
~

Publicado por: virginiawoolf08/09/10 en 20:22

Virginia Woolf,

te he dado un contraejemplo que demuestra (siguiendo las reglas lógicas habituales) que un fin puede tener precio. ¿Y todo lo que tienes que decir es “trilema de Münchhausen”?

Salvar una vida es un fin en sí mismo. Si no te gusta ese ejemplo, coge otros 100 fines en sí mismos. Insisto: no medios. Imagínate que el médico trabaja exclusivamente por imperativo moral kantiano, y no hay forma de considerar a los heridos como medios.

¿Tienen esos fines (salvar vidas humanas) precio? Sí. Salvar a uno puede requerir cinco minutos de atención sanitaria y unas vendas; mientras que en otro caso, se pueden requerir varias horas de atención y, aun así, probablemente no se salve.

Si uno quiere optimizar la situación (insisto, basándonos exclusivamente en la moral kantiana y sin ninguna otra consideración), no basta con decir que todos los heridos tienen la misma dignidad: hay que ponerle precio a cada fin.

Y cuando digo que usas un lenguaje farragoso para ocultar que no tienes las ideas claras, o bien porque tienes poco que decir o, por el contrario, para evitar una réplica inteligente que tu orgullo no te deje aceptar y analizar; en fin, que hablas ininteligiblemente para hacerte con el monopolio filosófico de este blog por la vía fácil, no pretendo abrir un debate a lo Wittgenstein sobre la significación del lenguaje.

Simple y llanamente, te estoy dando un consejo: si hablas claro, expones tus argumentos con ejemplos y te abres a la crítica, conseguirás dos cosas:

1) La gente te leerá.

2) Tú misma te obligarás a aclarar tus pensamientos y a confrontarlos con las opiniones de otros. Así aprenderás muchísimo, mucho más que leyendo libros, porque la gente de este blog no es particularmente tonta.

Publicado por: Diego Méndez | 09/09/10 en 10:20

Te contesto con una frase de Javier Muguerza, que es el filósofo que en nuestro país ultimamente está pidiendo más claramente una vuelta a Kant:

“Nosotros como hombres somos en parte seres naturales y sociales sometidos por ende a la causalidad de un tipo u otro. Pero no somos sólo eso, sino asimismo seres racionales y por lo tanto libres. O dando ahora un paso más, la libertad de la que no podemos exonerarnos en tanto que hombres nos lleva más allá de lo que somos, más allá del reino del ser, para enfrentarnos con el del deber.

Al hombre ya no le basta con haber respondido a la pregunta sobre “qué es lo que puede conocer”, esto es, ya no le basta con la ciencia. La ciencia, tanto natural como social, puede suministrarle indicaciones útiles sobre las condiciones en las que tiene que elegir un curso de acción u otro, las condiciones en las que tiene que decidir. Pero no puede decidir por él. La decisión es suya y sólo suya. E incluso si decidiera no elegir entre una acción y su contraria, prefiriendo dejarse llevar por los acontecimientos, habría elegido ya “dejarse llevar por los acontecimientos”, esto es, habría ya decidido.”

“Volviendo a Kant, su conocida solución de la antinomia de la causalidad y la libertad, no es para ser exactos ninguna solución sino la valiente aceptación de la antonomasia misma.”

Sobre el utilitarismo o moverse de un solo modo utilitarista, ya dije algo en el comentario anterior. Si pones un ejemplo límite como el que has puesto, hay que elegir, pero precisamente por eso nos movemos en esa antinomia del ser y el deber. El utilitarismo muchas veces lo que hace es medirnos como seres felices, pero se olvida del deber.

No todo tiene un precio, precisamente los que dan muchas veces mas ejemplo de generosidad son las personas que tienen menos.

Y también diría que claro es difícil irse a Apel y a Wittgenstein para hacerte la aclaración filosófica que te he hecho; pero en absoluto pretendo acaparar el monopolio filósofico como tú dices; incluso pediría que no se tratara con tanto desprecio a la filosofía como tú lo estás haciendo, en parte por ignorancia, porque es muy difícil adentrarse en la abstracción filosófica.

Una norma no es verificable, es decir, una norma no es ni verdadera ni falsa, por tanto, lo único que podemos decir es la proposición que justifica la validez de la norma y en base a que cumple unos procedimientos de validez de la norma, y que casi siempre se basan en preferencias valorativas de carácter intersubjetivo.

~

Publicado por: virginiawoolf | 09/09/10 en 10:43

Perdón quise decir: “la aceptación de la antinomia misma” y otro lapsus.

Kant lo que dice es en la Fundamentación de la metafísica de las costumbres: “Obra de tal modo que tomes a la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca meramente como un medio”. Esto es la aceptación de la antinomia misma.

La de Kant es una ética formal, pero no habría ningún inconveniente en conceder que hay aquí también elementos de una ética material. La ética de Kant no se desinteresa de los contenidos materiales de la moral y de ese contenido fundamental de toda ética que es la dignidad humana.

Publicado por: virginiawoolf | 09/09/10 en 10:53

Te has ido a por higos otra vez…

Todo tiene precio en un mundo en el que todo es escaso. Mi ejemplo no es límite, es el día a día de nuestro mundo.

Que el poderoso sea marginalmente más hipócrita, o que el pobre sea marginalmente más generoso, tiene poco que ver con este debate. Es parte de un fenómeno psicológico más que estudiado: el poderoso se puede permitir ser hipócrita (véase Camps) porque cree que lo puede defender con su poder. El pobre se siente indefenso y es más sumiso y consciente de sus errores. Por eso mismo, el pobre se identifica más con los que sufren y siente más su deber (es hipercrítico). Esto no nos dice absolutamente sobre si los fines tienen precio.

Tenía varias críticas más que te podían resultar útiles, empezando por la inutilidad de la moral kantiana en un mundo “desencantado” (en el sentido de Weber), pero veo que no estás abierta a la crítica, así que no perderé más el tiempo.

Publicado por: Diego Méndez | 09/09/10 en 11:02

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