Por Saramago, tú eres para mí como esa piedra en el camino

En las novelas de Saramago el amor se sostiene como a través de unos hilos mágicos o un encantamiento que une a los personajes, pero casi siempre ese encantamiento obedece a que hay alguien detrás de nosotros que nos sostiene, que nos lleva hacia las situaciones, ese alguien que se sacrifica por nosotros.

Esto se ve muy bien en sus novelas mágicas, La caverna, La balsa se piedra, y en tantas otras.

Siempre pienso que hay que tener esos hilos mágicos de Saramago a nuestro favor, hay que esperar el momento.

El amor nos llega a todos pero hay un arte de la amistad antes que hay que conocer pues el amor llega por pasos, no de golpe.

Esa forma fría de reaccionar cambiando fríamente de una cosa a otra a veces forma parte de su idiosincrasia, pero si algo ha cambiado es porque algo ha pasado que tiene más valor por venir. Y ahí nos arrastra una fuerza mayor.

Y aunque por mucho que tú tengas una fuerza mental suprahumana en el amor pasa como en Fedra, la tragedia humana siempre está ahí, hay algo que llama al odio y éste es más fuerte que todo, es una realidad telúrica, sólo sabiendo esto se puede tener presente su fuerza y se podría luchar contra toda fatalidad, pero tú pareces un alma extraviada que no ha encontrado su destino.

Aunque tú pienses que puedes jugar con los sentimientos, los sentimientos siempre van a jugar contigo, aunque tú creas que no mientes yo creeré que has tergiversado tus deseos.

Por otra parte, Marcel Proust siempre jugaba con su Albertine, le decía que no la quería para que ella sintiese deseos de él, que no quería volver a verla para que después ella volviese a él y siempre tenía un sentido ambivalente el lenguaje de los deseos.

Fedra, en el mito clásico, no puede amar al objeto de su amor y a la vez no puede dejar que otra persona lo ame, son los celos, al final, y no la reputación de su amado lo que termina desencadenando la tragedia, de que Hipólito, su hijastro, se suicide.

Una mística que supiese enlazar el azar y la contingencia sería necesaria aquí, del azar es de donde nace la espontaneidad con que brotan las cosas de la naturaleza y de la divinidad nacería una conciencia que perdería su identificación exclusiva con el yo.

Tenderemos a encontrar un cierto equilibrio sanador dentro de un cierto desequilibrio creador necesario.

El “Fausto” de Goethe nos viene a decir algo de esto, la frontera entre el deseo y el amor no se sabe donde tiene su fin, habiéndose traspasado esa frontera con el simil de la venta de su alma al diablo y la imposibilidad de volver a encontrar el sosiego tranquilizador en su vida.

Pero en Saramago esa frontera precisamente está en el amor, que él salva por la palabra mágica y por esos hilos que tejen, que comunican y lo rescata por otros seres que conspiran en su favor.

Es como Virginia Woolf, porque siempre hace un juego de distancias, habla de esa distancia cercana de las cosas, siempre atrae hacia sí el mundo lejano sin perturbar su cercanía ni su lejanía, todo está unido en ella pues se mueve dentro de una isla y es como una madre universal que guarda su relación de distancia pero que siempre está ahí esencialmente.

Tú eres para mí como esa piedra en el camino a la que asirme y sostenerme para después tener que emprender mi camino de forma solitaria pero me haces bien y te agradezco que me escuches, es como saber que nos une ese hilo de encantamiento que cubre las lejanías cercanas.

Para Saramago, con todo su encantamiento hacia mí y desde mí.

 

virginiawoolf:
16 Junio 2010 a las 8:54 pm

Por Saramago, tú eres para mí esa piedra en el camino

servido por  virginiawoolf 19 junio 2010

http://www.librodearena.com/post/virginiawoolf/por-saramago-tu-eres-para-mi-esa-piedra-en-el-camino/4374530/10498

~

 

lo dijo virginiawoolf 21 junio 2010 | 3:06 PM

Lo que sí me gustaría decir es que hay esos hilos de encantamiento. Que Saramago los traza o sabe trazar en sus novelas, a diferencia de Proust o de Goethe, que son más fatalistas o realistas.

Pero es que hay un momento en que Saramago nos hace presente de ello, en que aunque todo el mundo lo que intenta es hacerte la vida imposible o ponerte tropiezos para esquivar con ellos, y en que lo cierto es que mágicamente todo conspira o confabula y es lo que realmente está sucediendo pero no contra nosotros, aunque eso parezca, sino a nuestro favor, a pesar de las penas, de las injurias.

Son los demás en realidad los que se han puesto de acuerdo en conspirar contra nosotros pero hay también como un hilo mágico que nos sostiene y nos va definiendo y hace que nos unamos y que avancemos sin importarnos los demás, a favor nuestro y también casi inconscientemente del amor, bien entendido.

Y es que lo que dice Saramago, esto también lo dice con otras palabras Paulo Coelho en su libro El alquimista y otros. El dice que hay un momento en la vida en que es muy bueno tener un gran sueño, porque al final todo conspira a favor de ese sueño, tal vez cuando menos te lo esperas, llega ese momento, y hay que estar alerta.

Y todos están conspirando contra nosotros, incluido los seres queridos, los amigos, no sabemos cómo hacer.

En realidad es porque se confunde el amor con el deseo, como siempre pasa, pero es otro lenguaje el hilo conductor que nos comunica, el amor y la carne, es su propio lenguaje, más allá de las etiquetas del tiempo o del momento y más allá de la cursilería o la educación.

Estos autores grandes se dan cuenta de que es así, y yo me lo creo, creo que hay que seguirlos. Y en Saramago, no solo hay alguien que conspira, también hay alguien que se entrega por nosotros, que eso es lo que hace mas doloroso el amor, que se sacrifica, casi siempre un padre o una madre. Y de ahí surge la idea de amor. O una abuela, también puede ser.

Estas son las reflexiones ultimas a que me ha llevado esta idea de Saramago.

~

“Todo cuanto interesa a Dios, interesa al Diablo. …Dios soy yo…el hombre, podríamos decir, es palo para cualquier cuchara, desde que nace hasta que muere está siempre dispuesto a obedecer, lo mandan para allá y él va, le dicen que se pare y se para, le ordenan que vuelva atrás y él retrocede, el hombre, tanto en la paz como en la guerra, hablando en términos generales, es lo mejor que le ha podido ocurrir a los dioses (Y pregunta Jesús) Y el palo de que fue hecho, siendo hombre, para que cuchara servirá, siendo tu hijo? _Serás la cuchara que yo meteré en la humanidad para sacarla llena de hombres que creerán en el dios nuevo en el que me convertiré. Llena de hombres para que los devores. (Y Jesús contesta a Dios). No es necesario que yo devore a quien a sí mismo se devorará”.

lo dijo virginiawoolf 19 junio 2010 | 10:41 PM

me alegro de este texto que nos traes,

la verdad es que uno no sabe donde está mas seguro si entre dioses o entre diablos, porque con unos te devoran desde fuera, y con los otros te devoras desde ti mismo…

en fin, me has hecho pensar, como siempre excelente el maestro Saramago, premio nobel de 1998 como se refleja.

un saludo cordial!

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