la crisis y el contagio sistémico, la deflación alemana

Aquí yo creo que se nos podría llamar pobres de austeridad, mas que pobres de solemnidad.

Porque ya Krugman cuando vino dejó dicho la diferencia que había entre la Florida americana y España. Aquí pagamos el triple por un litro de gasolina, y las tarifas de electricidad, telefono y moviles son un 80 % más caras. Y por un auto que cuesta allí 2000 dolares, nosotros pagamos 20.000 dolares. Esa es la diferencia, por tanto. ¿Cómo alguien se puede dignar de llamarnos pobres?

Es necesario referir la idea de un mercado económico, como mecanismo para establecer los precios de una gran variedad de bienes y servicios, y esta ha de hallarse en el centro de cualquier desarrollo teórico de la igualdad de recursos.

Llámese bancos centrales o ministros de economía. Alguien tendrá que hacerlo.

Dice el economista Manuel Portela: “La deflación presenta tres grandes riesgos. Por un lado, incentiva la liquidez al retrasarse las decisiones de compra de los consumidores y empresarios interesados en los precios más bajos de mañana. Por otro lado agudiza el problema del endeudamiento porque aumenta el valor real de las deudas al incrementarse los tipos de interés reales. Por último las empresas, sin capacidad para fijar precios, se encuentran con presiones a la baja en los márgenes de beneficios que disminuyen el interés por hacer inversión nueva.”

Y ahí están los ejemplos del proteccionismo de la economía americana, con sus trabajadores del acero frente a las economías emergentes como la China. Y también del Ejecutivo Vasco que está haciéndose con una Banca Nacional Vasca.

Una división equitativa de recursos supone un mercado económico de algún tipo, como institución política real.

Antes hubo inflación que ha terminado produciendo deflación, y ahora tenemos una deflación que seguro que termina en inflación.

La verdad es que el ciudadano común está “hasta las narices” de los abusos de las compañías de servicios…que antes eran públicas. Estamos hartos de la falta de calidad de las empresas de telecomunicación, de energía y bancarias. No sé qué va a pasar, porque amenazan con deflación pero despues suben los servicios y esto no hay nadie que lo regule.

~

Desde John Locke la idea propia liberal clásica que nace con él y que viene recogida en todos los códigos civiles de los países desarrollados de una libertad y de un principio liberal a través sobre todo de las relaciones de intercambio entre civiles, donde no debe haber merma de derechos ni intervenciones y, en todo caso, el respeto a la propiedad privada como principio garante.

Pero esto es diferente, se trata de los bienes sociales, de los bienes del alimento, del vestido, de la energía, de la telecomunicación.

La idea liberal clásica, sobre todo, nace para deslindarse del poder religioso en aquel momento de la historia y del poder religioso estatal y de crear un poder civil y laico, a partir de ahí empieza una nueva época y yo creo que un poco todos nos sentimos deudores de esa idea del liberalismo clásico.

Pero no del neoliberalismo de Thatcher, que si bien reactivó la economía tuvo consecuencias negativas en el sector social a corto plazo.

De estas experiencias y de las dificultades para aplicar esas políticas a países en desarrollo, surge una versión keynesiana con inclinación monetarista que incorporaba la aversión al déficit y a la fabricación de dinero pero no al concepto de intervención pública en la economía (ej. Consenso de Washington, término acuñado en 1989 por el economista John Williamson para referirse al tipo de políticas fiscales y monetarias recomendadas para los países en desarrollo por los organismos con sede en Washington Banco Mundial, FMI y Tesoro estadounidense, entre otros).

Estamos viendo el deterioro de la economía europea cada día, llegar a la fase de recuperación, minimizando el coste en términos de empresas cerradas y puestos de trabajo destruidos. La salida de esta crisis será con un repunte de la inflación, hasta que se normalice el aumento de la base monetaria, pero también se podría actuar con medidas excepcionales para drenar la liquidez cuando sea necesario.

Los servicios financieros se descontrolan e hipertrofian con facilidad, y en ellos es donde se originó esta crisis y es donde hay mas contagio sistémico.

Como tales servicios son esenciales habrá que extremar la vigilancia sobre las entidades financieras para que no se desmadren, pero también para que no cierren el grifo, como parece que está ocurriendo ahora.

~
Como dice Jose Luis Sampedro: “Quién sabe si la crisis actual no supondrá un punto de inflexión en el sistema de valores vigente. ¿No cabría combatir en la asignatura de Educación para la Ciudadanía la idea tan extendida de que los triunfadores son quienes apalean millones? Puesto que la codicia es un pecado capital, ¿no podrían los señores obispos, tan proclives a aleccionarnos, oponerse más al materialismo de la sociedad y organizar, como hacen con otros motivos, magnas concentraciones condenatorias?”
~

No es tan fácil como imprimir billetes. Se trata más bien de que el regulador central dé dinero a los bancos a cambio de activos esperando que éstos se decidan a prestárselo a los ciudadanos y a las empresas. La medida se aplicó con resultados limitados en Japón en los años 90 y desastrosos en la Alemania de entreguerras y en el Zimbabue actual. En cualquier caso será la única opción que le quede al regulador europeo si sigue agotando la vía de rebajas de tipos. Es la misma encrucijada en la que ya se ha visto la Reserva Federal de EEUU tras dejar la tasa oficial entre el 0% y el 0,25%.

Publicado por: virginiawoolf | 09/06/10 en 19:57

~

Sobre la política de Merkel dice Jose Carlos Díez:

Merkel heredó una economía deflacionistas tras el pinchazo de una burbuja residencial y una crisis bancaria y la política acomodaticia del BCE en vez de utilizarse para sanear el sistema bancario se uso para huir hacia adelante haciendo banca de activos con elevados apalancamientos y financiando las burbujas en España e Irlanda. La tormenta perfecta estalló y la crisis bancaria germana se agravó. Su inflación subyacente está próxima a cero, el consumo privado está deprimido desde el año 2000 y el país vive de las exportaciones, por lo que tiene el mismo cuadro clínico que los japoneses, aunque la burbuja nipona fue desproporcionadamente más intensa que la alemana.

En este escenario, Merkel vuelve a optar por la vía japonesa y apuesta decididamente por la consolidación fiscal que es lo mismo que hicieron en Japón y en 1997 y provocó la deflación. Y al igual que en Japón, la recapitalización del sistema bancario germano ni está ni se la espera Cada vez que Merkel anuncia una nueva medida o critica las del resto, las bolsas y las rentabilidades de los bonos alemanes caen, por lo que la lectura es sencilla: los inversores esperan menor crecimiento y beneficios empresariales y menor inflación. La atención se centra en el diferencial del bono español con el alemán, lo cual es preocupante para nuestra querida España pero lo lamentable es que el bono alemán ya está próximo a un diferencial de 100 puntos básicos con el japonés y si esta mujer se lo propone el diferencial llegará a cero, por eso se está ganando a pulso el apodo de Miss deflación.

Merkel y su ministro de economía no conseguirían aprobar ni un curso de introducción a la economía en primero de licenciatura y veo a algunos economistas alabando sus medidas. Ten cuidado con ellos.

Jose Carlos Díez

~

 

Dice Paul Krugman:

¿No necesitamos preocuparnos por la deuda pública? Sí; pero abandonar el gasto público cuando la economía está todavía profundamente deprimida es, además de extremadamente costoso, una forma bastante ineficaz de reducir la deuda futura. Costoso, porque deprime más a la economía; ineficaz, porque, deprimiendo a la economía, la contracción fiscal resultante reducirá la recaudación impositiva. Una estimación aproximada ahora mismo es que recortar el gasto en un 1% del PIB incrementa la tasa de desempleo en un 0,75% (en comparación con lo que ocurriría de otro modo) y, sin embargo, reduce la deuda futura en menos de un 0,5% del PIB.

Lo manifiestamente correcto es hacer cosas que reduzcan el gasto y/o incrementen el ingreso luego de que la economía se haya recuperado, y en particular, esperar a que la economía sea lo bastante fuerte como para que la política monetaria pueda compensar los efectos contractivos de la austeridad fiscal. Pero no: los halcones del déficit quieren sus recortes mientras las tasas de desempleo se hallan todavía a niveles récord y la política monetaria aún se halla en apuros frente a aumentos de precios rayanos en el cero.

Pero ¿qué hay de Grecia y todo eso? Fíjense, los problemas de deuda soberana los padecen países que se enfrentan a un problema muy específico: forman parte de la zona euro, Y están sobrevalorados gracias a los enormes flujos de entrada de capitales que experimentaron en los buenos tiempos; resultado de lo cual es que ahora experimentan años de terrible deflación. Los países que no se hallan en esa situación no se enfrentan a ninguna presión de los mercados para proceder a recortes inmediatos; esta misma mañana, los bonos a 10 años rendían un 3,51 en Gran Bretaña, un 3,21 en los EEUU y un 1,27 en Japón.

Sin embargo, la sabiduría ahora convencional dice que esos países deben, a pesar de todo, proceder a recortes: no porque los mercados lo estén exigiendo, no porque eso vaya a tener algún impacto apreciable en las perspectivas fiscales a largo plazo, sino porque piensan que, aun si no deberían hacerlo, los mercados podrían llegar a exigirlo en el futuro.

Una locura manifiesta que adopta la pose de la sabiduría. Increíble.

Paul Krugman es profesor de economía en Princeton. Fue Premio Nobel de en 2008.

@José Carlos

Tienes toda la razón en todo lo que dices sobre la banca alemana y el Bundesbank. Es igual de responsable el que pide prestado de más como el que presta de más.

¿Qué es lo que estaban fumando los alemanes cuando estaban vendiendo más Mercedes aquí que en su país sabiendo que había más de un 10% de déficit comercial? Estaban fumando lo mismo que nosotros que creíamos que era perfectamente normal tener un Mercedes a crédito y casa de verano financiado al 100%.

Todos incluidos Rajoy, Zapatero y Merkel cayeron bajo el canto hipnótico de la expansión crediticia.

Afortunadamente Merkel ya ha despertado. Angela sabe que tiene un déficit fiscal del 80%, mayor aún que España, un población envejecida con pocos niños que necesita ahorrar para el largo invierno de Kondratieff que se avecina y una Alemania del Este lleno de pueblos solamente habitados por lobos y hombres en paro que no pudieron adaptarse al ritmo capitalista.

Merkel ha despertado y ha dicho a los banqueros GAME OVER. Se acabaron los juegos de liquidez. Se acabo lo de pretender que todo va bien y traspasar las pérdidas a las generaciones futuras mientras los banqueros siguen cobrando sus súper bonus. Como decía tu amigo Stephen Roach, en este juego de crédito sin fin el que más gana es el que está más cerca de la creación del dinero y ¿quiénes son éstos? Da igual que sean banqueros alemanes, ingleses, americanos, suizos o españoles. Esta élite de Basilea que mueve cuatrillones de derivados, CDS, swaps, puts, calls y otro sinfín de instrumentos financieros está por encima de las naciones, estados y gente trabajadora normal.

Merkel ha dado un golpe en la mesa y dice: Los Gobiernos democráticos deben de volver a ganar la supremacía sobre el sector financiero. Levantemos el telón. Elijamos la pastilla roja.

Y los hipnotizadores de la banca gritan aquí ¡No, no Angela, toma la pastilla azul!

¿Crees que Angela no sabe que Deutsche Bank es ya un fiambre con 1:60 de apalancamiento? Por supuesto que lo sabe pero ha decidido que es mejor no retrasar lo inevitable. Ella ya sabe que mchas deudas no van a ser pagadas. Las pérdidas se produjeron en el momento de darse los créditos irresponsables. Muchos bancos alemanes irán a la quiebra, ella ya lo sabe. El ajuste será durísimo y brutal pero mucho más corto que la muerte lenta que nos ofrecen los Keynesianos de la banca solamente preocupados por salvar su pellejo y cobrar el próximo bonus. Y una vez se limpie el sistema de toda la deuda mala, empezaremos de nuevo pobres pero sanos y con alegría. Viviendo dentro de nuestras posibilidades.

Pero claro que será durísimo también para los alemanes. Lo más duro va a ser explicarle al trabajador jubilado turco alemán que el 30% de los ahorros de toda una vida de sacrificado trabajo al pie de una máquina se han evaporado porque estaban en una cédula española, o cualquier otro AAA irlandés, inglés o americano. El pobre turco gritará de rabia a su banquero y le dirá que le aseguraron que era 100% seguro, que él les dijo expresamente que no quería riesgos. También sentirá rabia e impotencia el trabajador de la Mercedes que ve que ya los españoles no compran un maldito Mercedes y se ha quedado en el paro.

Será muy duro explicarles que el dinero nunca existió, que todo era deuda creada de la nada por la varita mágica de los hipnotizadores de la banca. Merkel sabe que en esos momentos solamente un gobierno fuerte, con liderazgo y con capital de verdad puede salvar a un país del caos y de los salvadores fascistas o comunistas que saldrán como plagas de cucarachas de sus escondrijos. Es entonces donde un Gobierno necesita tener Capital de verdad para hacer valer el estado de derecho y garantizar que todo el mundo tenga una litera, comida, abrigo y educación.

No te confundas José Carlos. Merkel nos da mil vueltas a ti y a mí juntos y al 99% de los economistas incluidos Bernanke y Trichet. Con un Doctorado en física cuántica y la experiencia vital de haber crecido en una Alemania del Este comunista y carente de libertades donde lo que nosotros consideramos austeridad era un lujo, sabe lo que es importante de verdad. Ojala tuviéramos aquí líderes de esa altura en vez de drogadictos de esa pastilla azul que mata lentamente.

Publicado por: plaentxi | 10/06/10 en 7:00

Puede que Merkel sea tonta, pero la situación actual (euro a la baja y tipos germanos por los suelos) viene muy bien a Alemania para consolidar su gran baza (exportación) y reducir el déficit publico vía menor carga de intereses de la deuda. 

Ello no pone en riesgo el sistema porque los países débiles (Grecia) son pequeños y no sería económicamente costoso tanto rescatarlos como dejarlos quebrar (de paso, igual espabilan para no volver a falsificar, como hicieron, las estadísticas de ingreso al euro o más recientemente las cuentas del estado). 

Y no hay más países débiles, porque el nuestro tiene el más sólido sistema financiero del mundo, y si al final se cumplen las previsiones que hizo públicas Zapatero hace apenas un par de años, este mismo año o el que viene superaremos a Alemania y Francia en nivel de renta. Esos países, como recordaba Aznar a principios de este siglo, ponían en peligro la estabilidad de precios (en aquel entonces, nosotros, recibiendo más de un punto neto del PIB en fondos europeos -Alemania en cambio lo perdía-, y gracias a la burbuja inmobiliaria, éramos los primeros de la clase cumpliendo los compromisos de déficit y deuda).
 

Publicado por: Carlos Paredes | 10/06/10 en 2:08 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: