María Zambrano, el amor platónico, amor y conocimiento

la idea del amor platónico.-

Estamos en una crisis de la idea del amor platónico por eso quiero rescatarla y traerla aquí. Para que veamos la proyección que tuvo en su época y su influencia así como lo que puede hoy día pervivir de ella. Me voy a basar en algunos textos de María Zambrano que me parece son muy esclarecedores de su idea.

estherllull:
19 Mayo 2010 a las 9:42 pm

yo no estoy tan segura, de que el amor platónico sea el amor sin esperanza; porque el amor precisamente se agota cuando se entrega, aunque despues renazca con nuevos entusiasmos, pero cuando se mantiene en el discurso platónico, hay una suerte de permanencia singular que el amor real no tiene. A mí me parece. Por eso digo que me parece que si nos debemos quejar de que hoy día no se sostienen las historias, de falta de esperanza, no es porque se haya perdido la esperanza en sí, o cierta idea del amor como monogamia o permanencia en la unidad de la pareja; en realidad la idea del amor platónico que es la que sustentaba antiguamente a la pareja es la que me parece que se ha perdido y por eso el amor hoy dia no se sostiene, dura muy poco, al menos en las relaciones mas jovenes y actuales, ante los cambios sociales. No hay una idea no ya poética del amor, sino pura o platónica del amor.

Yo recuerdo que estuve enamorada de mi profesor de filosofia del derecho 4 años, y eso es algo que hoy dia sería impensable, y no era porque yo fuese una romantica, era por una idea platónica que yo tenía, aunque no la reconociera, de sentirme atraída más que por el amor por el ” conocimiento “. Es esa relacion entre conocimiento y amor la que yo creo que está en crisis. Y debería hablarse mas sobre ella, porque hace falta que se ponga en evidencia esta verdad de relación.

Hoy dia los mismos jovenes se arreglan o se afeminan para atraer a las mujeres. En el fondo no saben como atraernos. Pero realmente se puede seducir mucho mas a una mujer con la inteligencia, yo estoy convencida de eso, mas que con el aspecto físico.

Y tambien quiero dirigirme a quien dice que la esperanza es una dulce espera, pero no es amargura de lo contrario se tornaría en privación de esperanza; yo creo que se refleja en muchos bellos poemas del misticismo, que retratan esa dulce espera, aun cuando haya dolor, pero es un dolor transfigurado en dulzura, esto ronda lo religioso, como veremos, pero creo que es así y se tranfigura muchas veces en pureza, y muestran imagenes celestiales.

Otra cosa es quien opina lo contrario, que el amor romántico es un lastre, y opinan así porque no nos lleva nuestro yo profundo sino el ego, que es el que quiere cargar con la idea de unidad del amor, creando así angustia al mismo tiempo. Esta idea es sostenida tambien por psicólogos del momento, que en todo caso hablarían de monogamia secuencial, o de amores sucesivos.

Pero vamos a ver qué es lo que María Zambrano nos dice del amor platónico,

 -y cuidado no es lo mismo que el amor romántico que tiene un contexto mas bien social y anclado en sociedades con señoríos y otras cuestiones nobiliarias que cambian la figura del amor en otra más interesada-:

“El amor se ha salvado por su “idea”, es decir, por su unidad. Se ha salvado porque partiendo de la dispersión de la carne lleva a la unidad del conocimiento, porque su ímpetu racional es divino ya que hacia lo divino asciende. La idea primera que del amor se crea, es ya mística. Por eso es un gran error lo que tantas veces se ha dicho: que el amor místico es un trasunto del amor carnal tal y como se da. Es todo lo contrario: el amor carnal, el amor entre los sexos, ha vivido “culturalmente”, es decir, en su expresión, bajo la idea del Amor platónico que es ya mística. Y en las épocas en que el amor ha sido una fuerza social, en esos brillantes momentos del final de la Edad Media y del Renacimiento, todo enamorado manifestaba su amor en términos platónicos, más o menos, y lo que es más grave: si así lo decía el enamorado era porque él mismo así lo sentía, porque así se lo decía a sí mismo. Y así era. Gracias al platonismo el amor ha tenido categoría intelectual y social. Se ha podido amar sin que sea un hecho escandaloso”.

En la filosofía de Bergson lo que él llama las representaciones que nos hacemos de la realidad, por un idealismo, no puede excusar de la materia ni en su extensión la mente puede excusar del cerebro, en lo que tiene de su función orgánica. Hay un cierto mecanicismo humano, en la idea de cuerpo, de función vital, pero que no aniquila del todo una idea de libertad humana.

Pero sigo con María Zambrano para ver aquí una idea de salvación, en la idea de cuerpo y alma.

“Agradezcamos a Platón El Banquete, Fedro. Por ellos el amor quedó a salvo de su total destrucción. En el ascetismo dominante que enlazó filosofía griega y religión cristiana, el amor y su culto, la religión del amor, la antigua religión del amor, de los misterios, tuvo un lugar. Por el pensamiento platónico, no solamente se unen filosofía griega y cristianismo, sino la religión del amor y del alma, que bajo diversos nombres existía, y el cristianismo. Sin este pensamiento mediador hubiera quedado completamente aniquilada, oculta, y tal vez, produciendo graves trastornos con inexplicables apariciones parciales y desesperadas.”

“Con esto está logrado lo que parecía más imposible, la generalización de lo sensible. Lo sensible era contrario y rebelde a la unidad, unidad en que, una vez hallada, participan todas las cosas que antes veíamos dispersas, cada una viviendo por sí. Por la belleza se ha logrado esta unidad. El mundo sensible ha encontrado su salvación, pero más todavía, el amor a la belleza sensible, el amor nacido en la dispersión de la carne”.

“Y ahora, después de leer El Banquete, se presenta la duda de que haya, en realidad, dos caminos de salvación: el de la dialéctica y el del amor, esta otra dialéctica amorosa, esta purificación del alma dentro del amor mismo, sin que sea menester su aniquilación”.

“Porque el cristianismo, religión triunfante que ha vivido en la cultura triunfante de occidente, anuló a algunas religiones anteriores, cuyo rastro no tiene hoy forma, ni nombre, pero que sin duda, se entrelazan con la religión católica que tuvo la flexibilidad de absorber las particularidades en donde las había. Y hay sin duda cultos olvidados a deidades desconocidas que viven obscuramente bajo otros nombres. Así hubiera pasado con el amor, de no haber mediado el pensamiento realmente mediador de Platón”.

“Y este ascetismo había de ser el lazo más fuerte y profundo que se tendiera entre religión cristiana y pensamiento griego. Y si en alguna parte el ascetismo se dibujaba con mayor firmeza y claridad, no cabe duda que era en el pensamiento platónico tan vivo y creciente en el momento en que el cristianismo aparecía”.

“Si Platón condena las pasiones es sencillamente porque quiere salvar la sede donde las pasiones se asientan, porque quiere salvar el alma. Y de antiguo, parece que germinaba este concepto salvar el alma. Y no ciertamente en los poetas, sino entre ciertos círculos religiosos que ya hemos mentado. Platón parece ser su instrumento, quien racionalizó y por tanto, dio seguridad a estos anhelos, un tanto delirantes. Llevó la seguridad del pensamiento -ser, unidad, idea- a lo que latía como gemido, como ansia irrenunciable en los cultos órficos y dionisíacos. Por primera vez se pensó claramente sobre lo que tan osbcuramente se sentía. Los símbolos se tornaron en pensamientos claros y a los misterios sucedieron las ideas. Matemática y anhelo irracional se unieron por primera vez. Platón hizo teología”.

“’En el amor está la cuestión verdadera. El amor es cosa de la carne; es ella la que desea y agoniza en el amor, la que por él quiere afirmarse ante la muerte. La carne por sí misma, vive en la dispersión; mas por el amor se redime, pues busca la unidad. El amor es la unidad de la dispersión carnal, y la razón de la “locura del cuerpo”. Así lo da a entender Platón, por dos caminos: el de la belleza y el de la creación. El primero en el Fedro, el segundo en El Banquete. Belleza y creación son la redención de la carne mediante el amor’”.

Se trata de la relación entre amor y conocimiento.-

Se trata de la relación entre amor y conocimiento, sobre la cual poco se ha dicho desde Platón. Y en definitiva lo que él nos dice vendría a ser que el enamorarse de un ser concreto, de un semejante, sería la experiencia necesaria para llegar a encontrar las ideas, el conocimiento de la verdadera realidad: la realidad invulnerable.

Y parece ser de esta manera. Es el género de amor que funda las ideas -ideas que nos dan la máxima objetividad-, un amor formado en un fracaso de la realidad inmediata, y que ante él no sucumbre sino que se afirma y extrema y quiere encontrar una realidad que no puede ser vencida, a cubierto de todos los riesgos, aun de los que puede sobrevenirle a causa de nuestra condición.

A no ser por este amor, ¿habría objetos, habría ideas también, trasuntos de la realidad cuando nos falla? No nos ha bastado con la realidad encontrada en la primera confianza y hemos descubierto la idealidad donde la realidad se hace invulnerable, invencible, donde ya a salvo de contradicción nada le amenaza… Mas esto que es el nacimiento no sólo de la Filosofía, sino de la “idea”, de la idealidad, no puede ser aquí desenvuelto. Solamente hemos de dejar apuntado que lo que el hombre moviliza para engendrar la objetividad es religioso, como lo que hay en la base y fundamento de todo nuestro apego a la realidad y a la transformación que la haceos padecer para crear nuestro mundo.

Sobre esta escondida fuerza del amor, sobre esta esperanza que engendra nuestras creencias, creencias en que se afirma un orden del mundo, en que la realidad oscura ha adquirido transparencia, permanencia y sentido, surge la Filosofía. Y Filosofía es razón, lo fue al menos en su comienzo. Y éste es el drama

Filosofía medicinal, que no es siempre la Filosofía, pues hay otra, que lejos de querer moderar la esperanza, ha sido su depositaria en algún momento. Tratándose de Grecia, la ha sometido siempre a razón; tal Platón y Plotino. Filosofía salvadora de la esperanza, de salvar el mundo por la justificación de las apariencias, y de engendrar por entero al hombre en la inmortalidad del alma.

La Religión, es verdad, ha sido la tradicional depositaria de las esperanzas humanas, de las más imprescindibles, es decir, de las más verdaderas y entrañables. Pero así como hay Filosofías que han querido realizar por la razón el delirio, también hay religiones que han tomado a su cargo desengañar al hombre, imbuirle resignación, adormilarle en su desesperación. Y es que Filosofía y Religión no se distinguen del todo, por ser la una depositaria de la esperanza y la otra su amargo despertar. Siempre en verdad habrá entre ellas este matiz, especialmente si se toman algunas de sus especies extremas, tal como Filosofía estoica y Religión cristiana. Porque hay algo previo, que ya dijimos: el querer desnacer o el querer renacer. Hay religión del desnacer y del renacer.

Porque la historia es una lucha entre el desengaño y la esperanza, entre realidades posibles y ensueños imposibles, entre medida y delirio. Pero a veces, es la razón la que delira.

Cuando se llega a la embriaguez del delirio se hace necesario despertar, volver a despertar. El despertar de la filosofía fue primariamente “entrar en razón”. Mas cuando la razón se ha embriagado, el despertar es “entrar en realidad”; tal vez sea por el momento hacer memoria, hacer historia, recoger de las tribulaciones, la experiencia.

~

Objeto, -que es objeto de razón y objeto de amor, decimos nosotros-, es algo frente a nosotros, algo, por tanto, que nos limita ante lo cual tenemos que quedar detenidos. No podría existir sin un cierto enamoramiento que es siempre un detenerse y aun aniquilarse a sí mismo para dejar sitio a lo que no podría existir para nosotros en toda su plenitud, si no fuera por esta especie de vacío que hacemos negándonos; que no podía estar ahí como está, si irrumpiese en ello. Así como en esa esclavitud de que hemos hablado tenemos la realidad, esta realidad más invulnerable y transparente que es un objeto, se nos hace presente por una cierta esclavitud.

Y a veces es agonía de la esperanza que no siempre sabe lo que pide. A veces no sabemos qué es lo que clama por realizarse en nosotros: “Por qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu clama por nosotros con gemidos indecibles”, dice San Pablo.

Mas, como no lo sabemos quizá pedimos por otra diferente y contraria. La vida entonces se transforma en un enigma monstruoso, del que hay abundantes símbolos. La esperanza no encuentra su camino, y se revuelve destruyendo, aniquilando.

Mas, ¿por qué vacila la esperanza? ¿O acaso es que en los momentos de crisis ha huido o ha disminuido? La ardiente desesperación más bien muestra lo contrario; más bien diríamos que hay un ensanchamiento de la esperanza, o una esperanza nueva que envuelta y confundida, tímidamente aflora. Una esperanza nueva, una fase nueva de nuestras esperanzas, que puede aparecer confundida con el delirio, con la insensatez, con el absurdo.

-Y están en crisis no sólo la idea de amor platónico sino la idea de esperanza y de objetividad-.

Están en crisis la esperanza y la objetividad; también la Filosofía y la Religión. Porque Filosofía y Religión se vienen disputando la realización de las esperanzas humanas. La Filosofía ha sido tradicionalmente razón, el intento de hacer el mundo habitable, rebajando de las esperanzas humanas su delirio, para lograr en cambio aquello que es posible: “la posibilidad” de que tanto habla la Filosofía, en la que quizá tenga su íntimo sentido. Filosofía es, ha sido más que nada, “entrar en razón”, como lo entiende el pueblo, al menso el pueblo español que entiende por Filosofía lo que llega después de la ilusión desenfrenada, la medicina amarga y saludable.

*Los textos de Zambrano pertenecen a sus ibros “Filosofía y poesía“, y “Hacia un saber sobre el alma

 

lo dijo abuela normanda 25 mayo 2010 | 7:37 PM

De eso vivo, pensando en un amor plátonico, que no tiene rostro ni cuerpo ni nada, ¿estaré loca?
muchos besos
PD:
Creo que toda mi viada he tenido el amor plátonico, ya que nunca encontré el amor real.

lo dijo virginiawoolf 26 mayo 2010 | 3:06 PM

hola, conchita, sí, a veces los discursos platónicos no sirven para nada, y aunque no le pongamos rostro yo creo que se lo ponemos en los seres que nos necesitan y nos piden. De todas formas, el amor ese sí está loco, por ahí, anda que las cosas que se ven por ahí; por eso digo que el recurso platónico incluso como estrategia hoy día nos puede servir. Como pudo servir entonces para ordenar los sentimientos. Pero desde luego la vida tiene otra lógica; aún así la relación entre amor y conocimiento es tan real que quien la descubre, Conchita, como tú la has descubierto, aunque sea a fuerza de los años, vive mas tranquilo y tiene otras metas mas nobles, creo yo.

Muchos besitos y gracias por venir; ya sé que estos temas son un poco pesados, y leer a María Zambrano que muchas veces es una autora oscura pues exige un detenimiento de la realidad y una gran concentración; aún así no voy a caer en la mediocridad de lo que continuamente se está viendo por todos sitios; yo seguiré con Virginia y Zambrano en todo lo que me sea posible, también para aclarar muchas lecturas, muchas frases que pueden decirse en un sentido más actual y ser mas inteligibles a nosotros, pero con ese sentido solamente, y reconociendo la enorme inteligencia de estas autoras.

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